El 27 de marzo pasado, en la televisión Al-Arabya dos conocidos especialistas geopolíticos, el historiador estadounidense John Marsheimer y el especialista estratégico ruso en armas nucleares, Serguei Karaganov, reflejaron indirectamente las conversaciones sostenidas en Riad, Arabia Saudita, entre los representantes de Estados Unidos y de Rusia, así como las sostenidas en Jeddah entre Estados Unidos y Ucrania.
Elisabeth Hellenbroich, Wiesbaden (Alemania)*
De acuerdo con especialistas, el acuerdo de Trump con Ucrania para una tregua de 30 días fue precipitado, pues no había sido analizado anteriormente con Rusia. Esto vale también para el acuerdo sobre el mar Negro, asentado bajo la condición de que se levantasen algunas de las sanciones impuestas a Rusia. El comportamiento precipitado y errático de Donald Trump facilita el juego a algunos integrantes de la élite estadounidense, que han hecho de todo para oponerse a las iniciativas de paz, al mismo tiempo que alientan a Ucrania y a Europa a sabotearlos.
En Europa, los principales interesados en eso son las antiguas potencias coloniales de Gran Bretaña y de Francia, las que, con su “Coalición de los dispuestos,” echaron a andar un plan para enviar tropas de “mantenimiento de la paz” a Ucrania, lo que Rusia rechaza categóricamente, porque intensificaría la guerra.
Con todo rigor, lo que está detrás de esa idea es pura desesperación y palabrería. Como dijera recientemente el general alemán retirado Harald Kujat, Europa está ante los destrozos de su política fracasada.
En el debate en Al-Arabya
Ambos especialistas hicieron una sobria evaluación sobre el reinicio del diálogo Rusia-Estados Unidos y de Estados Unidos con Ucrania. Para los dos, el reacercamiento de Rusia y Estados Unidos es un “cambio notable,” un “momento histórico.” Para Mearsheimer, “puesto que Trump abandonó por completo la política de Joe Biden hacia Rusia y quiere mejorar las relaciones entre su país y Rusia, Trump y Occidente en general entenderán que perdieron la guerra y tienen que ver cómo será la victoria de Rusia.
El acuerdo que Trump piensa es hacer feliz a Rusia, pero no a Europa.
Karaganov observó: “Trump está deteniendo las pérdidas. Estoy de acuerdo con Mearsheimer, pero incluso con Biden… entendieron que no conseguirían la victoria y que acabarían en un fiasco, e incluso en la guerra nuclear.” Para él, “Trump necesita retirarse de la guerra que Rusia está ganando.”
Mearsheimer hizo dos observaciones:
Primero, existe una enorme rusofobia en Occidente, lo cual debemos superar. Segundo, no creo que Rusia haya podido confiar en Occidente desde el fin de la Guerra fría. En aquel momento, Occidente fue deshonesto y el resultado final es que (el presidente Vladímir) Putin no confía en Occidente. En nuestro momento unipolar impulsamos una política liberal a escala mundial. Estados Unidos se convirtió en un Estado cruzado volcado a difundir el liberalismo. Eso llevó al desastre. Los principios liberales se debilitaron y la política de las grandes potencias está de vuelta en la mesa.
Interrogado sobre lo que Rusia quiere con la victoria, Karaganov respondió de forma muy dura, resaltando que es preciso “apagar” las ilusiones europeas.
Los europeos están desesperados y locos, son una amenaza real. Ciertamente, no queremos de regreso a toda Ucrania. Pero debemos estar comunicados con las regiones de legua rusa. El problema es que las élites europeas están desesperadas y están llevando a sus países a una gran guerra, peor que la del periodo de 1914 a 1918 y en el periodo anterior a la Segunda guerra mundial. Hoy la histeria contra Rusia es peor.

OTAN está en grandes apuros y no es más eficaz
Por su parte, Mearsheimer subrayó que, aunque Estados Unidos haya estado presente cual “pacificadores” en los términos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), no hay duda de que la presencia de Estados Unidos va a disminuir. Trump está transfiriendo la responsabilidad a Europa. Y creo que la OTAN está en grandes apuros y no es más eficaz. Europa está luchando entre sí y no pienso que Rusia amenace con invadir Ucrania ni Europa.”
De acuerdo con Karaganov, Occidente se convirtió en una idiotez estratégica, porque ya no tiene miedo de la guerra nuclear. Los socios estadounidenses no entienden a los socios europeas, que están locos. Espero que entiendan que estamos viendo al abismo.
