Famoso por deslenguado, el Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, pomposamente ha calificado al bloque de un jardín, y al resto del exterior una jungla.
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“Europa es un jardín. Construimos un jardín. Todo funciona. Es la mejor combinación de libertad política, prosperidad económica y cohesión social que la humanidad haya sido capaz de construir. El resto del mundo no es exactamente un jardín. La mayor parte del resto del mundo es una jungla, y la selva podría invadir el jardín”, dijo en una audiencia en la Academia Diplomática Europea en octubre de 2022 (Euronews, 19/10/2022).
No obstante, en estos momentos, al jardin le cae un aguacero. Además de la desastrosa situación de la guerra de Ucrania, la gran preocupación del jardinero y de sus pares “eurooligarcas” son las elecciones al Parlamento Europeo a realizarse el próximo mes de junio, cuando se espera un giro drástico hacia la derecha de la representación política. El chaparrón azotó por la rebeldía de electorado europeo frente a los reglamentos del Pacto Verde, dictado por los tecnócratas de Bruselas; tales medidas desataron la protesta de los agricultores en las calles de diez países y seguramente tendrá su reflejo en la nueva formación del Parlamento de Estrasburgo.
Una encuesta del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR), publicada en enero, anticipa los resultados:
Los resultados indican que es probable que el Parlamento Europeo dé un giro drástico a la derecha después de junio de 2024. Si bien el Parlamento no es la institución de política exterior más importante de la UE, la forma en que los grupos políticos se alineen después de las elecciones y el impacto que esto traerá en los debates nacionales de los estados miembros, augura implicaciones significativas en la toma de decisiones de la Comisión y el Consejo Europeo, en materia de política exterior. En particular, en la aplicación de la siguiente fase del Pacto Verde Europeo. (ECFR, 23.1.2024).
Las organizaciones que representan a los productores se están movilizando para una gran manifestación en Bruselas el 4 de junio, a la que esperan atraer a 100.000 personas. No es de extrañar que, en lugar de enfrentarse y resolver los daños causados por el radicalismo verde, los “eurócratas” de Bruselas prefieran mantener las baterías enfocadas hacia la Rusia de Vladimir Putin. A principios de abril, el primer ministro belga, Alexander De Croo, declaró que Rusia tiene un objetivo “muy claro”: ayudar a elegir más candidatos prorrusos al Parlamento Europeo” (The Guardian, 30/04/2024).
Por su parte, el ministro francés de Asuntos Europeos, Jean-Noël Barrot, declaró que su país es “bombardeado” por la propaganda rusa, con “maniobras deliberadas para interrumpir el debate público e interferir en la campaña para las elecciones europeas”.
De manera más realista, el veterano ex diplomático británico y oficial de inteligencia Alastair Crooke, da una explicación cabal de los hechos:
… Los líderes de la UE tenían ambiciones arrogantes de convertir a la UE en un imperio geopolítico, un actor global de peso suficiente para unirse a Estados Unidos en la mesa principal. Para ello, la UE se ofreció sin reservas como auxiliar al equipo de la Casa Blanca para su proyecto en Ucrania y aceptó el precio inicial de vaciar sus arsenales y sancionar la energía barata de la que dependía su economía.
“Es esta decisión la que ha desindustrializado a Europa; Esto ha hecho que lo que queda de una economía real no sea competitivo y ha desencadenado una inflación que está socavando los niveles de vida. Alinearse con el fallido proyecto de Washington en Ucrania soltó una cascada de decisiones desastrosas por parte de la UE.
“Si esta línea política cambia, Europa podría volver a ser lo que solía ser: una asociación comercial formada por varios estados soberanos. Muchos europeos se contentarían con eso, poner el acento en que Europa vuelva a ser competitiva, o sea hacer de Europa un actor diplomático, no un actor militar (Fundación Cultura Estratégica, 30/04/2024)”.
No por casualidad, en octubre de 2022, Crooke hizo un comentario incisivo sobre la jactancia de Borrell:
Siempre es la vieja historia: las generaciones anteriores construyen; la siguiente, consolida la prosperidad real, y sus sucesores optan por la disipación indiferente a su privilegio fortuito, y entonces están dispuestos a enseñar al mundo paternalmente que su Jardín del Edén es “el mejor jamás conocido por la humanidad”. Los ‘niños mimados’ de la ‘última generación’ no pueden interiorizar que el orden mundial emergente desprecia su ‘jardín’ (Al-Mayadeen English, 23/10/2022).
