abril 15, 2026

Ante la pobreza, mucho circo, nada de pan ni de vacunas COVID

Ante la pobreza, mucho circo, nada de pan ni de vacunas COVID

Bolivar Hernandez*
Los pobres han estado presentes a lo largo de la historia de la humanidad, desde la existencia de la propiedad privada. Los pobres son carentes y desposeídos por la fuerza, solo les queda su fuerza de trabajo para venderla al mejor postor.
¿Qué hacer con los desposeídos? Esta pregunta es crucial en cualquier régimen que gobierna a una sociedad.
En la más remota antigüedad, durante el imperio Romano, una política de estado fue la distracción de sus habitantes pobres con la puesta en práctica del famoso eslogan: Pan y circo. Mucho circo y mucho pan, al mismo tiempo. En la era moderna se redujo esa política a mucho circo, y nada de pan.
Haremos un somero repaso histórico del trato despectivo de los gobernantes hacia los pobres desde la antigüedad hasta nuestros días.
La frase de Pan y circo, nos remite a la antigua Roma y sus emperadores, en particular nos referiremos al emperador Tito.
Tito Flavio Vespasiano, se llamaba dicho emperador de la Roma imperial. Mas conocido por los ciudadanos romanos como Tito el malvado.
Tito solo gobernó dos años. Cuando él comenzó a regir los destinos del gran imperio Romano, sucedieron varios eventos catastróficos para sus habitantes y, por ende, también para el gobierno de Tito.
  • Erupción del Vesubio, que destruyó por completo Pompeya y Herculano. Fueron miles de muertos y damnificados por esa catástrofe natural. Dicho coloso está en la bahía de Nápoles, a nueve kilómetros de la ciudad del mismo nombre. Este fenómeno natural ocurrió en el año 79 DC.
  • Un incendio destruyó más de la mitad de la ciudad de Roma, casi en forma simultánea con la erupción del volcán Vesubio. Muchos edificios y construcciones fueron afectados seriamente y también ocasionó miserias y desgracias para sus habitantes.
  • Una peste de origen desconocido diezmó la población por una letal enfermedad, pandemia incontrolable.
Crean el Coliseo
Ante la pregunta de ¿qué hacer?, la gran idea de Tito fue terminar de construir a toda prisa el Anfiteatro Flavio, mejor conocido como El Coliseo. Y organizar unos festejos por espacio de 100 días. Tito ofreció un espectáculo diario y una hogaza de pan para cada uno de los habitantes de la antigua Roma.
Pan y circo
El Coliseo Romano se inauguró con juegos que duraron tres meses, hubo grandes combates de gladiadores, peleas a muerte entre animales salvajes, por ejemplo: Leones contra tigres, y siempre ganaban los leones. Carreras de caballos y de carros de guerra. Representación de grandes batallas navales, para lo cual inundaban el recinto.
El júbilo era enorme de los habitantes de la Roma imperial, que gozaban y disfrutaban el circo y el pan que les obsequiaban a todos los asistentes, y olvidaron las catástrofes sufridas recientemente.
Tito solo pudo gobernar dos años y muere a la temprana edad de 41 años, debido a una fuerte infección producida por un insecto extraño que se alojó en el interior de su oído derecho. Produciéndole agudos dolores y ruidos en su cerebro, eran ruidos insoportables, sin cura posible.
Cuenta la leyenda que al morir Tito, le hicieron la autopsia y extrajeron de su cerebro un insecto tan grande como un pájaro.
Tito fue un guerrero implacable y se le recuerda por sus batallas en Jerusalén. Donde cometió excesos reprobables. ¡Era cruel!
Antes de morir, Tito confesó a sus amigos que “solo un error cometí en mi vida, no pude matar a mi hermano”. Y eso se debió a que Tito descubrió una traición de su consanguíneo, que quiso destronarlo.
En la historia de los pobres del mundo
La falta de pan ha provocado levantamientos y revueltas populares, eso se ha repetido muchas veces, por ausencia de harina de trigo o por su precio elevado. Los pobres dedican el 50 por ciento de su ingreso a comprar comida, pan.
¡Que coman pasteles!
El pueblo francés, allá por el año 1793, durante el reinado del rey Luis XVI, padeció una terrible hambruna y un levantamiento campesino y popular, exigiendo pan. La entonces esposa del rey, María Antonieta de Austria y Navarra, se dice que expresó la famosa frase:
¡Que coman pasteles, si no hay panes!
Esta popular frese muy conocida se le atribuye a María Antonieta, sin embargo, se duda de su autenticidad histórica. A María Antonieta el pueblo de Francia la bautizó como Madame déficit, por la pésima economía de su reinado.
El rey Luis XVI fue condenado a morir en la guillotina, cuyo cadalso estaba situado en la Plaza de la Revolución, hoy conocida como Plaza de la Concordia.
Tiempo después, 10 meses, María Antonieta fue guillotinada por el mismo verdugo de su marido. Su muerte fue en la misma plaza de la revolución.
Luis XVI y su esposa María Antonieta perdieron la cabeza en dos actos públicos.
Alexandra_Koch
Los pobres en el mundo
Constituyen grandes mayorías en todos lados, y en algunos casos integran lo que se denomina “Pobreza extrema “. Millones de pobres sobreviven con un dólar al día, esto es una miseria indignante por donde se le quiera mirar.
Para el mundo entero, las crisis son cíclicas, hay subidas y bajadas, pero para los pobres, las crisis son permanentes.
Las pestes que amenazan a la humanidad entera por la globalización o por la mundialización de los factores socioeconómicos y sanitarios, hoy plantean un nuevo reto.
Los países ricos son muy abusivos y han acaparado la casi totalidad de la producción mundial de vacunas anti COVID-19, y ya han vacunado a casi toda su población. Muy bien, pero políticamente son incorrectos con el resto del llamado Tercer mundo. A los que condenan a una muerte masiva por falta de vacunas y de recursos para adquirirlas en el mercado voraz de las grandes empresas farmacéuticas mundiales.
El concepto es erróneo, equivocado, porque los países ricos se imaginan que sus sociedades viven en una burbuja aislada del resto de la humanidad, y que ellos, ya vacunados todos, pues están a salvo de la pandemia.
¡Oh, craso error! Mientras todo la humanidad no sea vacunada, el peligro es latente para todos sin excepción de su grado de desarrollo socioeconómico.
Primero los pobres, aquí en la tierra como en el cielo, este debe ser un acto de justicia pensar en ellos y en su salud, que ya de por sí es precaria por una deficiente alimentación que los hace muy vulnerables y por otras enfermedades, derivadas de su condición de miseria.
Pan para los pobres y vacunas también, por supuesto. O de lo contrario, lo lamentaremos después y entonces que la historia nos juzgue con severidad.
Pobre gente de Paris decían antes, ahora se diría pobre gente del mundo entero, globalizado.
*La vaca filósofa.
Fotos: Pixabay/barskefranck/Alexandra_Koch

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Soy binacional México-guatemalteco, 77 años. Antropólogo, psicoanalista, periodista, ecólogo, ciclista, poeta y fotógrafo.

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