Sobre los objetivos de la guerra de Rusia que Mearsheimer quería saber de Karaganov, este resaltó que, “mínimo, Rusia contempla los cuatro ‘oblast’ (provincias) que anexó y Crimea.” El otro aspecto es la creación de una enorme “zona desmilitarizada. Creo que tomará todavía algún tiempo para que terminemos la guerra, porque Europa intentará mantenerla.” Ambos acordaron que podemos ver un periodo más largo de “inestabilidad” alrededor del globo, antes de que surja un nuevo equilibrio de largo plazo.
Putin en el Foro Ártico
Para ayudar a entender mejor lo que está en juego en las futuras relaciones Estados Unidos-Rusia debemos mencionar el Sexto Foro Ártico Internacional (El Ártico: territorio de diálogo), realizado los días 26 y 27 de marzo en Murmansk, y, ante todo al discurso del presidente Putin en la sesión plenaria.
De acuerdo con él, Rusia “la potencia más grande del Ártico”… está preparada para trabajar con todos los estados del Ártico.” Lamentablemente, agregó, “la competencia geopolítica y la lucha por posiciones en esta región también está creciendo. Mientras que la zona del Ártico representa más de un cuarto del territorio de la Federación Rusia, casi dos millones y medio de nuestros ciudadanos viven y trabajan aquí…
En términos de tráfico de carga a lo largo de la Ruta del mar del Norte, que se extiende del Estrecho de Kara Gates al Estrecho de Bering, en la última década aumentó de cuatro millones de toneladas, en 2014, a casi 38 millones de toneladas en 2024… Prevemos con confianza que los volúmenes alcanzarán de 70 a 100 millones en 2030.
Putin habló de los planes de Rusia para el Corredor Transártico, que se extiende de San Petersburgo vía Mormansk hasta Vladivostok. El corredor fue proyectado para conectar los centros industriales, agrícolas y de energía mundial con los mercados consumidores por medio de una ruta más corta, segura y económicamente viable. Esto incluye también conectar el Corredor Transártico con nuestra red ferroviaria nacional del Noroeste al Extremo Oriente de Rusia, hasta llegar a la Línea Principal Baikal-Amur y al ferrocarril transiberiano.
Actualmente, los depósitos de petróleo y de gas, de metales y de otros minerales se están explotando en el Ártico ruso y existe la intención de poner en marcha empresas de transformación profunda de materias primas en las regiones árticas, con el uso de su vasta base de recursos; crear instalaciones de producción de alto valor agregado en petroquímica; conversión de gas natural, metales de tierras rara y otras industrias relacionadas a la construcción de máquinas, producción de máquinas sofisticadas y equipos industriales, conservando, al mismo tiempo, la naturaleza única del Ártico.
Destacó, igualmente, la necesidad de más aeropuertos y de mejores condiciones para vivir en el ártico: construcción de ciudades, más hospitales y escuelas.
“Todos esos objetivos inspiraron a muchas generaciones de nuestros antepasados, entre ellos marineros medievales y mercaderes de Novgorod, aquellos que fueron pioneros en la exploración del Ártico en los siglos XVI y XVII, líderes industriales de los siglos XVIII y XIX, investigadores, exploradores polares, ingenieros, trabajadores soviético y empresas de la Rusia actual, que emprendieron grandes proyectos en el Ártico a principios de la década de 2000,” afirmó.
Consideraciones navales estratégicas
El presidente ruso también visitó la base naval de Murmansk, donde conoció el nuevo submarino nuclear de propósitos múltiples de cuarta generación Arjangelsk, capaz de transportar cualquier misil lanzado por submarinos contra blancos navales y terrestres. En su conversación con los militares, dejó también un importante mensaje para el mundo.
Interrogado sobre las perspectivas futuras y los planes para el desarrollo de la Marina rusa, Putin resaltó que ella es “una de las principales garantías de seguridad del Estado Ruso y de la estabilidad mundial, porque hay un cierto equilibrio estratégico entre Rusia y Estados Unidos y trataremos ese equilibrio con el máximo cuidado.” Recordó que la tradición rusa de construcción naval se remonta a Pedro el Grande, en el siglo XVIII, y que un programa para el desarrollo de la Marina se está elaborando al lado de otro para la construcción de navíos de superficie y submarinos, de ahora a 2050.
