enero 31, 2023

Aprender idiomas, estimula las neuronas en los cerebros del adulto mayor

Aprender idiomas, estimula las neuronas en los cerebros del adulto mayor

I’m sorry, I do not speak English
Bolivar Hernandez*
He tenido dificultades serias para aprender idiomas. En mi juventud intenté estudiar inglés, francés, italiano y portugués, y no pude lograr dominar ninguno de ellos, solo me alcanzó para poder leer textos en esos idiomas, con un buen nivel de comprensión.
Tenía curiosidad por los idiomas, tenía hambre de conocimientos y ellos incluían lenguas extranjeras.
En la escuela normal rural donde me formé como maestro rural, era obligatorio aprender un idioma indígena, porque íbamos a trabajar en el medio rural campesino con características de una población monolingüe.
Y entonces tuve que aprender Cakchiquel durante tres años. Es un idioma de origen maya con muchos hablantes del mismo.
Muchos años después…
Ya siendo un joven antropólogo, fui designado por el doctor Ángel Palerm para estudiar un doctorado en Frankfurt, Alemania, y me preparé con muchos sacrificios en esa lengua tan complicada.
Aprendí alemán con dificultades, sobre todo para hablarlo, porque tengo un acento latino muy marcado, un acento que no es ni mexicano ni guatemalteco, sino caribeño.
Cuando he sido estudiante del centro de lenguas de la universidad, los maestros batallan mucho conmigo por la pronunciación defectuosa con acento extraño que poseo.
Debo decir que mi negación o dificultad para el aprendizaje de otras lenguas, no lo tienen ni mis hijos ni mis nietos que, en general, todos ellos son trilingües.
Todas mis esposas eran duchas en los idiomas, eran trilingües todas ellas
Me auxiliaban como traductoras e intérpretes durante los viajes al extranjero en países de habla francesa, inglesa e italiana.
Mi incapacidad para hablar otras lenguas no es genético, ni yo lo heredé de mi padre ni tampoco se los trasmití a mis hijos.
Hay un dato biográfico muy importante que explica en parte mi dificultad, sobre todo con el idioma inglés. Resulta que mi padre era un personaje político de izquierda, comunista, que detestaba todo lo que significaban los Estados Unidos en el mundo.
Y optó, conscientemente, en no aprender la lengua del imperio, y prefirió aprender francés, antes que el maldito inglés.
Yo crecí con esa animadversión hacia los Estados Unidos, también
Mis hermanas no hablan ningún otro idioma, pero un hermano sí estudio en los EEUU y habla inglés .
Ya viejos, los hermanos decidimos aprender idiomas: una hermana italiano; otra hermana francés, y yo, inglés, para romper la maldición de mi padre.
Yo ahora estoy estudiando inglés con disciplina y constancia. Llevo más de un año estudiando tres horas diarias. Y he avanzado mucho en la adquisición de un gran vocabulario y en la comprensión y escritura a un buen nivel. Las lecciones de pronunciación se me siguen atorando bastante.
Para obtener los grados académicos superiores a una licenciatura, exigen el dominio de dos idiomas aparte del español, claro que solo para lectura y comprensión de los mismos. Yo siempre elegí portugués y francés. Y aprobé ambos.
Una reflexión final
Decidí aprender un idioma, en este caso el inglés, porque es un reto para mí. Así me sacudo definitivamente la maldición de mi señor padre.
Pero también y sobre todo, porque supe que aprender idiomas estimula las neuronas en los cerebros del adulto mayor, y evito con ello el tan temido Alzheimer, que borra el disco duro del ser humano y lo deja en blanco.
No pienso ir nunca más a los EEUU; ya estuve ahí y conozco el monstruo por dentro, y evito pasar por ese país cuando vuelo a Europa.
¡Mucha vuelta, sí! Pero sin los vejámenes en los aeropuertos gringos para los latinos como yo.
*La vaca filósofa.
Foto: geralt

About The Author

Soy binacional México-guatemalteco, 77 años. Antropólogo, psicoanalista, periodista, ecólogo, ciclista, poeta y fotógrafo.

Related posts