El presidente de la Junta de Coordinación Política, Ricardo Monreal Ávila, informó que en el próximo periodo de sesiones se analizará una reforma primordial para el Poder Judicial, que consistirá en repensar la Ley de Amparo para que sea accesible, rigurosa, con mayor certeza, claridad, coherencia y abierta a las nuevas realidades sociales, pero sin perder solidez jurídica.
En su artículo Del acceso abierto a la certeza jurídica: El desafío de precisar el interés legítimo sin excluir derechos, publicado en sus redes sociales, destaca que “la consolidación del interés legítimo no debe verse como una restricción, sino como una oportunidad para fortalecer esta vía procesal y preservar su función como una garantía efectiva de los derechos fundamentales. Sin duda, dice que el juicio de amparo se encuentra al umbral de una nueva etapa.
Explica que estas adecuaciones son en el marco de la reforma estructural al Poder Judicial, donde uno de los objetivos más relevantes ha sido garantizar una justicia más cercana a las personas, accesible, honesta y eficiente.
Expone que esta transformación no se limita al rediseño institucional o a la elección democrática de sus integrantes; también exige una revisión cuidadosa del marco normativo que regula las vías de acceso a la justicia.
Coherencia del interés legítimo con la naturaleza y alcances del juicio de amparo
Reafirmando su vocación como una vía efectiva para la defensa de los derechos fundamentales, pero con criterios que permitan distinguir entre causas serias y reclamaciones infundadas.

Desde el 2011, acota Monreal, el juicio de amparo en México abrió nuevas posibilidades para que más personas pudieran acudir a los tribunales a defender sus derechos. Esto fue posible gracias a la incorporación del llamado interés legítimo, una figura que permite presentar un amparo, incluso cuando no se tiene un derecho formal reconocido, siempre que exista una afectación real y diferenciada frente a un acto de autoridad.
Esta innovación constitucional respondió al deseo de democratizar la justicia constitucional y adaptarla a los nuevos desafíos de pluralidad, participación ciudadana y defensa de bienes colectivos en el país.
Interpretaciones laxas
Ricardo Monreal Ávila sostiene que, a más de una década de evolución, el interés legítimo ha mostrado zonas grises en su regulación y aplicación, dando lugar a interpretaciones contradictorias o laxas, que en algunos casos distorsionaron su finalidad y debilitaron la seriedad del juicio de amparo.
El objetivo, señala, es proteger de manera más efectiva a quienes enfrentan afectaciones reales, sin diluir los límites ni la seriedad de este mecanismo de control constitucional.
El juicio de amparo es una figura única del derecho mexicano, pensada para proteger a las personas frente a abusos o decisiones ilegales de la autoridad, asevera.
Recordó que desde el siglo XIX, ha sido una herramienta esencial para defender nuestros derechos frente al poder público. Pero como toda institución jurídica, el amparo tuvo que evolucionar, adaptándose a nuevos contextos, problemas colectivos y formas de participación ciudadana.