De la misma forma, Putin hizo una evaluación de la operación militar especial de Ucrania. Luego de reafirmar los hechos que condujeron al estallido del conflicto, pasó al momento actual:
En términos de condiciones del campo de batalla, en este momento, nuestras tropas tienen la iniciativa estratégica a lo largo de toda la línea de contacto… La República Popular de Lugansk fue liberada al 99 por ciento, en tanto que la República Popular de Donetsk, las regiones de Jerson y de Zaporoyie ya están liberadas en más del 70 por ciento. Nuestras fuerzas están avanzando diariamente, liberando territorio tras territorio, zona tras zona.

Sobre las negociaciones en marcha con Estados Unidos, afirmó:
“El presidente de Estados Unidos desea sinceramente acabar con ese conflicto… En mi opinión, su aspiración es genuina… Nosotros defendemos la solución de esas cuestiones por medios pacíficos, pero con la eliminación de las causas de raíz que llevaron a la situación actual. Debemos, sin duda, garantizar la seguridad de Rusia a partir de la perspectiva histórica a largo plazo…
Cualquier paso dado para alcanzar ese objetivo será bienvenido por nosotros y trabajaremos con todo socio que se esfuerce para alcanzar ese objetivo. Esto no incluye tan sólo a Estados Unidos, sino también a otros, como la República Popular de China, India Brasil, África del Sur, todas las naciones del BRICS y muchas otras, como la República Popular Democrática de Corea, con la que firmamos un tratado.
Según él, Rusia también estaría preparada para trabajar con Europa, a pesar de su comportamiento inconsistente. Y habló sobre su mayor preocupación con respecto a Ucrania: “Los ultranacionalistas han tenido, desde el inicio, una influencia considerable en Ucrania, la verdad, desde el derrumbe de la Unión Soviética. Esas personas tienen visiones abiertamente neonazis y hasta usan el término en Ucrania, entonces, no fuimos nosotros los que lo inventamos.”
Y mencionó algo que es desconocido en Europa hasta ahora:
“En 2017, el Congreso de Estados Unidos adicionó un dispositivo al proyecto de ley de gastos del gobierno que prohibía el financiamiento o cualquier relación con alguna unidad estilo la “milicia Azov.” Un legislador estadounidense califico directamente a ese grupo paramilitar de terrorista y antisemita. Aunque la enmienda no haya sido apoyada por el Senado en aquel entonces, en uno o dos años, sus patrocinadores apoyaron esa legislación y fue adoptada por el Congreso…
El Congreso de Estados Unidos reconoció al grupo Azov como una organización terrorista, antisemita y neonazi… Sin embargo, en 2022, el Departamento de Estado decidió que la ayuda militar de Estados Unidos podría ir a esa controvertida unidad, porque ya había sido integrada a las Fuerzas Armadas de Ucrania… En esas circunstancias de ilegalidad de hecho, las formaciones neonazis reciben más armas y reclutan nuevos oficiales. ¿A qué podría llevar eso? El resultado es el poder de hecho en sus manos.
Dado que esos militantes neonazis están comenzando a gobernar el país, la cuestión, de acuerdo con Putin, es la ilegitimidad del presidente ucraniano Volodomyr Zelenski, y cómo sería posible sostener negociaciones con ellos.
En el ámbito de la supuesta operación de manutención de la paz de Naciones Unidas, el presidente señaló que, “en principio, sería de hecho posible analizar bajo los auspicios de Naciones Unidas, con Estados Unidos y hasta con los países europeos y, ciertamente, con todos los socios y aliados, la posibilidad de establecer una administración temporal en Ucrania”. El objetivo es realizar elecciones democráticas y llevar al poder un gobierno competente que goce de la confianza pública. Para Putin es “tan sólo una opción… pero sigue siendo una opción viable.”
Además, en Washington se sostuvo una ronda de negociaciones entre Kirill Dimitriev, presidente del Fondo de Inversiones Directas de Rusia, que también estuvo presente en las negociaciones de Riad, y el enviado especial de Trump a Rusia, Steve Witkoff, quien semanas atrás mantuvo dos conversaciones extensas con el presidente Putin.
Sería un error terrible, observan Karaganov y Mearsheimer, que el presidente Trump, bajo las presiones en favor de la guerra de Europa y de una Ucrania fracasada, se impacientara y, de esa forma, se apartase de todas sus opciones de paz.
*MSIA Informa

