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Turquesa, piedra ancestral, bella y enigmática 

Foto: StillWorksImagery

Arturo Rios

Un mosaico turqués, reconstruido, fue recuperado del Templo Mayor, el principal santuario de la ciudad azteca de Tenochtitlán, ubicada en la Ciudad de México.

Con sus tonos brillantes de verde y azul, la turquesa era una valiosa piedra preciosa para los aztecas y mixtecas de Mesoamérica, la región que se extiende desde la zona central de México hasta Centroamérica.

Utilizaban este mineral para crear brazaletes, adornos nasales, mangos para puñales de sacrificio y para diseñar mosaicos de guerreros que adornaban sus escudos ceremoniales e intimidantes estatuas de serpientes con dos cabezas.

Durante más de un siglo

Los arqueólogos han cuestionado los orígenes de la turquesa utilizada en estas hermosas piezas de arte y joyería, pero no han encontrado evidencia en Mesoamérica.

Se creyó que hubo intercambio de larga distancia con civilizaciones antiguas a miles de kilómetros en el suroeste de Estados Unidos, donde se han encontrado minas de turquesa.

Empero, un análisis geoquímico reciente de turquesa azteca y indica que el mineral no es de origen estadounidense, sino mesoamericano.

La revista Science Advances, también pone en duda el contacto entre las culturas mesoamericana y del suroeste de la Unión Americana, antes de la invasión española en el siglo XVI.

FUENTE: Artículo de Nicholas St. Fleur, The New York Times.

Foto: StillWorksImagery
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