El Ministerio de Defensa de Rusia le dio a Ucrania las 5 de la mañana de este 21 de marzo, como plazo para que sus tropas entreguen el control de Mariúpol y depongan sus armas.
La viceprimera ministra ucraniana, Iryna Vereshchuk, sostuvo que entregar la ciudad portuaria de Mariúpol no es una opción y exigió que las fuerzas rusas abran un corredor humanitario para que puedan evacuar los civiles.
Entre denuncias de Ucrania de nuevas violaciones de derechos humanos y posibles crímenes de guerra, las tropas rusas se preparan para intensificar sus operaciones. De hecho, alrededor del país, los bombardeos han continuado; según autoridades locales, al menos seis personas fallecieron tras un ataque ruso contra un centro comercial en Kyiv.
El epicentro del dolor ucraniano es Mariúpol, sitiada y bombardeada desde hace dos semanas y donde la población está siendo víctima de las hostilidades.
Se señala que a partir del mediodía podrán entrar convoyes humanitarios con alimentos, medicamentos y artículos de primera necesidad tanto de Kiev, como de territorios del este de Ucrania.
Abren fuego contra escuela-refugio
Las fuerzas ucranianas han sido cercadas por las tropas invasoras que, según denunció Kiev, abrieron fuego contra una escuela que servía de refugio para cerca de 400 personas.
Entre los muertos, aseguran, hay mujeres, niños y ancianos, que usaban el inmueble de refugio, mientras afuera siguen los combates.
En tanto, los ucranianos han perdido el acceso al mar de Azov, dan por perdida esta ciudad, donde gran parte de la población es étnicamente rusa.
La toma de Mariúpol puede significar la apertura de un corredor hacia las regiones separatistas del Donbás, por donde las tropas rusas ya circulan a placer, con el control total.

