“Quedarse para vestir santos“, cada vez que escuchas esa expresión te da terror e inmediatamente piensas en los años que tienes y no te has casado o quizás ni pareja tienes.
El miedo a no llegar al altar para enlazar tu vida a un compañer@ de vida parece algo de otras épocas y ajeno al actual siglo XXI de las citas y ligues por Internet, en la que proliferan las relaciones informales como los famosos amigovios o parejas abiertas.
SOLEDAD SENTIMENTAL
Si bien han cambiado los tiempos, el temor a la soltería pervive en muchas personas y, hoy en día, se admite que esa aversión a la soledad sentimental también la padecen los hombres, ya que antiguamente, era cosas de ellas, mientras que ellos eran denominados solteros de oro.
Amén de los condicionantes sociales, se une el llamado reloj biológico que, a partir de los 30 años, apremia a algunas mujeres hacia la maternidad, asegura el doctor Jeremías Bahena.
Refiere que se denomina Anuptafobia, al miedo persistente e injustificado a quedarse solteros para siempre o a no encontrar pareja; más allá si hay o no un deseo de casarse, ya que está regulado no sólo por la herencia cultural y el entorno social, sino también por la educación y el nivel de desarrollo personal de cada persona.
SE VUELVE PATOLÓGICO CUANDO…
A decir del experto en neurología, el normal deseo de tener pareja se vuelve patológico cuando la persona se pone en esta aspiración un rango de exigencia tan grande que anula su capacidad de disfrutar de un encuentro espontáneo.
Es decir, se padece anuptafobia cuando se pasa de, simplemente dejar que ocurra, a planificar sistemáticamente para que se produzca recurriendo a todo tipo de artimañas y tecnologías, y cuando tener pareja se convierte en el objetivo prioritario de la persona.
ALGUNOS SÍNTOMAS
- Estar pendiente de conocer a alguien en el trabajo.
- Juntarse con amigos o generar situaciones sólo para que nos presenten a alguien y ver qué pasa.
- Centrar la atención en observar a parejas en la calle y pensar de modo recurrente cómo lo habrán conseguido.

