La pandemia que provocó en el año 2020 el virus SAR-CoV-2, más conocido como COVID-19, ha sido un fenómeno sanitario a nivel planetario.
Los contagiados suman millones de personas y el número de fallecidos es considerable, cerca de 4 millones.
Los gobiernos en general reaccionaron tardíamente y tampoco había condiciones favorables para solventar una crisis sanitaria de tales proporciones. Los sistemas de salud contaban con poca capacidad hospitalaria y escaso personal sanitario disponible.
El caos fue total al inicio de la pandemia, porque el sistema de salud estaba colapsado. ¡Y no había vacunas aún!
Las medidas adoptadas
Para contener la expansión del virus, incluyeron toda clase de acciones preventivas; entre ellas el Estado de Alarma, el toque de queda, el confinamiento total o parcial.
Movilidad reducida al mínimo posible. Prohibición de reuniones masivas en lugares públicos y privados.
A nivel individual se recomendó atender el uso de la mascarilla, el lavado frecuente de manos y la sana distancia entre personas, al menos de 1.50 metros de distancia.
Los impactos sociales
El ser humano es gregario, vive y actúa en sociedad siempre. Además, los seres humanos tienen ritualizada toda la vida en comunidad o sociedad. Y esto fue lo que se prohibió absolutamente, al punto de desquiciar al sistema de relaciones humanas.
Se aisló a los individuos de su entorno familiar más cercano y restringió absolutamente la posibilidad de realizar contactos con grupos sociales mayores.
El aislamiento social, el confinamiento, el encierro y la dificultad de relacionarse con otros seres humanos, ha provocado problemas de salud mental.
Frustración, abatimiento, soledad extrema, ausencia de motivaciones de distracción o de ocio, cuando todo está cerrado es una fuente de crisis existenciales.
Toda prohibición genera un impulso de violar ese veto
Esto ha ocurrido en todo el mundo, donde la sociedad enfrenta la desobediencia de algunos grupos sociales, sobre todo la juventud, que no acatan ninguna disposición que coarte su movilidad espacial y el reunirse con sus pares, tampoco restringen su diversión.Los desafíos de miles de individuos al gobierno y a sus medidas coercitivas, dieron como resultado la aparición de actividades recreativas clandestinas o secretas.
Que son denunciadas por vecinos de los infractores para que intervengan los cuerpos de seguridad. Miles son multados económicamente y con encarcelamientos breves.
Los desafíos de los inconformes con las medidas restrictivas crece día a día en todo el mundo. Los cuerpos de seguridad han sido rebasados y no se dan abasto en intervenir e interrumpir las fiestas clandestinas.
La única salida, obvia, es generar una conciencia social sobre la prevención y no amenazar a los desobedientes con castigos o multas.
El mundo actual
Está dividido en dos grandes segmentos: El de los infractores de las leyes y disposiciones gubernamentales, que no son la mayoría; y el grupo mayoritario que acata con disciplina las medidas del confinamiento.
¡Si, con desagrado!, pero con conciencia amplia del problema de los contagios.
Los rituales sociales en pausa
- Los nacimientos son un acontecimiento social y familiar muy importante. Se cancelaron las visitas al sanatorio u hospital, los baby shower previos, las fiestas de bautizo.
- Los cumpleaños que suelen celebrarse con mucho ruido y alegría, fueron suspendidos, por la prohibición de no reunirse más de 6 personas. Ni en las casas, mucho menos en los restaurantes.
- La escuela como un lugar adecuado para la socialización de los individuos, está cerrada por más de un año, y la educación es virtual y los niños se educan en sus hogares.
- La iglesia como lugares de culto comunitario está cerrada, y las celebraciones como procesiones están prohibidas. Los fieles rezan, oran, en sus hogares solos.
- Los cines están cerrados y los cinéfilos tienen que ver las películas en sus casas, sin palomitas caras.
- Los centros comerciales estuvieron cerrados y los consumidores habituales sufrieron mucho por eso.
- Los restaurantes estaban cerrados también y solo con servicio de comida para llevar, lo que no tiene ningún chiste para los clientes habituales.
- El Delivery, ese servicio de entrega a domicilio se hizo notablemente importante, no solo para entrega de comida sino de otros menesteres también.
- Los matrimonios civiles y religiosos están suspendidos. Esta costumbre de celebrar una boda con cientos de invitados, o una boda íntima con 500 invitados como suelen hacerlo los muy ricos, ya es historia, eso era antes.
- Visitar enfermos en casa u hospital , es algo que se desaconseja absolutamente. Es peligroso e inconveniente.
- El futbol se hace en estadios sin público. Y la televisión o la radio son la única opción. Por lo que los grupos de amigos que iban al estadio a divertirse y a beber cervezas, están muy enojados aún.
- Los supermercados y mercados, abren con restricciones del número de compradores, hay países que impiden que los adultos mayores se asomen por ahí solos. Y tampoco admiten la entrada de niños.
- Turismo en crisis, cesó por completo el movimiento de personas con ganas de viajar, ya que se ha demostrado que la pandemia creció gracias al tráfico de personas de un continente a otro.
- La hotelería en picada por falta de huéspedes, muchos cerraron ya.
- La aviación está por más nubes con los precios altos de los boletos, y algunas líneas aéreas ya quebraron. Antes se podía viajar con un bolso de mano sin costo, ya no es posible eso.
La muerte ahora
Es sin funerales masivos, y sin velorios. Esos difuntos, en su mayoría, no pudieron despedirse de sus familiares, si es que murieron de COVID-19.La vida social esta absolutamente trastocada, ya que son muchos los estragos socioeconómicos que ha producido la pandemia.
La salvación son las vacunas que producen las grandes farmacéuticas mundiales, pero cuyos costos elevados son francamente onerosos para los países pobres.Hoy aún quedan 50 naciones sin fármacos disponibles por falta de recursos monetarios.
Vacunar a millones de seres humanos en todo el mundo es una tarea fabulosa, llena de obstáculos y desorganización. Pero el proceso avanza con tropiezos y falta de estrategias efectivas.
Lo increíble es que existe un sector de la población, incuantificable aun, que no quiere ser vacunado, por ignorancia o por causas de su religión. Ellos son un peligro latente.
La vacunación es universal, voluntaria y gratuita.
Viviremos con el nuevo coronavirus toda la vida, aunque lógrenos el efecto de rebaño, con el 70% de la población mundial vacunada.
La nueva normalidad será una asignatura por descubrir con el tiempo, nada será igual que antes.
Y Darwin tenía razón, solo los que logren adaptarse, sobrevivirán. ¡Hasta pronto, desobedientes!
*La Vaca Filósofa

