abril 23, 2026

¿Acaso padeces el síndrome de Procusto?

¿Acaso padeces el síndrome de Procusto?

El Síndrome de Procusto es una condición psicológica que sufre una persona cuando tiene miedo de ser superado. Si bien se puede aplicar a cualquier esfera de la vida, generalmente se presenta más en los sectores laboral y empresariales.

Quienes sufren esta patología –comenta Dany Vallejo, psicólogo egresado de la UNAM-,  se muestran intolerantes o miedosos ante el éxito de las demás personas. Y terminan detestando, incluso odiando, a quienes destacan en algún aspecto.

Si en sus manos está, rechazan todos los proyectos e ideas que las personas exitosas y con innovadoras iniciativas proponen, comenta.

Refiere que dicho síndrome es más común en los altos cargos o intermedios, los cuales harán todo lo posible para que un subordinado no pueda brillar.

Es causado por la imposibilidad de reconocer la capacidad de los otros, así como al temor a ser superados en determinadas condiciones profesionales. Son personas que se distinguen por sus buenos resultados, pero también expertas en fingir quienes, además, sienten temores y envidia, menciona el experto.

Su origen histórico

Se remonta al mito griego de Procusto, un hombre amable y afectuoso que ofrecía refugio a solitarios viajeros en su posada. Cuando éstos descansaban, el hombre aprovechaba para reducirlos de tamaño para que, los cuerpos de sus huéspedes, se ajustarán exactamente a la magnitud de las pequeñas camas.

Son personas muy tóxicas

Generan una gran desmotivación entre sus compañeros y se oponen a la cultura de trabajar en equipo. Suelen desvalorizar el trabajo de los demás, desvirtúan sus ideas o se las apropian, gritan, aíslan, manipulan, menosprecian, discriminan, ignoran, acosan, difunden rumores, bloquea la asistencia de alguien del equipo a reuniones importantes y no permite que se aporten nuevas ideas

-¿Qué efectos negativos tienen las personas que padecen el síndrome de Procusto, tanto a la dinámica laboral como empresarial?

Afecta la eficacia, pues afecta directamente el clima laboral, merma la consecución de los objetivos y, en consecuencia, los resultados económicos.

Fuga de talentos, ya que los colaboradores saben que no podrán avanzar más en su cargo y caen en la apatía, o bien, en cualquier oportunidad, buscarán nuevas alternativas laborales que les permita desarrollar sus talentos. Por lo que se darán dimisiones y, en casos extremos, hay renuncias masivas.

-¿Cómo evitar ello?

Se deben implementar campañas entre el personal que guíen el comportamiento ético de la organización, estableciendo claramente cuáles son los valores de la organización y los códigos de conducta a seguir, precisa Daniel Ochoa.

Foto: Ryan McGuire en Pixabay

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