Bolívar Hernandez*
En el mundo existe la profesión de chofer, conductor, piloto… ¡de camiones pesados! Hombres y mujeres mal pagados y con cargas de trabajo excesivas, que los mantienen lejos de sus hogares y familias por largas temporadas.
Para soportar esas jornadas extenuantes, muchos traileros se “empastillan”, para no dormir ni sentir hambre ni sed.
Trabajo ingrato y perjudicial para la salud por las jornadas largas en que permanecen sentados, inmóviles, que afectan los riñones y el sistema circulatorio de estos esforzados trabajadores del volante.
El término chofer
Proviene del francés Chauffeur, y en México ha derivado en un término despectivo chafirete, o peor aún cafre, que proviene del arabe kafir, que es igual a pagano.
Cafre es un conductor de transporte público que se caracteriza por manejar de prisa y violando todo el reglamento de tránsito. En América Latina se puede decir chófer o chofer, ambos son correctos.
Para ser chofer no se necesita más que saber leer y escribir, con la escuela primaria basta y sobra, y también obtener una licencia de conducir especial.
Actualmente, las dos naciones más industrializadas del mundo, Inglaterra y Estados Unidos, sufren la carencia de choferes de transportes de carga, para trasladar los productos del comercio mundial dentro de sus extensos territorios. En Inglaterra se necesitan con premura 100 mil choferes, para surtir de combustibles a las gasolineras en primer término, y luego para mover las mercancías de los puertos hacia el interior.
En los EEUU confrontan un agudo cuello de botella, por falta de choferes, ya que se requieren unos 200 mil de ellos, para poder circular los bienes atascados en los puertos de carga del estado de California.
En ambas naciones súper desarrolladas, que tienen economías pujantes basadas en la circulación de bienes y servicios, no tienen manera de hacerlo con eficacia. Ambos países piensan echar mano del ejército y de la policía para conducir miles de camiones pesados que mueven los contenedores de los barcos hacia tierra adentro.
Las empresas capitalistas ofrecen sueldos estratosféricos y buenas condiciones laborales a los choferes; y simplemente nadie responde a estas buenas ofertas de trabajo.
Las explicaciones de esta crisis en el transporte son económicas, y también de carácter social, ya que esa profesión es socialmente denigrada. Hombres y mujeres que conducen esos pesados tráileres sufren injusticias en cada momento.
Que los militares y los policías se improvisen como choferes no es ninguna solución a largo plazo, ya que sus funciones son otras muy diferentes.
En EU
Opera la empresa más eficiente en mover productos por todo el país, se trata de Amazon Inc. Cuyo lema es De la A a la Z. Todo lo manejan por medio de la Internet. Y poseen una red de distribución altamente sofisticada y económica.
La crisis aguda del transporte en Inglaterra y EU por falta de choferes, puede ser una ventana de oportunidad para miles y miles de jóvenes universitarios de Europa que se encuentran en el paro (desempleo). Y, de paso, comprobar que no basta tener un doctorado o varías maestrías para tener un empleo digno y bien remunerado.
En México
Desde hace muchos años fui testigo que muchísimo profesionistas con títulos universitarios, médicos o abogados, eran choferes de taxi; actualmente en el servicio de taxis Uber, me tocaron profesionistas universitarios conduciendo vehículos de este servicio, ya sea con autos propios o no.
Habría que empezar por modificar el título de chofer y cambiarlo al de piloto, para dignificar ese ingrato trabajo. En Guatemala no hay choferes, sólo pilotos. Son igualmente explotados como en todo el mundo, excepto cuando estos pilotos conducen los famosos Tuc Tuc, que son transportes de pasajeros en una especie de mototaxi.
Guatemala, igual que en el sureste asiático, está atiborrado de Tuc Tuc, para trasladar pasajeros en pueblos y ciudades medias.
Mientras tanto, frente a las costas de California se encuentran varados cientos de buques inmensos, repletos de contenedores, sin poder descargarlos porque los puertos están saturados de mercancía inmóviles por falta de choferes de los transportes pesados.
Carlos Marx no se pudo imaginar en su momento, que las naciones imperiales, estarían de rodillas ante un proletariado cansado de tantas injusticias salariales y sin seguridad social.
Las revoluciones del siglo XXI tendrán sin duda como actores principales a los proletarios del mundo súper desarrollado. ¡Al tiempo!…
¡Hasta pronto desobedientes con títulos universitarios!, si quieren, pueden y saben conducir un tráiler, pues esta es su oportunidad dorada de conseguir un buen empleo en los Estados Unidos o en Europa.
*La vaca filósofa
