Javier Garza Ramos*
El doctor Roberto Fernández es un cardiólogo que realiza cirugías en la clínica de especialidades del Seguro Social de Torreón, Coahuila, y en un hospital privado en la misma ciudad. El 12 de enero recibió la primera dosis de la vacuna de Pfizer contra Covid-19 y fue informado que alrededor del 2 de febrero recibiría el refuerzo. Pero la segunda inyección llegó hasta el 26 de febrero, fuera del plazo máximo recomendado.
Aunque no estaba en la llamada “primera línea”, Fernández fue incluido en la lista de personas a vacunar en Coahuila cuando la inmunización se abrió a personal médico y de enfermería de otras áreas en los hospitales que atienden el nuevo coronavirus, dos semanas después de que llegaron las primeras vacunas a Coahuila.
El cálculo del gobierno federal, comunicado a la administración coahuilense para que apoyara en la logística, era que a finales de enero o principios de febrero habría suficientes dosis de Pfizer para completar la vacunación de más de 26 mil trabajadores sanitarios y entonces empezar la aplicación en la población general, iniciando con los adultos mayores.
El gobierno federal, sin embargo, no pudo cumplir en Coahuila esa primera etapa de la campaña de vacunación.
De los 26 mil 325 trabajadores sanitarios que debieron completar hace semanas el esquema de dos dosis, 12 mil 475 no recibieron el refuerzo a los 21 días, como recomienda el protocolo de Pfizer; y casi la mitad de esos que rebasaron las tres semanas recomendadas duplicaron ese lapso sin recibir la segunda inyección.
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