mayo 31, 2026

El consenso climático europeo se derrumba

El consenso climático europeo se derrumba

Wolfgang Münchau*

En las elecciones europeas de junio de este año estará en juego todo lo que define a la actual Unión Europea (UE): un gran volumen de leyes “cero liquido” (net zero”), una política exterior “sustentada en valores” y una regulación corporativa cada vez más invasiva.

Las encuestas indican que la mayoría centrista que apoyaba tales políticas, se reduce.

Ursula von der Leyen ha sido la representante por excelencia de esta mayoría. Nacida en Bruselas, de nacionalidad alemana, propuesta para el cargo por Francia, era la candidata perfecta para la presidencia de la Comisión Europea a finales de 2019.

Ahora, busca un segundo mandato. Su éxito dependerá en gran medida de la capacidad de la coalición centrista cuatripartita que la respaldó en 2019.

El problema es que, en toda Europa, estamos asistiendo a una reacción violenta contra el tipo de políticas que representa la Comisión Europea de Von der Leyen.

La extrema derecha forma parte de esta respuesta

Pero el principal cambio político se ha producido dentro del propio grupo político de Von der Leyen, el Partido Popular Europeo (PPE), del cual los principales miembros son los democratacristianos alemanes (CDU) y la Unión Social Cristiana (CSU).

Esta reacción se produce tras una de las fases políticas más turbulentas de la historia reciente de la UE. Al llegar la pandemia de COVID a principios de 2020, Von der Leyen desempeñó un papel decisivo en la creación del fondo de recuperación de la UE para ayudar a los países a hacer frente a las consecuencias económicas de la pandemia.

Luego vino el Pacto Verde, un sólido mosaico de leyes sobre energías renovables, uso de la tierra, silvicultura, eficiencia energética, normas de emisiones para automóviles y camiones, y una directiva de impuestos a la energía.

También se han endurecido las normas sobre plaguicidas, calidad del aire, contaminación del agua y aguas residuales.

Los agricultores se resisten a este programa porque afecta sus medios de vida. Los industriales también están descontentos. Gran parte del Pacto Verde se refiere a la política industrial, cuya norma insignia fue la Ley de la Industria Net Zero.

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La industria solía ser el mayor apoyo de la UE

Pero con las nuevas leyes llegó una nueva burocracia: ahora, todas las inversiones financiadas por la UE deben incluir un componente verde de al menos el 30%, y un mecanismo de ajuste de las emisiones de carbono en las fronteras del bloque, que entrará en vigor en 2026, penalizará las importaciones que no cumplan con los estándares de emisiones de carbono de la UE. En conjunto, la legislación de la UE en los últimos años supone un cambio casi total en el régimen empresarial.

Cumplir con algunas regulaciones es prácticamente imposible para las empresas que no tienen asesores jurídicos dedicados. Y va a empeorar.

Actualmente se está debatiendo una ley sobre la cadena de suministros, cuyo objetivo es responsabilizar a las empresas europeas de cualquier violación de los derechos humanos que ocurra en su cadena de suministro, comprendidos los proveedores de sus proveedores.

Espero que la fase hiperactiva de este programa verde termine en las elecciones de junio. Algunos de los temas hasta se pueden revertir. Empiezo a dudar de que la UE pueda cumplir el objetivo de eliminar gradualmente los coches de combustibles fósiles para 2035.

Se trata de un desastre de política industrial en ciernes, porque los fabricantes de automóviles europeos tienen dificultades para vender sus coches eléctricos.

Es muy instructivo observar lo que ha sucedido con la política verde en Alemania. La coalición del centroizquierdista SPD (Socialdemocracia), los Verdes y el liberal FDP (Partido Democrático Libre) comenzó con gran entusiasmo en 2021, pero ahora está irremediablemente dividida.

Después de una serie de leyes impopulares

La ola anti-verde ha estado en plena vigencia en Alemania desde hace algún tiempo. Tanto la ultraderechista AfD (Alternativa para Alemania) así como el nuevo partido populista de izquierda de Sahra Wagenknecht han hecho de los Verdes su principal oponente.

Indican que son miembros de las élites metropolitanas, imponiendo sus valores urbanos a las comunidades rurales. A medida que la UE se asocia con la política de partidos de centroizquierda, la oposición a estas políticas y la oposición a la UE están empezando a fusionarse.

Fue la repentina abolición del subsidio al diésel para los vehículos agrícolas lo que llevó a los agricultores a protestar en Alemania. Pero su descontento es más profundo.

Lo que está ocurriendo en toda Europa es la primera revuelta organizada contra la agenda verde. El centro-derecha ha descubierto los potenciales votos de la oposición a las políticas verdes. Los agricultores y las comunidades rurales están empezando a contraatacar.

Una consecuencia de esto es que la coalición centrista ya no es viable. Este es un desarrollo saludable. Cuando los partidos centristas crean coaliciones, no deberá sorprendernos en ver partidos germinando por añadidura. 

La reacción de los centristas al ascenso de la extrema derecha ha sido levantar barreras de seguridad, sencillamente negándose a comprometerse con tales partidos.

Al principio, esto puede funcionar. Pero en el momento en que la extrema derecha cruza ciertos umbrales de popularidad, como lo hizo en Alemania, tales barreras no pueden resistir la aritmética electoral.

En Bruselas, el cortafuegos está fallando

El PPE ya se ha abierto al grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos, cuyo miembro más influyente es Giorgia Meloni, la primera ministra italiana de extrema derecha, que ya ha expresado su apoyo a Von der Leyen.

El gran tema de Meloni es la inmigración: no descartaría la idea de que Von der Leyen vuelva a convocar a una mayoría; lo que me resulta difícil de imaginar es una coalición que comprenda a la izquierda y a Meloni.

No está claro si “Renew Europe”, un grupo liberal en el Parlamento Europeo, seguirá apoyando a von der Leyen. El apoyo a los partidos liberales se está debilitando en todas partes, veamos Francia.

En los Países Bajos, el Partido por la Libertad y la Democracia de Mark Rutte perdió las elecciones del año pasado. El FDP alemán lucha por su supervivencia política dentro de la coalición gobernante en Berlín. La hiperactiva agenda industrial verde de Von der Leyen es la antítesis de lo que representan partidos liberales-conservadores iguales al FDP.

Y aquí radica la ironía última. Si Ursula von der Leyen gana un segundo mandato, tenderá a pasar la mayor parte de su tiempo deshaciendo lo que hizo en el primero.

* Periodista, columnista de la revista New Statesman, director de la agencia Eurointelligence y ex editor del Financial Times en Alemania. Artículo publicado originalmente en el sitio web del New Statesman (28/02/2024).

Fotos: Pixabay

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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