Al menos seis personas fallecieron y ocho resultaron heridas este lunes en Lviv, en el oeste de Ucrania, luego de que misiles rusos alcanzaron instalaciones militares y civiles, informó el jefe de la administración regional, Maksym Kozytsky.
Lviv se ubica a unos 70 kilómetros de la frontera con Polonia, y ha sido una de las principales vías de escape para muchos refugiados desde que Rusia inició la guerra.
Previamente, el primer ministro ucraniano, Denys Shmyhal, dijo que las tropas en el puerto asediado de Mariúpol seguían luchando, a pesar del ultimátum ruso de rendirse.
Mariúpol, no ha caído
Ucrania quiere que sus últimos defensores en Mariúpol luchen “hasta el final”; en contraste del ultimátum lanzado por Rusia, que pedía a las fuerzas ucranianas deponer las armas en esta estratégica ciudad portuaria del sureste del país.
La ciudad no ha caído. Nuestras fuerzas militares, nuestros soldados todavía están allí. Lucharán hasta el final, subrayó Shmygal, en una entrevista con la cadena norteamericana ABC.
Las declaraciones del primer ministro se producen poco después de que expirara el ultimátum de Moscú, que pidió a los últimos soldados ucranianos atrincherados en un enorme complejo metalúrgico de Mariúpol abandonar la lucha.
En tanto, la creación de corredores humanitarios en algunas zonas sigue siendo un rompecabezas. Las autoridades ucranianas informaron que a falta de un acuerdo con los rusos para un cese el fuego, suspenderán por el día la evacuación de civiles desde el este del país.
Este domingo
El papa Francisco llamó a “escuchar el clamor de la paz” en esta “Pascua de guerra”, y aludió a una “Ucrania martirizada”, en su bendición “urbi et orbi” ante 50 mil fieles en la plaza San Pedro de Roma.

