Arturo Rios
Aún hay quien no conoce que la Sagrada Familia, vivió en Egipto durante casi cuatro años, al refugiarse por la persecución de Herodes. Fuentes históricas como el Méimar, libro del Papa Teófilo, afirma que existían tres caminos de Palestina a Egipto; la Sagrada Familia no eligió ninguno de ellos.
Caminaron de Belén a Gaza y pararon en la ciudad destruida del Antiguo Egipto El-Farma, Pelusio, en la península del Sinaí. Después Tel Basta, donde Jesús creó un manantial de agua y todos los ídolos cayeron y se rompieron. Siguieron al sur a Mostorod y Ain Shams, que en aquella época estaba habitada por judíos.
Tras una breve estancia en Zeitun, zona que se considera una de las paradas más importantes de la Sagrada Familia, ya que fue bendecida por su presencia. De nuevo los ídolos se rompieron, provocando que el gobernador quisiera matar al Niño Jesús.
Llegaron al árbol de laurel El Adorador, que hizo una reverencia ante Jesús cuando pasaba ante él. El Monasterio Al-Moharrak, que se conoce como el segundo Belén. Aquí se apareció el Ángel a José y le dijo volvieran a la Tierra Sagrada, ya que habían muerto los que amenazaban la vida del Niño.
Fue fatigoso el viaje de sufrimiento por más de tres años en el que recorrieron más de 2.000 kilómetros, en la débil cabalgadura y una barca para cruzar el Nilo. Gran parte del camino lo hicieron a pie, con cansancio, el calor del verano, el frío del invierno, el hambre, la sed y la persecución.

