junio 04, 2026

Ucrania: Raspando el fondo de la olla

Ucrania: Raspando el fondo de la olla

MSIA Informa

El final de la batalla de Bajmut, ciudad ya rebautizada por los rusos victoriosos con el nombre de Artemovsk, les mostró a las potencias de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) la imposibilidad de cualquier escenario de victoria de Ucrania en el campo militar; una dura realidad, independientemente de la cantidad de equipo enviado a Kiev por una coalición de partidarios que ya supera el número de países beligerantes de la Segunda guerra mundial. Para comenzar, la batalla, que duró 224 días y que se conoce como la “moledora de carne”, la libraron los contratistas del Grupo Wagner, cuyos 32 mil hombres enfrentaron una fuerza ucraniana cuatro veces mayor, que finalmente fue obligada a retirarse con bajas estimadas en 70 mil muertes y heridos. Un revés de gran significado que de hecho detiene la realización de la gran contraofensiva que Kiev y sus satélites están anunciando desde hace meses para expulsar, se supone, a los combatientes rusos más allá de las fronteras ucranianas anteriores a 2014.

Un factor de gran magnitud que dificulta la situación es que las mismas potencias de la OTAN, están raspando literalmente el fondo de la olla en su apoyo a Ucrania en lo que toca a sus inventarios de municiones y abastecimientos, al grado de que ahora son incapaces de sostener un conflicto de alta intensidad más allá de unos cuantos días.

Hasta los mismos Estados Unidos sufren este problema

Según el coronel retirado del Ejército Douglas MacGregor, exasesor del Pentágono, las Fuerzas Armadas estadounidenses sólo tienen abastecimientos para una semana de combates intensos. “Nuestros abastecimientos militares se están agotando. Alguien me pregunto: ‘Si tuviésemos una gran guerra ¿podríamos lidiar con ella? Yo dije: Bueno, si dura una semana, entonces, sí,’” afirmó en su canal de YouTube. Para MacGregor, el Ejército de Estados Unidos agotaría su existencia de misiles y de otros equipos en siete días de combates considerables. La situación del Reino Unido es mucho peor. De acuerdo con el general retirado Rupert Jones, ex comandante de la Fuerza Conjunta Permanente, las fuerzas británicas se quedarían sin munición en menos de 24 horas. En una entrevista concedida a Sky News, afirmó que “todo nuestro inventario de municiones aquí en el Reino Unido se podría gastar en algo así como 22 horas si hubiese una guerra como la que vemos en Ucrania.” Las cosas pintan un poco mejor en Alemania, que tiene municiones para dos días de combate, según un reportaje del periódico británico The Times. Y en Francia, un informe publicado en febrero pasado por el Comité de Defensa Nacional y de las Fuerzas Armadas, reveló que estas ya no tenían condiciones para librar una guerra de alta intensidad a causa de la escasez de obuses, misiles, torpedos y municiones en general.

Los inventarios de municiones del Ejército francés han declinado desde el fin de la Guerra fría y parece que la situación se hizo insostenible, afirmaron los autores del informe, los diputados Vincent Bru y Julien Rancoule.

Esto quiere decir que ningún miembro de la OTAN se acerca siquiera a mantener los patrones de la alianza, que establece la disponibilidad de municiones y abastecimientos para 30 días de combates. Esta situación sucede en lo esencial por el deterioro de la base industrial de las potencias occidentales en la era de la globalización financiera, que coarta mantener cualquier esfuerzo bélico de gran intensidad por periodos prolongado.

Esto ayuda a explicar por qué Rusia, a pesar de disponer de un presupuesto militar que es apenas el 10 por ciento del de la OTAN, se está imponiendo ante la mayor transferencia de material bélico de la Historia y la disposición de los líderes de Kiev para extender el conflicto, sin tomar en cuenta las enormes pérdidas de vidas humanas y de los vastos efectos económicos.

Biden, da marcha atrás

Es posible que la combinación de lo anterior junto con el resentimiento por la derrota en Artemovsk, es lo que haya conducido al presidente estadounidense, Joe Biden, a dar marcha atrás a sus objeciones para anunciar la entrega de cazas F-16 a Ucrania en la reunión del G-7 en Hiroshima, horas después de que el presidente Vladimir Putin anunciara la caída de la moledora de carne.

No obstante, como admite la mayoría de los especialistas, los aviones no significarán gran cosa en el escenario militar (y, de cualquier forma, es muy difícil que puedan comenzar a operar este año), su introducción eleva el grado de participación de la OTAN en el conflicto de tal forma que puede traspasar la tan mencionada línea roja de la intervención directa, como advirtiera, entre otras autoridades rusas, el canciller Serguéi Lavrov. Por todo esto, en lugar de una poco probable contraofensiva a gran escala, es más probable que Kiev y sus mentores/apoyadores recurran a actos aislados de gran efecto mediático, de preferencia contra blancos civiles, como los recientes ataques con drones a Belgorod y Moscú, que alcanzaron zonas residenciales. Embestidas que, de ninguna forma podrían ejecutarse sin la intervención directa de los servicios de espionaje civiles y militares de la OTAN. Luego de los últimos ataques ucranianos, la respuesta rusa fue inmediata, con un ataque de misiles de largo alcance contra la sede del servicio de información militar GUR, EN Kiev.

El jefe de la agencia, Kirill Budanov, ha hecho repetidas amenazas en la prensa de seguir matando rusos en cualquier lugar del mundo hasta la victoria completa de Ucrania, además de haber asumido la responsabilidad de los asesinatos de varias personalidades públicas y de la prensa. (RT, 30/05/2023).

De la misma forma, el despliegue de armas nucleares tácticas rusas a Bielorrusia es un indicio de la disposición de Moscú de elevar el grado de preparación para cualquier escenario de escalada del conflicto. A la par del deterioro del escenario militar

El bloque europeo experimenta los efectos socioeconómicos de su adhesión férrea al programa de la OTAN, con una inflación no vista en décadas, sobre todo debido a la subida de los precios de la energía, de los alimentos y de otros insumos, a la caída de los niveles de consumo y al consecuente efecto en el desempeño general de la economía, cuyo crecimiento en la zona del euro no habrá de superar el 0,3 por ciento este año.

La locomotora del bloque, Alemania, está en recesión técnicamente luego de dos trimestres consecutivos de caída del PIB, con la expectativa de un déficit presupuestal de 4,25 por ciento del PIB, que el gobierno del canciller Olaf Scholz planea enfrentar con una serie de cortes de gasto, menos en el renglón militar.

La actitud de Berlín denota que a pesar de ese cuadro desfavorable los dirigentes de la OTAN no están dispuestos a sentarse a negociar con seriedad para poner fin al conflicto, el que pretenden seguir librando hasta el proverbial último soldado ucraniano. Lo peor será que yerren el golpe en la escalada de provocaciones y provoquen una reacción rusa de consecuencias impensadas.

Foto: wal_172619

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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