abril 23, 2026

El orden internacional hecho pedazos

El orden internacional hecho pedazos

MSIA Informa

La aprobación de la resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas, el 23 de febrero del presente, exigiendo el retiro incondicional de las fuerzas militares rusas de Ucrania, incluyendo Crimea y las regiones recientemente incorporadas a la Federación Rusa, señala la sentencia de muerte para el orden internacional vigente.

Al aprobar la resolución por amplia mayoría (148 de 180 votos), los miembros de la ONU cedieron a las fuertes presiones de las potencias de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que actúan como si tuvieran un derecho adquirido al monopolio de la imposición de la hegemonía política, económica y militar a todo el orbe a contentillo de la estructura de sus grupos dirigentes, en detrimento de los intereses legítimos de las naciones seleccionadas como sus objetivos, casi invariablemente en nombre de supuestos valores “democráticos” o “civilizatorios”. No hay registro, por ejemplo, de alguna resolución semejante sobre la presencia ilegal de fuerzas militares de EUA, Reino Unido, Francia y Alemania en Siria, ocupando desde 2014 una tercera parte del territorio del país y encubriendo el robo descarado de petróleo y de la producción agrícola de la región por militantes kurdos que pretenden apoderase del noreste de Siria.

O referente al sabotaje de los EUA a los gasoductos Nord Stream en el Báltico, la cual sería considerada un acto de guerra contra Rusia y los demás países propietarios de la infraestructura –Alemania, Austria y Holanda-, quienes, sin embargo, prefirieron asumir el daño por temor a la ira de Washington. O todavía más, sobre el incumplimiento de los Acuerdos de Minsk, refrendados por la propia ONU, por Ucrania y las potencias garantes, Alemania y Francia, cuyos representantes han admitido abiertamente que su propósito era solamente permitir el rearme y la preparación de Kiev para una confrontación con Rusia. En rigor, la ONU y sus múltiples agencias

Se presentan cada vez más como porta-estandartes de este orden internacional hegemónico que vive sus estertores de muerte, empeñándose en agendas distractoras –cambio climático, “identitario” y otras –para esquivarse del enfrentamiento de las cuestiones centrales de nuestro tiempo, en especial, la financierización de la economía mundial y el consecuente crecimiento del déficit de justicia social entre la gran mayoría de la población del planeta. En su discurso en la Asamblea Federal de Rusia, el pasado 21 de febrero, dos días antes de la votación en la ONU, refiriéndose al G-7 involucrado en su totalidad en el apoyo a Ucrania, el presidente Vladimir Putin observó:

(…) Ellos gastaron 150 mil millones de dólares en la guerra, mientras daban 60 mil millones a los países más pobres, a pesar de fingir importarles todo el tiempo y también condicionando este apoyo a la obediencia en favor de los países beneficiarios. ¿Y toda esta conversación de combatir la pobreza, desarrollo sustentable y protección al medio ambiente? ¿Hacia dónde fue todo esto? ¿Desapareció? Ellos siguen canalizando más dinero para el esfuerzo de guerra. Ellos invierten de manera ávida en sembrar tumultos e incentivar golpes de Estado en otros países en todo el mundo (…)Durante los largos siglos de colonialismo, imposiciones y hegemonía, se acostumbraron a se les permitiera todos, se acostumbraron a escupir a todos. Ocurre que ellos tratan a las personas que viven en sus propios países con el mismo desdén, como un Señor.  Al final de cuentas, engañaron cínicamente, contando historietas sobre la búsqueda de la paz, sobre la adhesión a las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el Donbass. De hecho, las elites occidentales se volvieron un símbolo de totales mentiras y sin principios. (Kremlin, 21 de febrero de 2023).

Y advirtió para no dejar lugar a dudas: La elite occidental no oculta su objetivo que es, y cito, “la derrota estratégica de Rusia”. ¿Qué significa esto para nosotros? Esto significa que ellos planearon acabar con nosotros de una vez por todas. En otras palabras, planearon ampliar un conflicto local en una confrontación global. Es así que los entendemos y responderemos de acuerdo, porque esto representa una amenaza existencial para nuestro país. (énfasis nuestro). En la víspera del discurso de Putin, China divulgó dos contundentes documentos de posicionamiento sobre el momento global, “Hegemonía de los EUA y sus peligros” y “Estudio Conceptual de Iniciativa de Seguridad Global. El título del primero es auto explicativo y no hay comentarios por el momento. El segundo es un escrito sobre el cambio de hegemonía por la cooperación en el ámbito de las relaciones internacionales, considerando que “las tendencias históricas de la paz, desarrollo y cooperación gana-gana son imparables”. A pesar del aparente triunfo diplomático del “Occidente colectivo” en la ONU, los países que votaron en contra o se abstuvieron incluyen a los principales vectores de la organización del orden multipolar y cooperativo emergente, el cual tiene como uno de sus pilares el establecimiento de un sistema financiero “extradólar”, cimentado en el uso de monedas nacionales y en una canasta de “commodities” seleccionadas, para contener la hegemonía de la moneda estadounidense. Es más que llegada la hora de escuchar las palabras del Papa Paulo VI en su memorable encíclica de 1967, Populorum progessio, en la cual afirmaba que el desarrollo es el nuevo nombre de la paz, concepto complementado por Benedicto XVI en la encíclica Caritas et veritate:

Ante el imparable aumento de la interdependencia mundial, y también en presencia de una recesión de alcance global, se siente mucho la urgencia de la reforma tanto a la Organización de las Naciones Unidas como de la arquitectura económica y financiera internacional, para que se e una concreción real al concepto de familia de naciones…Esto aparece necesario precisamente con vistas a un ordenamiento político, jurídico y económico que incremente y oriente la colaboración internacional hacia el desarrollo solidario de todos los pueblos.

Para gobernar la economía mundial, para sanear las economías afectadas por la crisis, para prevenir su empeoramiento y mayores desequilibrios, para realizar un oportuno desarme integral, la seguridad alimentaria y la paz, para garantizar la salvaguarda del ambiente y regular los flujos migratorios, urge la presencia de una verdadera autoridad política mundial, como ya fue esbozada por mi predecesor, el beato Juan XXIII. Esta autoridad deberá estar regulada por el derecho, atenerse de manera concreta en los principios de subsidiariedad y solidaridad, estar orientada a la realización del bien común, comprometerse en la realización de un auténtico desarrollo humano integral inspirado en los valores de la caridad en la verdad.

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About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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