Hay que abrazarse, no pasa nada, Miren, lo del coronavirus, eso de que no se puede uno abrazar; hay que abrazarse, no pasa nada, o sea, y así, o sea, nada de confrontación, de pleito, dijo López Obrador. Expresó airoso e irresponsable el mandatario el 3 de abril de 2020.
Arturo Rios
Y la resistencia a utilizar la prevención del cubrebocas, apoyado por la frase falsa y oficiosa de Hugo López-Gattel, que no era contagioso por su fuerza moral, patrañas más que nocivas y criminales de representantes gubernamentales que deberían ser ejemplo de disciplina.
Ahora, otra impertinencia: Aseguró que mantendrá su postura sobre el regreso de las clases presenciales el 30 de agosto, pese de la pandemia, pues insistió en que son indispensables, sin importar que la mayoría de la población esté en contra de la medida. Lo mesurado es esperar las condiciones para esa fecha.
En este caso, desprecia el sentir de la población y sobre su inconformidad y temor reitera su decisión, cuando la mal llamada Tercera Ola del Covid está en pleno apogeo. Doblegando a jóvenes escolares y reunirlos en lugares cerrados del aula, los contagios se incrementarían.
Hasta los ignorantes
Aprenden de sus fallas, desaciertos y errores, pero en el caso que nos ocupa es preocupante la necedad de imponer un criterio inapropiado por el reciente repunte del virus.
La ola de covid-19 en territorio mexicano afecta en mayor proporción a jóvenes y no vacunados, con una edad media de casos de 38 a 50 años para hospitalizados, alertó este martes el Gobierno, que ha defendido su plan de vacunación. Los más afectados también son los jóvenes de 18 años para abajo.
La semana pasada, México registró 68.637 contagios, un incremento semanal de nuevos casos mayor al 36%, mientras que las muertes se acercan a un promedio de 200 al día, de acuerdo con los datos oficiales de la Secretaría de Salud.
En su mañanera en Palacio Nacional
López Obrador hizo un llamado al sindicato de maestros para que apoye en el retorno a clases presenciales, tras destacar que México es uno de los países que han mantenido las escuelas cerradas por más tiempo ante la pandemia. ¡No estamos en competencia!, es nuestra realidad.
No me importa que la mayoría esté pensando en no regresar, sostendré que es indispensable se regrese a clases por el bien de los niños y adolescentes, de los los padres, por el bien de todos, por el bien de la educación, del desarrollo del país, arguyó López.
Llueva, truene o relampaguee, se regresará a clases presenciales en agosto, ha reiterado con frecuencia. ¿A poco la frase no es imperativa, absolutista, impositiva y caprichosa? AMLO olvida que la salud es un derecho fundamental de todo ser humano.

