abril 24, 2026

El canto del cisne de la “relación especial”: Pompa y banquete de gala

El canto del cisne de la “relación especial”: Pompa y banquete de gala

Durante su visita de Estado al Reino Unido, el presidente Donald Trump fue recibido por sus anfitriones con la mayor pompa y circunstancia, incluyendo un desfile de carruajes y un banquete de gala con el rey Carlos III en el Castillo de Windsor.

Lorenzo Carrasco*

En su discurso, el monarca no ocultó su adulación para defender a capa y espada la tan cacareada “relación especial” con Estados Unidos, pilar central de las aspiraciones británicas para salvaguardar la esencia de su antiguo imperio tras su colapso en el siglo XX:

“Esta ocasión –dijo- única y trascendental refleja el vínculo perdurable entre nuestras dos grandes naciones. Fundamentada en la profunda amistad entre nuestros pueblos, esta relación que nosotros y nuestros predecesores hemos llamado con razón ‘especial’, nos ha hecho más seguros y fuertes durante generaciones.

Agregó, Nuestros pueblos han luchado y muerto juntos por los valores que apreciamos. Innovamos, comerciamos y creamos juntos, nutriendo nuestras economías y culturas a través de innumerables formas de intercambio. Celebramos juntos, lloramos juntos y nos mantenemos unidos en los buenos y malos momentos.

Trump no se contuvo ante semejante adulación:

“El vínculo de parentesco e identidad entre Estados Unidos y el Reino Unido es invaluable y eterno. Es irremplazable e inquebrantable… Visto desde la perspectiva estadounidense, la palabra especial no le hace justicia”.

Pete Linforth en Pixabay

La célebre “relación especial” surgió de la ambición supremacista esbozada por el socio de la banca Rotschild, Cecil Rhodes a finales del siglo XIX en el afán de prolongar la vida del agonizante Imperio Británico, vinculándolo estratégicamente a la naciente  superpotencia estadounidense.

El eje de su ambición se sustentaba en la presunta superioridad de la raza anglosajona, de la cual las dos potencias transatlánticas eran representantes.

Este plan se efectuó después de la Primera guerra mundial con la creación conjunta del Real Instituto de Asuntos Internacionales (Chatham House) en Londres y el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) en Nueva York, y se reforzó durante y después de la Segunda guerra mundial uniendo también a sus respectivas agencias de inteligencia.

Hoy en día, la relación no atraviesa su mejor momento, dados los desacuerdos en torno a la guerra en Ucrania, que los británicos han elevado a la categoría de necesidad existencial, así como el temor de que Trump derribe uno de sus pilares, la hegemonía financiera de la Reserva Federal, sacudiendo la mitología que rodea a los bancos centrales independientes.

Sin embargo, si pretende mantener la esencia de su deseo de restaurar la capacidad productiva de la economía estadounidense, mermada por décadas de “globalización” financiera y dedicación a guerras interminables, en algún momento Trump tendrá que elegir la posibilidad de hundirse junto con lo que queda del viejo Imperio, que no es más que arrogancia y perfidia.

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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