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Son tus ojos la perdición de mi juicio, La tentación de mi falda, Una rebeldía tan nueva en mi espalda, Que no cesa de sudar

StockSnap en Pixabay

PAREJA, AMOR

Y es que…

Ante el enigma,

Surge silenciosos y discretos estruendos,

Sonrisas de tus escandalosas pestañas, 
Y sólo me queda una duda:

¿Cuándo lograste mirarme así?

El tremor me arrebata,

Mi boca te sigue sin cuestionar.

La vida me huye,

Una ajena tibieza me acecha…

 

No puedo parar.

 

Son tus ojos la perdición de mi juicio,

La tentación de mi falda,

Una rebeldía tan nueva en mi espalda,

Que no cesa de sudar.

 

Son ellos los que avanzan por sendas y desiertos,

Aquellos que no distinguen aún,
Pero peligrosamente seguros de lo que hallarán,

Tanto,

Que me estremecen sin dudar.

Y es que…

Un sólo aliento.
Ni un beso dado.
Tan cerca…tan fuerte…tan tuya.

Te soñé,

Y no puedo parar.

Foto: StockSnap en Pixabay
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