Arturo Ríos Ruiz
Japón anunció que suspenderá la entrada de todos los extranjeros, por los nuevos casos de la variante identificada hace días por investigadores en Sudáfrica, que ya previenen a Hong Kong, Australia y Portugal.
Las autoridades portuguesas indagan si algunas de las infecciones detectadas podrían ser de los primeros casos de la transmisión local de Ómicron, la variante fuera del sur de África. Ya se coló a Canadá y en el norte de México.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha pedido “prepararse para lo peor” por la aparición de la nueva variante. El planeta ya actúa en consecuencia.
El riesgo que plantea globalmente la variante ómicron del coronavirus es muy alto, advirtió la Organización Mundial de la Salud en un informe sobre esta nueva cepa del SARS-CoV-2. Un aviso fatal y amenazante.
Nuestro presidente y su soporte oficioso Hugo López Galtell, en la misma postura de cuando se inició la batalla de la primera manifestación del coronavirus en el mundo, desdeñaron el cubrebocas e invitaron al público a abrazarse, salir a la calle y divertirse como si nada ocurriera. Ya enfrentamos las consecuencias. Ahí están las estadísticas letales.
Todo indica que, para López y su gobierno de la 4T, no representa nada el que la cifra oficial es al momento de 293,897 muertes causadas por la enfermedad de la Covid. Aunque hay otros datos de investigadores de prestigio, que la sobrepasan casi al doble.
El presidente le da prioridad a su informe, en el tercer año de su hilarante gestión, y cita para este primero de diciembre al Zócalo a población abierta. Por supuesto, los personeros del sistema ya preparan el acarreo, sistema heredado de los gobiernos neoliberales, que tanto critica.
AMLO, narcisista como es, quiere ese escenario a reventar y que las loas resuenen desde el centro de la capital.
El mandatario insistió en que no hay información sólida sobre la peligrosidad de la variante frente a otras mutaciones del virus que ha provocado la pandemia y descartó un nuevo cierre de actividades económicas.
¡Qué diferencia a las acciones de los países civilizados!, por eso nos llaman tercermundistas.
Lo que se advierte es que para YSQ, primero están los aplausos y la quema de incienso, copar la Plancha de la Constitución, “no le aunque” sin sana distancia. ¿Y si hay contagios?, habrá llantos en los panteones, pero sólo serán estadísticas frías.
¿Por qué no se pensó en un informe desplegado con la tecnología digital de inmenso alcance, las televisoras, la radio y los medios masivos?
¡No!, AMLO busca la ovación, cual torero triunfal en la plaza, que, a decir verdad, es tan fugaz como el momento que se vivirá en el Zócalo, con un riesgo masivo infinito.

