abril 26, 2026

Se busca a la Revolución Mexicana y a sus cachorros

Se busca a la Revolución Mexicana y a sus cachorros

Bolivar Hernandez
México celebra 20 de noviembre, un aniversario más de La Revolución Mexicana. De las revoluciones del siglo XX, la Mexicana fue la primera y luego, la Revolución Rusa, en 1917.
A diferencia de los festejos organizados por los gobiernos priístas y panistas, que consistía en un desfile multitudinario que partía del Zócalo de la Ciudad de México y se dirigía hacia el bosque de Chapultepec, por toda la Avenida Reforma; el gobierno federal conmemoró tan importante gesta histórica con una magna representación teatral, en la cual se escenificaron algunas batallas.
En mi época de funcionario público federal
Tenía que asistir al zócalo capitalino a presenciar el desfile del 20 de noviembre, que organizaba la poderosa y oficialista Federación de Sindicatos de los Trabajadores al Servicio del Estado, ¡FSTSE!
Una organización de burócratas del gobierno de la República.
El contorno del Zócalo estaba ese día lleno de grandes pancartas, monumentales, que cubrían las fachadas de todos esos edificios, eran varias pancartas gigantescas con elogios al presidente de la República en turno.
Estos sindicalistas gubernamentales desfilaban con pancartas y consignas ordenadas desde la cúspide del poder político. Estos empleados públicos sindicalizados eran obligados a desfilar, para ello se les pasaba lista a un par de cuadras antes de ingresar al Zócalo por parte de los líderes de sus dependencias. Al trabajador que faltaba ese día, al desfile, se le sancionaba con un descuento en su salario quincenal, y no podía gozar de unos días de asueto posteriores al 20 de noviembre. Tampoco recibía el fabuloso obsequio de los trajes deportivos de buenas marcas, pues dicho desfile era 100% deportivo.

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Al terminar el desfile…
En las cercanías del Campo Marte, en Chapultepec, los sindicalistas volvían a pasar lista de asistencia, ya que muchos de ellos abandonaban el desfile a medio trayecto. Y ahí mismo había un reparto masivo de tortas de jamón y un refresco embotellado.
Era un desfile deportivo el del 20 de noviembre, en apariencia, porque los miles de burócratas eran personas obesas, que no practicaban ningún tipo de deporte. Los delataban sus enormes vientres y su respiración entrecortada y los chorros de sudor que resbalaban debajo de sus cachuchas con el logo de su sindicato.
Las abanderadas eran casi siempre mujeres jóvenes y muy guapas, y esbeltas ellas, porque eran seleccionadas por sus líderes sindicales entre las secretarias de los directores o mandos superiores de cada secretaria de estado. Me consta. Mi secretaria siempre fue abanderada, por su juventud y belleza física.
Por varias décadas asistí a presenciar esos desfiles deportivos, por obligación. No recuerdo si nosotros, los mandos medios y superiores también gozábamos de un asueto de dos días posteriores al desfile del 20 de noviembre. ¡Eran otros tiempos!
La paradoja
Consistía en conmemorar un hecho histórico, como fue la Revolución Mexicana sin haber hecho justicia ni a los campesinos ni a los obreros del país. La Revolución Mexicana se extravió muy pronto, en el siglo XX, y nadie supo dónde fue a dar.
Quienes después dirigían al país fueron los llamados Cachorros de la Revolución, aquellos políticos jóvenes, hijos y nietos de los caudillos militares y políticos de 1910.
Las deudas sociales siguen sin ser saldados en el siglo XXI con los pobres, que aún suman millones de mexicanos sin mínimos niveles de bienestar.
¡Hasta pronto revolucionaros de café!, intelectuales orgánicos, y demás especímenes posmodernos. La lucha sigue y sigue, la revolución está en deuda con la mayoría de nosotros.
*La Vaca Filósofa
Imagen: rosanegra_1

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Soy binacional México-guatemalteco, 77 años. Antropólogo, psicoanalista, periodista, ecólogo, ciclista, poeta y fotógrafo.

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