La elección de Donald Trump para la presidencia de EUA será, objetivamente, un obstáculo hacia la propuesta de un mundo multipolar. Ciertamente, no es coincidencia, que, durante la campaña electoral, nunca haya mencionado la existencia del grupo BRICS. La perspectiva en las relaciones internacionales entre Washington y otros Estados, será casi exclusivamente bilateral y se manifiesta en rehusar el reconocimiento e interactuar con alianzas y asociaciones de países ya consolidadas.
Mario Lettieri y Paolo Raimondi, desde Roma*
Por otro lado, en el pasado, Trump, expresó repetidamente su rechazo en aceptar las orientaciones dadas por organizaciones internacionales, contamos a la Organización de Naciones Unidas (ONU) o la Organización Mundial de Comercio (OMC). Solamente podemos imaginar cual podría ser su postura ante organizaciones o grupos de países de los cuales EUA no hacen parte.
Con Trump, la intolerancia a los BRICS, ya presente en el gobierno de Biden, será reforzada.
Los programas “EUA primero” (América First) y la política tarifaria prometida por él tendrá efectos desestabilizadores en el mundo, especialmente, en los países emergentes, y el primero tiende también a consolidar el dominio del dólar.
Durante la campaña electoral, Trump ya había dicho que, si un país decide abandonar al dólar, no hay problema, pero pagará tasas del 100% sobre todo lo que vendiera a los Estados Unidos”. “Tarifas de 100% serán caras para ellos y solo acarreará grandes daños, subrayó. En su programa electoral, llegó a señalizar una política general de tarifas de 60% contra China y de 20% para los demás socios de los EUA.
Alguien en los EUA le habría de recordar al nuevo gobierno que una política tarifaria frenética llevaría inmediatamente a un aumento de inflación.
Las experiencias hacendarias norteamericanas
Como las pesadas tarifas posteriores a la crisis de 1929, no fueron muy positivas y llevaron a una disminución del comercio internacional, incluyendo las exportaciones de los Estados Unidos.
El uso de monedas nacionales u otras monedas alternativas al dólar por los miembros del BRICS y varios otros países emergentes es una cuestión de sobrevivencia económica en los mercados internacionales, y no una cuestión política contra el control estadounidense. De hecho, esta tendencia solamente ganó impulso después de las sanciones impuestas por los EUA hacia muchos países, una política de tasas punitivas y la utilización del dólar como arma.
Cualquier economía emergente es siempre fuertemente penalizada por un dólar fuerte, como sucedió, por ejemplo, con la victoria electoral de Trump.

Los países de Sur Global dependen fuertemente de importaciones pagaderas en dólares. Muchas veces, ocurre que sus bancos centrales no tienen dólares suficientes para permitir que las industrias locales cambien a moneda nacional y compren bienes importados en dólares, por ejemplo, maquinaria, fertilizantes, cemento y otros productos. Por esta razón, todos están interesados en poder usar los nuevos sistemas de pagos internacionales con monedas locales.
Los miembros de los BRICS, principalmente para el comercio intergrupal están desarrollando un nuevo sistema de pagos transfronterizos, usando sus propias monedas locales y, posiblemente, también las monedas digitales controladas por sus bancos centrales y, por lo tanto, evitando al dólar.
Este sistema de pagos, el cual puede extenderse a otros países emergentes, no se presenta como un sustituto del actual: él no es alternativo, sino complementario. Para aquellos de memoria corta, recodemos que, incluso en Europa, la introducción del euro fue combatida desde el inicio por ciertos intereses económicos y financieros consolidados del exterior.
La creación de los BRICS
No fue el resultado de un deseo improvisado de rivalidad o de un reto a los EUA y a Occidente, sino de una fuerte exigencia de mayor autonomía e independencia en relación hacia las viejas y nuevas formas de colonialismo.
El grupo nació como una necesidad inevitable de escapar al colapso del sistema financiero global y hacia sus nefastas consecuencias para las economías y las poblaciones. En realidad, conviene recordar que el grupo fue formado cuando explotaba la gran crisis financiera global de 2007-09, cuyas causas no fueron resueltas ni removidas.
Esto explica la razón por la que cada vez más países piden su adhesión al BRICS y a su Nuevo Banco de Desarrollo (NBD). Por si las dudas, un país como Indonesia, la cuarta nación más poblada del mundo, acaba de ser oficialmente integrado como socio del grupo, el paso previo a la plena adhesión.
Así, el nuevo escenario estadounidense suscita preocupaciones incluso en aquellos que se consideran convictos y verdaderos socios de los Estados Unidos.

