abril 20, 2026

Canadá, un hueso duro de roer para Donald Trump

Canadá, un hueso duro de roer para Donald Trump

La nominación de Mark Carney a primer ministro de Canadá, tiene un significado que trasciende las fronteras, y va más allá de la guerra comercial iniciada por Donald Trump. Ciertamente, tiene que ver con la imprudente declaración del país vecino sobre la pretensión de anexar a Canadá de una manera u otra, convirtiéndolo en el estado 51 de la federación estadounidense.

Mario Lettieri y Paolo Raimondi, desde Roma*

Trump atacó a su manera, pero no tomó en cuenta al Imperio Británico. Por ende, la nominación de Carney nos parece ser una respuesta británica. ¿Será que Trump está realmente consciente de las implicaciones estratégicas de su gesto?

Canadá, aparentemente independiente y con un Parlamento electo democráticamente, es parte integrante de la Comunidad Británica, una denominación más suave y moderna del antiguo Imperio. En primer lugar, nunca nos olvidamos de que por más extraño que parezca, la corona Británica ejerce un papel central en la política internacional y que el Jefe de Estado de Canadá es el rey Carlos III del Reino Unido, quien actúa por medio de su gobernador general.

Londres y la City, la sede de las finanzas globales, son los patrocinadores mayores de Carney

La carrera del nuevo primer ministro canadiense no fue primeramente política, ni tuvo que ver con la política partidaria.

Al contrario, por casi 15 años, Carney estuvo al frente de los bancos centrales, primero de 2008 a 2013 del Banco de Canadá y de 2013 a 2020 del Banco de Inglaterra, el primer ocupante del cargo no nacido en Gran Bretaña.

Esto nos dice de lo que él realmente representa. Hasta su nombramiento de primer ministro, Carney tenía tres pasaportes: Uno canadiense, uno irlandés y uno británico.

Se educó en las universidades de Harvard en Estados Unidos, y Oxford en Inglaterra. Antes de encabezar los bancos centrales, aprendió el oficio trabajando 13 años en Goldman Sachs, el banco estadounidense con las mayores operaciones especulativas internacionales.

Participante asiduo de los principales simposios internacionales, Carney nunca se perdió de las reuniones anuales de Jackson Hole organizadas por la Reserva Federal de Kansas City.

En este sentido, vale la pena recordar algunos de sus discursos, que fueron conocidos por retar posturas sobre el papel internacional del dólar estadounidense.

Por ejemplo, en la reunión de 2019, declaró que un sistema unipolar no es adecuado para un mundo multipolar, y que el uso generalizado del dólar estadounidense en las transacciones comerciales, en vez de las monedas del productor o importador, tiene un efecto desestabilizador en la economía global. La mitad del comercio mundial todavía se hace en dólares, pero la participación de las importaciones de los EUA es de solamente una quinta parte de las importaciones mundiales, aseveró.

jameswheeler

En la ocasión, tras recordar que la “City es el principal centro financiero internacional”

Propuso sustituir al dólar como moneda de referencia en el comercio y en las reservas internacionales, por la Moneda Hegemónica Sintética (SHC, en inglés), una nueva moneda digital que sería emitida por los bancos centrales mediante su red de monedas digitales. Como ejemplo, citó la moneda digital Libra, entonces propuesta por Facebook.com, que podría ser convertida en el nuevo instrumento de pagos para transacciones comerciales.

En el Banco de Inglaterra, Carney se opuso al “Brexit” porque asumía que el aislamiento británico tendría consecuencias económicas y políticas negativas para Londres.  Estaba en lo correcto, como puede deducirse del activismo del actual premier Keir Starmer con relación a Europa.

La integración económica entre Canadá y los Estados Unidos ya es muy fuerte, independientemente de las declaraciones e intenciones de Trump. Más del 75% de las exportaciones canadienses van hacia EUA. Así, el juego de aranceles es más propaganda que cualquier otra cosa. La interrogación, por lo tanto, es puramente geopolítica, y tiene que ver con el control estadounidense de las materias primas y el vasto territorio de Canadá.

Si de patriotismo hablamos, Trump debería saber bien que los EUA conquistaron su independencia del Imperio Británico con una revolución contra el libre cambio anhelada por el pueblo, y no comprada ni impuesta desde arriba.

No parece que los canadienses quieran ser anexados como ciudadanos de segunda clase al nuevo orden mundial de Trump. Además de esto, vale la pena recordar que, en la Guerra Civil estadounidense, Londres estuvo abiertamente del lado de la Confederación del Sur contra el presidente Abraham Lincoln.

No está en juego una partida de ajedrez, en la que es posible regresar las piezas de nuevo a sus lugares y comenzar todo de nuevo. ¡La realidad no puede ser violada a voluntad!

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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