Arturo Rios
Los tarascos o purépechas de Michoacán, en su mayoría campesinos-artesanos con fijas formas de organización y estructuras sociales, reflejan orgullosos al mundo su vida política, religiosidad y particular sistema de valores.
Es importante señalar que las ideas sobre el más allá o la otra vida, el premio o castigo, así como la veneración, el respeto y el recuerdo a los difuntos, están muy arraigados entre los purépechas.
En lengua purépecha, morirse se dice uirucumani, yacer con Uhcumo o yacer en silencio.
Conciben el universo en tres partes:
- Avándaro, correspondía al firmamento
- Echerendo, se encontraba en la tierra, y
- Cumiehchúcuaro, pertenecía a la región de los muertos, debajo de la tierra.
Cada región
Estaba habitada por diferentes dioses en el firmamento representados por los astros y las aves, y en los dos restantes, los dioses terrestres y de la muerte, tenían apariencia de hombres y animales, según Corona Núñez.
La deidad más importante era el fuego, Curicaueri, toda la vida religiosa girará en torno a las hogueras. En ellas se quemaba todo tipo de ofrendas y salía el humo que subía a los cielos, que era el contacto entre los seres humanos y la divinidad.
El cazonci era el supremo sacerdote y el representante de dios en la Tierra; por ello su cadáver merecía el honor de ser quemado como ofrenda máxima al fuego y también para reincorporado a su calidad de ser omnipotente.

