La situación actual en Oriente Medio es extremadamente crítica y compleja. Desde el 28 de febrero pasado, Israel y Estados Unidos ejecutan las operaciones Roaring Lion y Epic Fury, logrando deteriorar gran parte de las defensas aéreas y la capacidad de misiles de Irán, amén de haber matado al Líder Supremo, Alí Jamenei.
Ivette Sosa
No obstante, la “guerra corta” por la que apostaba Jerusalén y Washington, en el campo de batalla, se enfrenta a una resistencia iraní asimétrica, que ha extendido (tiempo) y expandido el conflicto a la región.
Irán ha golpeado bases de EE. UU. y activos en países del Golfo, amén de cerrar el Estrecho de Ormuz, afectando el petróleo global.
Aunque debilitados, aliados de Teherán como Hezbolá (El Eje de la Resistencia), mantienen combates en la frontera con Israel, intentando dispersar los recursos defensivos de sus oponentes.
Para Irán, el conflicto es existencial
Su capacidad de operar bajo una estructura de mando interina (liderazgo provisional diseñado para cubrir un vacío de poder repentino, tras muerte de Jamenei), sugiere que la apuesta de Israel y Estados Unidos por un colapso rápido del régimen ha fallado o, al menos, aún no se ha materializado.
EE. UU. e Israel: Guerra Corta
Buscan una decisión rápida mediante la superioridad tecnológica, cuyo objetivo es destruir la infraestructura crítica (misiles, nuclear y mando) en días para evitar un conflicto de desgaste que afecte las elecciones en el país del Tío Sam y la economía global.
Su táctica se ha basado en ataques aéreos masivos y ciberataques para colapsar la voluntad de defensa iraní sin necesidad de una invasión terrestre.

Estrategia de Irán: Guerra Larga
Apuesta por la resistencia asimétrica y el agotamiento del enemigo, cuyo fin es sobrevivir al golpe inicial y convertir la guerra en un conflicto regional costoso.
Se han valido de proxies (actores, grupos armados o gobiernos que luchan en representación de una potencia mayor, como Hezbolá y milicias en Irak); han cerrado el Estrecho de Ormuz para disparar el precio del petróleo y utilizan ataques con drones/misiles de bajo costo, que agoten las defensas aéreas enemigas.
La resistencia asimétrica
Es un concepto de estrategia militar y política donde un bando evita el enfrentamiento directo contra un rival superior. En su lugar, utiliza tácticas no convencionales para explotar las vulnerabilidades psicológicas, políticas o sociales del enemigo.
El objetivo no es ganar batallas, sino agotar la voluntad de lucha del oponente a largo plazo. Incluye el uso de propaganda, ciberataques, sabotaje, emboscadas y el aprovechamiento del terreno.

