abril 16, 2026

El cáncer, una maldición familiar y un suicidio asistido

El cáncer, una maldición familiar y un suicidio asistido

Bolivar Hernandez*

Este 25 de septiembre, mi padre cumpliría 102 años. Desafortunadamente, él murió a los 73 años a causa de un cáncer de próstata, que no atendió oportunamente. En esta oportunidad voy a referirme al cáncer que existe en mi familia, y de la cual yo fui víctima también. En este caso, la predisposición a contraer cáncer fue herencia de mi padre, que lo padeció y lo sufrió en demasía.

He investigado mucho acerca del cáncer de próstata, que es uno de los cientos de cánceres existentes en el ser humano, todos son peculiares en sí mismos. En el caso de mi padre, ocurrió una metástasis sin él haberse dado cuenta.

En un viaje aéreo a Costa Rica, donde vivía mi hermano menor, ocurrió al volver a Guatemala un incidente premonitorio de lo que vendría después.

Mi padre quiso extraer su maleta del compartimiento arriba de su asiento, y en ese intento fallido ocurre la fractura de su brazo derecho. Y a partir de ahí, empieza su viacrucis. Va a ver al médico, su amigo y ex compañero en la carrera de medicina, y él le dice el diagnóstico: Cáncer de próstata en una fase avanzada.

Era muy tarde para iniciar un tratamiento de quimioterapia

Mi padre decide no hacer nada, y esperar la muerte. Pero en esas visitas a su amigo médico, hace un acuerdo secreto que consistió en preparar un suicidio asistido, asunto que en mi familia sigue siendo un misterio y acusan al amigo médico de haberlo matado.

¡Y sí!, efectivamente el médico amigo de mi padre ocasionó su muerte, ante tanto sufrimiento físico de él, cumplió su acuerdo con mi padre.

Tuve que viajar varias veces desde el extranjero para hablar con mi padre y hacer el ajuste de cuentas, y perdonarnos las faltas cometidas de un lado y del otro.

La agonía de mi padre fue larga y dolorosa, el cuerpo doliente estaba lleno de tumores malignos. Me causaba inmensa tristeza ver la decadencia física de un padre fuerte y poderoso, ya debilitado y derrotado.

El día que muere mi padre

Era el día del cumpleaños de mi hijo el Boli jr, y me vine a Guatemala a sus funerales y hablar ante sus amigos y familiares de su obra y trayectoria pública. Esto ocurrió en el panteón frente a la cripta familiar.

Éste fue el primer réquiem escrito ahora para mi padre:

Se fue un patriota, un intelectual destacado en la universidad nacional, la USAC, pero sobre todo se fue un padre aventurero, rebelde, osado, que vivió la vida con toda pasión.

Hoy lo recuerdo con afecto y con nostalgia. QEPD.

*La vaca filósofa.

About The Author

Soy binacional México-guatemalteco, 77 años. Antropólogo, psicoanalista, periodista, ecólogo, ciclista, poeta y fotógrafo.

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