mayo 30, 2026

De jocoso ministro a sumiso chofer, una historia de la vida real

De jocoso ministro a sumiso chofer, una historia de la vida real

Bolivar Hernandez*
La historia trata de un honrado licenciado que fue nombrado como ministro por un presidente corrupto. La designación ocurrió porque el mandatario fue amigo del padre del licenciado en cuestión.
No solo en este país la conformación del gabinete se hace por amiguismo, compadrazgo, y para cumplir compromisos con los patrocinadores económicos de las campañas electorales. ¡Sí, con los benefactores que ofrecen el ca$$$h!
Por simpatía al licenciado Cordón, le fue otorgada una cartera ministerial importante, Economía. Ya que pudo haber sido nombrado Ministro de Deportes, o cualquier otra cosa…
El licenciado Cordón era muy divertido y bromista
También era un hombre honrado. Solía vestir trajes costosos y corbatas italianas finas. Y zapatos bostonianos.
Tenía asignado a un joven economista como secretario particular, que era utilizado para llevar la agenda de trabajo del ministro: citas, reuniones, giras nacionales e internacionales. Y también para servir el café, varias tazas al día.
El licenciado Cordón solía bromear mucho a costillas de su joven auxiliar, Jorgito Chacón. Le encantaba hacer bromas de tipo sexual, o bien decir chascarrillos misóginos.
El ambiente del despacho ministerial era relajado y divertido, pues todo el personal festejaba ruidosamente las bromas del señor ministro.
El licenciado Cordón gustaba de viajar al extranjero con viáticos generosos, y así hizo unos 50 viajes, a todo lujo y pompa.
En sus viajes de trabajo
Se hacía acompañar por su secretaria ejecutiva, una bella jovencita de 25 años, a quien hizo su amante, pese a ser un hombre casado y con hijos.
Al licenciado Cordón le gustaba realizar juntas de trabajo todo el día, inclusive citaba a su personal a horas insólitas, como pueden ser las 10 de la noche. Y se solazaba haciendo chistorretes, y generando grandes carcajadas fingidas de sus subalternos.
Por el cargo de ministro, se hizo rodear de muchos “amigos”, que lo invitaban a toda clase de convivios, oficiales o no.
Cenas, desayunos, almuerzos, bodas, cumpleaños, bautizos y lo que fuera necesario, el licenciado Cordón iba a todo, solo.
Ese año, luego de ocupar su cargo que inició en diciembre pasado, llegaba de nuevo la época navideña; recibió en su hogar múltiples regalos y canastas repletas de  finos vinos y latas importadas.

Foto: Bru-nO 

En enero, volviendo de vacaciones
El presidente corrupto le exigió la renuncia. Y el licenciado Cordón se vino abajo emocionalmente hablando, perdió su dizque buen sentido del humor. Y se deprimió bastante, no lo podía creer.
Y la razón de su despido era que el licenciado Cordón se opuso a avalar un fraude de unos contratos abusivos. No quiso ser corrupto.
El finiquito fue abundante y le permitió vivir unos pocos años sin trabajar. El licenciado Cordón esperaba una nueva oportunidad en ese gobierno nefasto, apoyado en la idea de que tenía muchos amigos políticos poderosos e influyentes.
Para colmo de sus desgracias, la mujer lo abandonó por su fracaso como funcionario público, y la amante también se alejó.
El licenciado Cordón se quedó solo en el mundo. Y vivía de la caridad de sus parientes ricos, quienes le asignaban una mínima pensión.
El licenciado Cordón solía frecuentar un café ubicado enfrente a su antiguo despacho ministerial, y lo siguió haciendo muchos años después de haber sido defenestrado de su puesto.
Los trajes, antes elegantes del licenciado Cordón, ahora lucían lustrosos, gastados y ajados, igualmente sus antiguas corbatas italianas, y su calzado antes bien lustrado, ahora lucía polvoso y gastado.
Era él, la viva imagen de la decadencia moral, y la degradación social.
Muchos años después de haber salido por la puerta de atrás del ministerio de economía, estaba tomando un café exprés en aquella cafetería frente a su antiguo trabajo, lugar a donde acudían sus excompañeros y subalternos y que él esperaba que le invitaran su cafecito del día.
Una mañana fría de diciembre
Estaba el licenciado Cordón en la cafetería aludida, cuando apareció su antiguo secretario particular, Jorgito Chacón, y se saludaron con afecto sincero. Ahora Jorgito era el viceministro de economía.
Incluso, pagó la cuenta que incluía el café y un sándwich de jamón y queso que el licenciado Cordón desayunó y, con ojos llorosos, le pidió a su subalterno que le ayudara a encontrar trabajo de lo que fuese.
Y Jorgito le expresó que el único puesto vacante en su despacho era el de chofer.
Y de inmediato el licenciado Cordón le dijo:
-Lo acepto. ¿Y cuando comienzo?
Esa fue la mejor manera de iniciar un año nuevo para el licenciado Cordón.
*La vaca filósofa.
Fotos: Pixabay/Bru-nO 

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Soy binacional México-guatemalteco, 77 años. Antropólogo, psicoanalista, periodista, ecólogo, ciclista, poeta y fotógrafo.

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