Arturo Ríos Ruiz
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo ayer al reunirse en la Casa Blanca con Andrés Manuel López Obrador, que la relación entre ambos es fuerte y productiva, pese a noticias que aparecen en la prensa. Es el mensaje diplomático que se debió ordenar para al público, incluyendo la prensa.
Pero como en los contratos, las letras chiquitas refieren los pactos, reclamos y dificultades entre ambas naciones. Cuando he sido comunicador y he atendido reuniones privadas entre funcionarios con sindicalistas, por ejemplo, se instruye qué dar a conocer y que no, en la diplomacia sucede lo mismo. Pero, siempre, los filtros traicionan y la verdad emerge.
Así sucede con los encuentros, en apariencia amables, en esferas de alto nivel:
Biden tiene mucho que reclamarle a AMLO, como el problema del narcotráfico, la frase de Abrazos no balazos, cristalizado en la carencia de acciones para frenarlo, y el récord de muertes violentas.
La muerte de periodistas en México ocupa un preocupante alto lugar entre los países del mundo; las reformas como la Eléctrica, atentaba contra las empresas estadounidenses y la Coalición PAN-PRI-PRD la frenó, con el apoyo tácito de Estados Unidos. AMLO lo sabe, pero no es de los que reconocen sus fracasos.
Marcel Ebrard, responsable de relaciones exteriores, deslizó un punto relevante sobre la reunión. Se refirió a los desencuentros con la DEA, el origen de una campaña en Estados Unidos en la cual, se asegura que México no ha dado resultados en materia de seguridad.
También adelantó que los temas a tratar en la agenda bilateral, se encuentran: La lucha contra el crimen, atajar los efectos de la inflación y de una posible recesión estadounidense, así como los retos en materia de migración.
Pero de todo ello, no sabemos cuál fue el acuerdo.
Ebrard hace a un lado los temas de narcos y muerte de periodistas y resalta la estrategia económica por las presiones inflacionarias ante el riesgo de una desaceleración macroeconómica y la otra es de seguridad. La protección a la vida de ciudadanos por los malosos y de comunicadores, se desdeñan.
Faltan los filtros que, indudablemente los medios norteamericanos, como Washington Post y New York Times, entre otros, revelarán lo que no se expuso, cuidando la secrecía de los reclamos y hasta instrucciones del poderoso país y su pupilo que es México, aunque duela admitirlo.
Ante Biden, AMLO afirmó que:
En México se produce petróleo en tanto llega la transición energética, habrá inversiones americanas, plantas de gas, fertilizantes y la creación de parques solares en Sonora y otros estados para producir energía y exportar a estados de EU, en Texas, Nuevo México, Arizona y California. Curiosamente, a lo que antes López Obrador se oponía.

