junio 07, 2026

Los botines italianos: ¿Dónde compré esos zapatos tan raros pero elegantes?

Los botines italianos: ¿Dónde compré esos zapatos tan raros pero elegantes?

Bolivar Hernandez*

La historia de los botines italianos es peculiar y chistosa. Ahora que hago los paseos matutinos por la finca, no falta el colono y vecino, que detiene su lujoso automóvil y me pregunte: ¿Dónde compré esos zapatos tan raros pero elegantes?

Hoy, me ocurrió tres veces lo mismo. Tres caballeros indagaron el origen y precio de los botines italianos. Pues bien, existe una historia detrás de este par de zapatos.

Hace muchos años se casó mi único hijo varón, y también es el único de mis hijos que se ha casado con todas las de la ley. Por lo tanto, acudí con gusto a su elegante enlace.

La boda se realizó en una hacienda minera, en el estado de Hidalgo, propiedad de la familia materna de mi hijo. Es una propiedad rural con una casona tipo inglés y 10 hectáreas de bosque.

Es una hacienda que fue un beneficio de plata y donde se procesaba tan fino metal por parte de una compañía minera inglesa, en el siglo XIX y parte del siglo XX.

El abuelo de mi ex esposa, que era el abogado de la minera inglesa ,adquirió la propiedad al momento que los ingleses se fueron de México.

En ese paradisíaco lugar se efectuó la boda de mi hijo que, por cierto, es el mismo sitio donde también yo me casé con su madre.

Acudí a la boda con cierto recelo por el encuentro con mi ex mujer y con su familia, después de muchos años de separado. No era nada sencillo para mi. Estaban todos, son una familia de abolengo y muy, muy numerosa.

Tenía que ir muy elegante, muy presentable, muy digno, a la boda de mi único hijo varón.

Es un sitio lejano de la Ciudad de México

A dos horas en auto, no es fácil ir y volver el mismo día, hay que pernoctar en la hacienda o, de plano, ir a un pueblo cercano a buscar hospedaje. Obviamente, tuve que ir a buscar un hostal en un pueblo próximo.

La boda era de etiqueta, tanto para varones como para las damas. Yo lucí en un traje italiano azul claro, camisa blanca de lino y una corbata de pajarito o de mariposa y los botines italianos motivo de esta historia.

Estuve sentado al frente durante la ceremonia; mi hijo me asignó una mesa de honor para mi solo, en el banquete. Toda la familia de mi ex mujer me veían con curiosidad sin saludarme, estaban lejos de mi, en todo sentido.

Me pusieron un mesero a mi servicio en el banquete y comí espléndidamente y bebí un buen vino tinto francés. Cuando empezó la fiesta con el baile y con una orquesta en vivo, decidí que era prudente retirarme sin avisar a nadie.

Lo hice subrepticiamente, y nadie se percató de mi ausencia. Los dejé a todos felices disfrutando de la fiesta y me retiré como si iba al baño. Tomé un taxi y me fui al pueblo vecino a descansar.

*La vaca filósofa.

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Soy binacional México-guatemalteco, 77 años. Antropólogo, psicoanalista, periodista, ecólogo, ciclista, poeta y fotógrafo.

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