En mi artículo Reforma judicial, la venganza de un solo hombre mencioné que a López Obrador, a la presidente Sheinbaum y a su caterva de lacayos, les importa un bledo la independencia de los poderes de la Unión; y ya nos dimos cuenta de eso con la venganza del expresidente tabasqueño en contra del Poder Judicial; y el arma mortal es lo que hacen llamar la elección judicial.
Mary Sandoval*
Raudél Avila, en su columna titulada La elección presidencial de 1976 y la trascendencia de no votar, publicada en el diario El Universal, hizo una comparación de la elección presidencial de 1976 y de esta “elección”, si se le puede llamar así, del 1 de junio.
Comentó lo siguiente: Pienso mucho en la elección presidencial de 1976, cuando el PRI postuló como candidato a la presidencia de la República a José López Portillo. No hubo otros candidatos, López Portillo hizo campaña solo, es una farsa electoral que resultó demasiado ridícula incluso para el PRI de los años 70. El candidato fingía que le importaban sus actos proselitistas, a pesar de que no tenían competidores y el resultado ya estaba predeterminado…
El PRI no podía seguir negando que la farsa electoral, fue a tal punto grotesca, que López Portillo ya como presidente se vio obligado a responsabilizar a Don Jesús Reyes Heroles de instrumentar una reforma política para estimular la participación popular y dotar de credibilidad al sistema electoral. Habría que recalcar el detalle de que en las elecciones presidenciales de 1976, sólo hubo un candidato a la presidencia de la República por el PRI, y de la oposición (PAN), no tuvieron o no quisieron proponer candidato porque tenían conflictos internos según se decía.

Sin duda, coincidimos con el puntual análisis de Raudél Avila sobre la elección presidencial de 1976, es una radiografía de lo que está pasando con la pseudoelcción del domingo 1 de junio de 2025. El hecho de que se hayan elegido a los candidatos a través de tómbola, que el “periodo de registro” para los candidatos no lo respetaron ni siquiera ellos mismos (como el caso de las actuales ministros de la SCJN Yasmin Esquivel, Loreta Ortiz y Lenia Batres, que se registraron después de tiempo).
Que no se le dieron recursos al INE para organizar la elección, que los funcionarios de casilla no contarán los votos y no se anularán las boletas que no se hayan ocupado, que el crimen organizado metió las manos, hacen pensar a cualquier ciudadano común, que estamos ante una farsa de elección judicial. Una farsa en la cual ya se sabe cuál será el resultado y a quienes favorecerá la impartición de justicia.
Muchos hemos dicho con argumentos, las consecuencias de que se politice al poder judicial, las consecuencias que se presentarán al no poder defendernos ante un juicio (el amparo ya no se podrá presentar), por lo que la exigencia de justicia será prácticamente nula.
¿Aún piensa, estimado lector, ¿que elegir al magistrado, juez o ministro de la SCJN, de manera popular es correcto?
En mi artículo ¿Funcionará en México el modelo de elección de jueces, magistrados y ministros de la SCJN?, señalé:
Se augura una gran corrupción en la impartición de justicia porque sólo se defenderá a los amigos, parientes, compadres y seguidores férreos del autocrático poder Ejecutivo y su gabinete. Y, más grave aún, dar un manto de impunidad a la criminalidad.
No debemos participar en esto por dignidad y porque moralmente está mal, sostuvo Ricardo Salinas Pliego, y le doy toda la razón al dueño de Televisión Azteca, porque aún sabiendo las consecuencias de votar por jueces, magistrados y ministros de la SCJN de manera populachera, estamos perdiendo nuestra dignidad como mexicanos, al avalar con nuestro voto, la venganza de un solo hombre: Andrés Manuel López Obrador.


