En estas semanas hemos asistido al fácil acoplamiento del aparato ambientalista-indigenista internacional -en campaña permanente contra el progreso- con jefes de Estado, altos funcionarios gubernamentales y organizaciones no gubernamentales contra la exploración de la Margen Ecuatorial Brasileña (MEB) y Petrobras.
MSIA Informa
En la Côte d’Azur francesa, más específicamente en Niza, ante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos (UNOC), el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y la ministra del Medio Ambiente y Cambio Climático, Marina Silva, presentaron la extraña propuesta de la “CDN azul.”
Esta consiste en una extensión de los océanos de las Contribuciones Determinadas Nacionalmente (CDN) para cumplir las metas dentro del plazo de la descarbonización, acodado en Paris en 2015, el cual incluye el compromiso de la eliminación gradual de la producción de petróleo y de gas en ultramar.
¡Si! se trata de la eliminación de la producción de hidrocarburos en el mar en las décadas futuras. Suena insensato para un país donde el 95 por ciento de la producción de petróleo y de gas natural, 97,4 por ciento de las reservas conocidas de petróleo y 83 por ciento de las de gas se localizan en campos marítimos.
En el anuncio, la Ministra manifestó la voluntad del gobierno brasileño de llevar el tema al centro de las conversaciones de la conferencia climática COP30, que se realizará en el mes de noviembre en la ciudad brasileña de Belem. “Este es un momento decisivo en nuestra jornada colectiva para proteger el océano y responder a la crisis climática mundial,” dijo la señora Silva, en una ceremonia promovida en conjunto con el gobierno de Francia (Cenario Energia, 10/06/2025).
Al unísono: No basta querer ser líder climático en el discurso. Las medidas tienen que ser concretas y coherentes. ¿Por qué Brasil quiere explotar petróleo en aguas costeras de la cuenca del Amazonas, fingiendo que no existimos e ignorando los efectos que ya ocurrieron?, dijo Luene Karipuma, coordinadora ejecutiva de la Articulación de los Pueblos y Organizaciones Indígenas del Amapá y del Norte del Pará (APOIANP) (Petronoticias, 11/06/2025).
En la misma línea se manifestó la coordinadora de la campaña de Petróleo y Gas Offshore del Center for International Environmental Law (CIEL), Bruna Campos: “Que Brasil defienda el fin gradual del petróleo y gas offshore es un avance en la dirección correcta. Pero las palabras tienen que estar acompañadas de la acción: no se debe conceder ninguna licencia ni autorización y las actividades que ya están en marcha tienen que revisarse.”
Además de la anfitriona Francia, la extraña propuesta fue respaldada por Australia, Fiji, Kenia, México, Palau y Seycheles -y vale la pena recordar que, además de Brasil, Francia y México son también importantes productores de hidrocarburos en el mar-.
En un programa de la red France 2 dedicado a la UNOC, se entrevistó al cacique hecho celebridad Raoni Metuktire, quien aprovechó la oportunidad para pedirle al presidente francés que lo ayudase a aprobar ese plan. Macron habló inmediatamente después para afirmas que el proyecto “no es bueno para el clima” y que “hay otros proyectos más que permiten crear empleos y genera valor”
Afirmó que pretende tratar de convencer al Presidente Lula da Silva en Belén. En sus palabras, Francia “adoptó una prohibición de esos proyectos” (sic) y cree que sería bueno que Brasil hiciese lo mismo. Pero añadió que “no me corresponde a mí dar lecciones”: “Creo que es fundamental promover el diálogo entre el Norte y el Sur globales, para que podamos llevarlos a abandonar esos proyectos y encontrar otras formas de generar crecimiento, que son esenciales para el progreso de ellos.”
Lo que Macron se saltó fue que la dizque prohibición francesa se limita a sus departamentos ultramarinos, en los que la explotación offshore se cancelará hasta 2040. En parte eso es lo que hizo Total Energies, actualmente la séptima productora de petróleo más grande del mundo, luego de algunos resultados desalentadores, pues cualquier descubrimiento comercialmente viable tendría que ser explotado en poco más de una década y media, algo que, evidentemente no compensaría.
El veto no se extiende a otros países
Así, en 2024, Total Energies anunció inversiones de 10 mil millones y medio de dólares para desarrollar el campo petrolífero de Gran Morgu, situado a 150 kilómetros del litoral de Surinam donde espera extraer 220 mil barriles diarios de ahora hasta 2028. Con un detalle relevante: en la descripción del proyecto en su sitio de internet, la empresa afirma: “El Gran Morgu es perfectamente ilustrativo de nuestra estrategia de transición energética, por sus consecuencias económicas y sociales para ese país sudamericano y los esfuerzos que estamos haciendo para reducir al mínimo sus emisiones de gases del efecto invernadero.”
En la vecina Guayana, Total Energies lidera un consorcio con la Qatar Energy y la malaya Petronas, vencedor de una licitación del gobierno de Georgetown en 2023 y deberá iniciar la explotación próximamente,
En otras palabras: De acuerdo la meta de las MEB los hidrocarburos son malos para el clima, pero en Surinam son parte integrante de la transición energética y, en Guayana, París no impone ninguna restricción a la explotación.

La brasileña Petrobras
El segundo tiempo de la embestida contra Petrobras, hasta ahora impedida de explorar petróleo en las aguas del Margen Ecuatorial que abarca cinco cuencas sedimentarias del litoral norte de Brasil, tuvo la forma de un estudio internacional, según el cual, los planes de expansión de la producción de la empresa representarían una amenaza a los compromisos climáticos asumidos por Brasil y, de paso, la propia viabilidad económica de las inversiones.
Tales conclusiones constan en un turbulento documento de 72 páginas (“Brasil en una encrucijada: Hay que repensar la expansión del petróleo y del gas de Petrobras”) elaborado por el WWF-Brasil, el Instituto Internacional para el Desarrollo sustentable (IISD) y la World Baking Alliance (WBA).
El WWF-Brasil, nuestro viejo conocido, es la filial brasileña de la organización no gubernamental ambientalista más famosa del mundo, el World Wide Fund for Nature (Fondo mundial para la naturaleza), el cual, desde su fundación en 1961, es uno de los arietes del ambientalismo político e integrante del Estado Mayor del movimiento. Su sede brasileña está en la capital del país, Brasilia, con un presupuesto anual del orden de los 100 millones de reales (en 2022), de los cuales, cerca de 80 por ciento provienen del WWF International.
El IISD es una organización no gubernamental fundad en 1990 en Winnipeg, Canadá. Tiene un presupuesto anual de aproximadamente 200 millones de dólares provenientes de donaciones de las fundaciones privadas y de los órganos de gobierno que financian rutinariamente el aparato ambientalista-indigenista internacional.
La WBA, fundada en 2015, tiene su sede en Amsterdam, Países Bajos, y se dedica a establecer patrones de referencia (benchmarks) para adaptar las empresas privadas a los Objetivos del Desarrollo Sustentable (ODS) de las Naciones Unidas. En 2123 recibió donaciones de 11 millones de euros de una plétora de fundaciones privadas y de gobiernos de varios países.
Estamos tratando de la crème de la crème del aparato ambientalista-indigenista. Precisamente las MEB recibieron un papel destacado en el estudio. De acuerdo con el coautor Ricardo Fujii, líder de Transición Energética del WWF-Brasil:
Nuestro análisis muestra que la explotación de petróleo y de gas natural en la desembocadura del Amazonas no sólo representa riesgos ambientales para la población local, sino que contribuye, además, a la pérdida de la biodiversidad de toda la cuenca del Amazonas. Petrobras puede ayudar a evitar.


