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Trump y su guerra contra el sistema bancario estadounidense

Además de los varios conflictos militares desatados recientemente, Trump declaró una especie de guerra abierta contra el sistema bancario norteamericano al apoyar el mercado emergente de criptomonedas y stablecoins.

Mario Lettieri y Paolo Raimondi, desde Roma*

En una publicación de la red Truth Social, acusó a los bancos de obstruir la implementación de la Clarity Act (nombre oficial: “Digital Asset Market Clarity Act”), una nueva estructura reguladora favorable al sector de criptomonedas. Esta ley permitiría que las corredoras de activos digitales pagasen intereses a los usuarios tenedores de “tokens” vinculados al dólar, caso de las stablecoins.

El origen de la controversia está en una disposición de la GENIUS Act (“Guiding and Establishing National Innovation for U.S. Stablecoins Act”), una ley en favor de las criptomonedas aprobada en julio pasado, la cual, sin embargo, impide que los emisores de stablecoins paguen intereses a individuos, simplemente por poseer los activos.

En realidad, el sector bancario se opuso de inmediato a esto, pues la ley todavía permitía que empresas tercerizadas como las corredoras de criptomonedas, ofrecieran recompensas a los detentores de stablecoins.

Los defensores del sector bancario, por lo tanto, presionaron a los legisladores para abordar la cuestión con una nueva legislación sobre criptomonedas, la “Clarity Act”. Por otro lado, la industria de criptomonedas argumenta es continua al plantear que tales recompensas se necesitan para permitir que las stablecoins concurran efectivamente en el sector de pagos.

Los bancos temen que permitir rendimientos sobre la posesión de stablecoins, pueda desatar una fuga de depósitos de las instituciones financieras tradicionales, estimadas en 1.5 billones de dólares, y, en consecuencia, perjudicar su papel de acreedores.

La “Clarity Act” establecería nuevas reglas

Para definir la manera de supervisar las criptomonedas por parte de los reguladores de mercado. Esto también sería una brecha. Las stablecoins estarían bajo el control de autoridades designadas, por ende, las corredoras de criptomonedas podrían operar como si fueran instituciones de crédito.

“Los bancos están registrando ganancias récord y no permitiremos que perjudiquen nuestra poderosa agenda de criptomonedas, (por) que si no aprobamos la “Clarity Act”, acabará siendo entregada a China y a otros países”, escribió Trump.

Los Estados Unidos deben concluir la estructura de ese mercado lo más rápido posible, afirmando que otra ley firmada anteriormente, la ley GENIUS, también está siendo amenazada y socavada por los bancos, y eso es inaceptable. No lo permitiremos.

Trump, personalmente y mediante el consejero de criptomonedas de la Casa Blanca, David Sacks, realizó visitas confidenciales con representantes del sector financiero, principalmente con ejecutivos de “Coinbase”, la mayor corredora de criptomonedas de los EUA, con el objetivo de garantizar la aprobación de ellas para el primero de marzo. La “Coinbase” desempeño un papel fundamental en la controversia, intentando neutralizar enmiendas desfavorables hacia las criptomonedas, pero el poderoso lobby bancario en el Senado de los EUA bloqueó temporalmente la aprobación del proyecto de ley.

Debe notarse que las stablecoins, monedas digitales supuestamente vinculadas a reservas en dólares en el mismo valor, no están garantizadas por un gobierno soberano que no las reconozca como deuda suya. Por lo tanto, no tiene un garante de última instancia, generalmente, el banco central.

Los defensores de las stablecoins, sin embargo, argumentan que ellas son equivalentes al dólar para todos los pagos. Aunque no lo admitan públicamente, les gustaría que las stablecoins fueran tratadas de la misma manera que los depósitos y las instituciones bancarias, con las mismas garantías, incluso en caso de incumplimiento. En otras palabras, si otra crisis financiera semejante a la de 2008 explotase, los emisores y detentores de stablecoins gustarían de recibir el mismo trato de rescate concedido a los bancos tradicionales y hacia las cuentas corrientes.

Los bancos estadounidenses no son “débiles”

Por el contrario, son conocidos como verdaderos tiburones. Adicionar emisores privados de nuevas monedas, al estilo feudal, transformaría el ya de por sí precario sistema financiero en una bomba de tiempo descontrolada lista a explotar.

Trump y su familia tienen un interés directo en esta cuestión, debido a ser emisores y grandes poseedores de stablecoins.

Por ejemplo, la “World Liberty Financial”, de la cual él controla el 40% ofrece su propia stablecoin, a 1 dólar. El Presidente ve frustrado momentáneamente su plan de transformar a los EUA en la “capital mundial de criptomonedas”.

El colapso del mercado del bitcoin y similares, en los últimos meses, lo está llevando a crear lo más rápidamente posible un escudo público para las criptomonedas. ¿Él es el Super-Hombre global de la política, de la economía y de la guerra? Y además de eso, él también tiene familia.

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