July Buendía
No sé qué tanto imaginas de mí, pero sigues delineándome en blanco y negro, tratando de adivinarme en una sombra… en un encaje.
Hoy te puedo decir que…
Me cautiva el agua tibia acompañada de lavanda,
Un rayo de sol en el canela que me cubre, que tiernito se deslice cuesta abajo por mi espalda,
Sentir mis pies,
Ver mis ojos aún desdoblados en tu almohada,
La sonrisa en el descaro de tu mirada,
El sabor de una fresa,
El olor del aire y del calor,
Un beso entero,
Un beso inquieto por tu barba,
La corbata de hoy,
Dos “me encantas”,
Una flor,
No salir de mi cama,
Tu perfume impregnado en mi garganta,
El roce de tu camisa blanca,
La seda de mis medias y el vaivén cuando deslizan mis entrañas,
La humedad de tu pelo,
Tus labios entreabiertos,
Nuestros dedos inquietos,
La luz de tu llegada…
Adoro las mañanas simples y llanas,
Las madrugadas solitarias,
Los atardeceres violetas cubiertos de aire y manos extraviadas,
El sol rozando una playa,
Dos mariposas,
Las uvas y las manzanas,
El rojo de tus labios,
El rojo de mis ganas…
Y el café…
Amo el aroma del café…
Me excita, me revuelca, me provoca y me levanta…
Soy café que desliza, que quema y que arrebata, un encuentro, dos intenciones y tres miradas…
Ahora dime, ¿soy yo quién tanto imaginabas, a quién deseas tener?
…soy solo café…

