Elisabeth Hellenbroich, desde Wiesbaden (Alemania)*
El pasado 21 de mayo, la secretaria del Tesoro de los EUA, Janet Yellen recibió el título de doctora honoraria de la Escuela de Finanzas y Administración de Empresas de Frankfurt, ocasión en la cual presentó una breve conferencia sobre la situación de la “Alianza Transatlántica” a selectos representantes de la academia y del mundo bancario alemán.
En sus consideraciones, afirmó que las relaciones transatlánticas basadas en una “comunidad de valores” se vieron significativamente fortalecidas desde el inicio de la operación militar rusa en Ucrania.
Sin sorpresa, en línea con las múltiples manifestaciones de representantes del establishment de la política exterior estadounidense, de la CIA y de especialistas del ámbito militar y de seguridad en Europa, con el objetivo de encuadrar a los aliados europeos en la línea de Washington.
En artículo escrito en 2022, el economista ruso Sergei Karaganov acuñó el término “Fortaleza Rusia”, que incluye la máxima soberanía, independencia, autonomía y seguridad con foco en el desarrollo interno. “Rusia debe estar inteligentemente abierta a los beneficios económicos, científicos, culturales y de cooperación informativa con países amigos de la Mayoría Mundial”. Lo cual, en su acepción, no seguir el programa liberal globalista, sino, en lugar de esto, crear “cadenas de valor en nuestro propio territorio”, a fin de aumentar la conectividad.
Para él:
“Rusia debe ser ‘siberianizada’, transfiriendo su centro de desarrollo espiritual, político y económico hacia los Urales y toda Siberia (es decir, no involucrarse en otros conflictos como los de Armenia, Israel y Palestina). La Ruta de la Seda del Norte, y las principales rutas terrestres Norte-Sur deben desarrollarse rápidamente. Los países de Asia Central, ricos en mano de obra, pero pobres en agua, deberían ser incorporados en esta estrategia.
La integración consciente en el nuevo mundo también exige el descubrimiento de nuestras raíces asiáticas y, respectivamente, una investigación sobre el príncipe Alexander Nevsky, quien viajó por la actual Asia Central y por el Sur de Siberia de 1248 a 1249. Años más tarde, (el líder mongol) Kublai Khan inició su ascenso al poder y lo llevó a convertirse en emperador y establecer el dominio de la dinastía Yuan sobre China, Mongolia y varios países adyacentes. Las fuerzas mongoles también se protegieron contra incursiones de Occidente y, por ende, la historia de las relaciones Rusia-China es mucho más profunda de lo que normalmente se piensa.

La clave para Rusia fue la conquista y el desarrollo de Siberia, con sus infinitos recursos
Fue en gran parte sobre esta base que Pedro el Grande construyó un imperio: las tarifas de las caravanas transportadoras de seda y té de China hacia Europa a lo largo de la Ruta de la Seda del Norte de Rusia fueron usadas para equipar al nuevo ejército ruso. Nosotros mantenemos la gran cultura europea que es ahora rechazada por la moda pos-europea. Sin ella no habríamos creado la mayor literatura del mundo. Y sin Dostoievski, Pushkin, Tolstoi, Gogol y Blok, Rusia no se hubiera convertido en un gran país y nación.
La política exterior actual debe orientarse hacia el desarrollo abarcante de las relaciones con los países de la Mayoría Mundial, para garantizar que Occidente deje su posición de dominio mantenida durante cinco siglos. En un nuevo período multicultural, debería darse más atención al estudio de las lenguas, de la cultura y de la vida de potencias y civilizaciones emergentes en Asia, África y América Latina.
Karaganov ve a China y Rusia como potencias complementarias, lo que fue resaltado durante la reciente visita de Estado del presidente Vladimir Putin a China: “China es el principal recurso externo para el desarrollo interno de Rusia y es socia y aliada en el futuro próximo. Rusia debería ayudar a desarrollar las capacidades navales y nucleares estratégicas de China, a fin de ayudar a derrumbar a los Estados Unidos como un hegemón agresivo”.
Él ve en la amistad entre Rusia y China el potencial para la creación de “un baluarte de paz y de estabilidad internacional…India es otro aliado natural en la creación de un nuevo sistema mundial y para evitar nuestro deslizamiento rumbo a una Tercera Guerra Mundial…El Triángulo del (fallecido primer ministro Evgeni) Primakov, formado por Rusia, China e India, es un garante del desarrollo relativamente pacífico de la Gran Eurasia…Sin embargo, necesitamos de cientos de especialistas en India, Pakistán, Irán, Indonesia y otros países del Sudeste Asiático y de África, además de sus excelentes relaciones con países árabes incluyendo Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Argelia”.
En lo que respecta a la futura “política de defensa” rusa
Karaganov concluye que será imposible evitar que el mundo se deslice hacia una serie de conflictos y, subsecuentemente, hacia una guerra termonuclear total, a menos que la política de disuasión nuclear de Moscú sea drásticamente energizada y actualizada.
“Lo principal es demostrarnos nuestra preparación y capacidad para usar armas nucleares en caso de extrema necesidad”, enfatiza, observando que no hay dudas de que la doctrina está siendo actualizada, como lo muestra el estacionamiento de misiles de largo alcance en Bielorrusia. Los misiles están claramente destinados a utilizarse no solamente cuando “la propia existencia del Estado estuviera amenazada, sino mucho antes…Al intensificar la disuasión militar, no solamente dejaremos los agresores sobrios, sino también prestaremos un servicio inestimable a toda la humanidad. En este momento, no hay otra protección contra una serie de guerras y grandes conflictos termonucleares”.
De ahí la propuesta de Karaganov de trabajar y pensar en conjunto, tanto en público como a puertas cerradas, con especialistas de los principales países de la Mayoría Mundial y, en el futuro, con representantes de un mundo occidental vuelto a la sobriedad.
*MSIA Informa

