El Pacífico Norte no se rinde ni se regala: Es hora de cerrar filas por nuestro futuro
Juan Manuel Acuña Salomón
En el análisis político llega un punto donde las abstracciones no sirven y hay que medir la realidad del terreno. Estamos a unos días de la toma de decisiones y esto no puede ni debe prolongarse más; hacerlo es regalarle concesiones desmedidas al partido en el poder.
Sinaloa no vale menos que otros estados, como para ser dejado al último en la agenda nacional.
Atravesamos la crisis de seguridad y el colapso económico más desgarradores de nuestra historia reciente. Las familias están atrapadas entre la incertidumbre, el cierre de comercios, el abandono del campo y una movilidad golpeada.
Frente a esta emergencia real, no hay margen para la tibieza, los cálculos de grupo ni los experimentos políticos trazados desde un escritorio en la Ciudad de México.
Si la oposición pretende de verdad ser un contrapeso y defender al estado
No puede salir a competir con candidaturas de trámite, de cúpula o de adorno. Entregar la nominación para pagar favores o cuotas partidistas desde el centro del país, es una irresponsabilidad histórica que condena a Sinaloa a la derrota y al abandono total.

Para ganar y gobernar un estado en crisis se necesita tracción en el terreno, conocimiento de la problemática real, interlocución directa con los sectores productivos y la valentía para dar la cara. Si la oposición quiere competir de verdad y defender a nuestra tierra, tiene que ir con quien tiene la capacidad, el conocimiento del territorio y el respaldo real de la gente.
Les guste o no a algunos, hoy Mario Zamora Gastélum es el liderazgo con la fuerza, el arraigo y la estructura para articular a los agricultores, ganaderos, empresarios, académicos, a la sociedad civil y a los partidos aliados en un frente de contención verdadero.
Alejandro “Alito” Moreno sabe muy bien que para ganar Sinaloa se debe apoyar al mejor posicionado.
Escudarse en la regla de género no es la solución ni puede ser la excusa: Cuando hay voluntad política y oficio para ganar, el centro sabe negociar las cuotas de género en la mesa nacional para postular a un hombre en Sinaloa.
Le decimos claro a las dirigencias de los partidos y a la opinión pública: la sociedad civil sinaloense no se va a quedar como espectadora. Hay que cerrar filas con el proyecto más fuerte y competitivo para recuperar la paz, la economía y la dignidad de nuestra tierra.
Sinaloa se defiende desde Sinaloa y se defiende con los mejores.

