mayo 30, 2026

Treinta años de Solidaridad iberoamericana: Nacimiento y muerte del Nuevo Orden Mundial

Treinta años de Solidaridad iberoamericana: Nacimiento y muerte del Nuevo Orden Mundial

MSA Informa

Solidaridad Iberoamericana, la versión en portugués de Página Iberoamericana, cumple treinta años de circulación ininterrumpida. Un acontecimiento significativo, para una publicación sostenida únicamente por suscripciones y el apoyo de un puñado de personas comprometidas con el lema que hemos elegido: Nuestras armas son ideas. Es decir, nuestro arsenal se dirige hacia la construcción de una sociedad industrializada, digna, solidaria y con un sentido positivo de un futuro común; una dirección en la que Brasil y los demás países de Iberoamérica puedan contribuir para consolidar el cambio de época que estamos viviendo. La publicación del periódico fue consecuencia de la fundación, en 1992, del Movimiento de Solidaridad Iberoamericana (MSIa), un foro amplio para debatir propuestas encaminadas al establecimiento de un orden mundial justo y antípoda de lo que sería el desastroso “Nuevo Orden Mundial” y la globalización financiera. Desde nuestra primera edición, en junio de 1993, hemos alertado de las implicaciones del Nuevo Orden Mundial, proclamado por el presidente estadounidense George H.W. Bush (1989-1993), inaugurado con la invasión de Panamá en 1989 y la Guerra del Golfo en 1991. En definitiva, tamaña belicosidad unilateral, los “ataques quirúrgicos” que destruyeron Bagdad, marcaba una nueva era de hegemonía de la superpotencia considerada la victoriosa de la Guerra fría.   El establishment angloamericano

Regresaba así a las viejas tretas coloniales para obtener el máximo control de los recursos naturales del planeta, a través de rígidospreceptos copiados del economista de la Compañía de las Indias Orientales, el reverendo Thomas Malthus, es decir, frenar de cualquier manera: el crecimiento demográfico, el económico y el desarrollo científico-tecnológico de los países menos industrializados. Para ello, visible en numerosas ocasiones, los centros de poder y sus estrategas, resguardados en los famosos think tanks, fraguaron las siguientes líneas de acción:

  • Desplazar los conflictos mundiales del eje Este-Oeste al eje Norte-Sur, asignándole a la Organización del Tratado del Atlántico del Norte (OTAN) la tarea de la gendarmería mundial;
  • El establecimiento de regímenes que limiten la soberanía en países claves, echando mano de alegatos fortuitos ora puede ser la protección del medio ambiente, la lucha contra el tráfico de drogas, el cuidado de las minorías étnicas, o la defensa de los derechos humanos, hasta la democracia;
  • La imposición de un férreo “apartheid tecnológico” a los países emergentes, restringiendo su acceso a las tecnologías de vanguardia so pretexto de posibles usos militares, haciendo hincapié en la tecnología nuclear, aeroespacial o de otro tipo;
  • La exigencia de aplicar una política económica neoliberal que ha culminado en la globalización financiera; para el mundo en desarrollo, el énfasis recayó en la privatización de las empresas estatales estratégicas para así eliminar la participación del Estado nacional en actividades económicas dirigidas al bien común y a la armonía de intereses;
  • El debilitamiento de las Fuerzas Armadas de los países en desarrollo y la neutralización de sus funciones nacionales, especialmente en el desarrollo de infraestructura y tecnología.

El decálogo inverso de imposiciones

Abarca la difusión de nuevos paradigmas culturales y morales desafiantes de la dignidad del ser humano, auténticos contravalores representados en la descarriada ideología de género y otros aspectos de la agenda identitaria. Huelga decir que su efecto combinado ha sido socavar los estados nacionales soberanos y las raíces culturales cristianas que dieron origen a las naciones iberoamericanas, y su ethos inalienable. Un ejemplo de la embestida es la maligna campaña de los “500 años de genocidio”, dirigida a la “cancelación” de estas raíces y la memoria histórica de toda la región. En nuestra editorial de la primera quincena de junio de 1994, dijimos que Naciones Unidas (ONU) con las reformas efectuadas por el secretario general Boutros Boutros-Ghali acataba el programa del “Nuevo Orden” al convocar las conferencias, sobre población en el Cairo en septiembre de este año, y sobre el desarrollo social en Copenhague en 1995.

Parte de la agenda de la conferencia de Copenhague también se puede ver en el último informe emitido por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que, además de nombrar a los países blanco de la agenda unimundista de la ONU, entre estos Brasil, aboga por la creación de nuevas instituciones supranacionales que suplanten a las instituciones que conforman la columna vertebral de los estados nacionales soberanos, como sus bancos centrales, afirmamos.

Imagen: Tumisu

En relación con Brasil

Han sido innumerables las ocasiones en las que hemos confrontado directamente este programa de la supranacionalidad. Batallas, que en ocasiones, fueron respondidas por demandas presentadas por las entidades que se sintieron afectadas: en 1995, el Partido de los Trabajadores (PT), debido a la denuncia del  papel que jugó en la creación del Foro de São Paulo; y en 2001, por la sección brasileña de WWF, la encumbrada ONG hija consentida de la familia real británica, y por eso abanderada del aparato ambientalista-indigenista internacional (en ese momento dirigida en Brasil  por el presidente de la empresa de comunicaciones,  Organizaciones O Globo, José Roberto Marinho). Las victorias judiciales de MSIa en ambos intentos de intimidación reforzaron nuestra convicción de que estamos en el camino correcto. Hoy, hemos llegado a otro momento de inflexión histórica, un auténtico cambio de época, deparándonos con la agonía del orden hegemónico proclamado hace tres décadas y el desplazamiento del centro de gravedad geoestratégico y geoeconómico del planeta al eje Eurasiático.

Movimiento encabezado por la consolidación de China siendo la principal economía real del mundo y Rusia la principal potencia militar, sostenida por una base productiva que las potencias occidentales que la combaten en Ucrania ya no tienen por haberse metido a los juegos fatuos de la “globalización” financiera; para no hablar de su descalabro cultural causado por la proliferación de la ideología identitaria y la anticientífica “descarbonización” de la economía.

De la misma forma en que iniciamos nuestro trabajo hace treinta años, seguimos comprometidos a contribuir para que Iberoamérica, y especialmente Brasil, se den a la tarea de producir un consenso moral para fomentar nuevas ideas, capaces de forjar la grandeza del destino de nuestras naciones. Y reforzamos la llamada que hemos adoptado tomada del grande dramaturgo y poeta portugués Gil Vicente: ¡A la guerra, caballeros aplomados! Pues los ángeles sagrados en ayuda están en tierra. ¡A la guerra!

Fotos: geralt/Tumisu

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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