Elisabeth Hellenbroich, desde Wiesbaden (Alemania)*
El pasado 21 de mayo, la secretaria del Tesoro de los EUA, Janet Yellen recibió el título de doctora honoraria de la Escuela de Finanzas y Administración de Empresas de Frankfurt, ocasión en la cual presentó una breve conferencia sobre la situación de la “Alianza Transatlántica” a selectos representantes de la academia y del mundo bancario alemán. En sus consideraciones, afirmó que las relaciones transatlánticas basadas en una “comunidad de valores” se vieron significativamente fortalecidas desde el inicio de la operación militar rusa en Ucrania.
Sin sorpresa, en línea con las múltiples manifestaciones de representantes del establishment de la política exterior estadounidense, de la CIA y de especialistas del ámbito militar y de seguridad en Europa, con el objetivo de “encuadrar” a los aliados europeos en la línea de Washington.
Hace tres semanas, en Pekín, Yellen lanzó una fuerte diatriba contra China, alertando de que, al menos que reduzca su excesiva capacidad y pare de inundar los mercados globales, los EUA tendrían que adoptar nuevas sanciones contra China.
En Frankfurt, la secretaria del Tesoro describió que la política de sanciones de los EUA contra Rusia ya llegó a 4 mil individuos y entidades, “como parte de nuestro esfuerzo para responsabilizar a Rusia” por la guerra en Ucrania, al mismo tiempo en que prosigue un nivel de coordinación sin precedentes con el G-7. Según ella, los ingresos petroleros de Rusia en 2023 fueron 30% inferiores a los de 2022. Dirigiéndose directamente a la comunidad bancaria alemana, emitió un claro aviso: “Necesitamos seguir reprimiendo la evasión de las sanciones rusas, incluyendo terceros y bienes sensibles originarios de los EUA y de Europa.
Y es también fundamental garantizar que Ucrania tenga el apoyo necesario para equipar sus fuerzas armadas, financiar servicios críticos y, en último análisis, reconstruir al país en una perspectiva de mediano y largo plazo, Es por eso que pienso que es vital y urgente que encontremos colectivamente una forma de desbloquear el valor de los activos soberanos rusos inmovilizados en nuestras jurisdicciones, en beneficio de Ucrania. Este será un tema clave durante las conversaciones en las reuniones del G-7.
Un instigante ensayo de Sergei Karaganov
Yellen es uno de los muchos ejemplos de la actitud prevaleciente en Europa, particularmente en Alemania, de que las armas europeas abastecidas a Ucrania deberían ser disparadas directamente contra el territorio ruso, algo que, en opinión del influyente estratega y economista ruso Sergei Karaganov, equivale a “jugar con fuego”, afirmación hecha en entrevista a la red árabe independiente Al-Mayadeen el pasado 9 de mayo. Para él, hay una ostensiva “incapacidad y falta de voluntad de enfrentar la realidad”, apuntando que “hay un creciente estrato entre las elites occidentales que comenzó a preparar a sus ciudadanos para la guerra”. En este intervalo, observa, “los líderes occidentales cortaron completamente cualquier lazo entre sus ciudadanos y los rusos y la propia Rusia y aquellos que visitan Rusia terminan siendo interrogados por la policía o por los servicios de seguridad. Esto es sintomático de una preparación para la guerra –el aumento de hostilidad”. En otras palabras, las “clases políticas o clases dominantes están tan desesperadas que recurren al fomento de la guerra para esconder su incompetencia y/u otros crímenes”.
Durante la Guerra Fría, Karaganov era conocido por su papel de influyente negociador de control de armas, entre otras cosas, y muchos veteranos especialistas de seguridad en Europa, particularmente en Alemania, lo recuerdan muy vívidamente como un pensador estratégico directo.
En un artículo publicado en la edición de primavera (no. 26) de la revista Horizons, publicada en Belgrado, Serbia, repite el alerta hecho anteriormente en varias oportunidades sobre el peligro de una guerra nuclear, si la existencia de Rusia estuviera amenazada. Su intención es que analistas militares con pensamiento responsable se junten hacia las discusiones en Occidente, en el Sur Global, en el mundo árabe, en América Latina, en China y en Asia, que él está desencadenando con sus artículos, y provocarlos a presentar propuestas de paz que puedan revelar una salida para el actual impasse estratégico.
¿Qué tipo de política exterior y de defensa debería tener Rusia?
Karaganov, quien también fue consejero del presidente Vladimir Putin y cofundador del influyente Club de Discusiones de Valdai, presenta algunas reflexiones impactantes, pero todavía más instigantes, sobre el actual impasse estratégico enfrentado globalmente por el mundo. Es necesario tomar en cuenta, tal y como lo dijo el ex-diplomático británico Alastair Crooke en reciente entrevista al semanario suizo Die Weltwoche, que en este momento prácticamente “no existen canales de comunicación” entre el Occidente y Rusia. Puede haber alguna unidad en el Pentágono que se responsabilice por una desescalada, pero, en general, todos los canales entre Rusia y el Occidente están cerrados. Las reflexiones de Karaganov son un alerta, en contraste con las afirmaciones, insinuaciones mentiras descaradas frecuentemente repetidas que estamos habituados a escuchar de los EUA o de los principales representantes de la Unión Europea (UE).
En el artículo, titulado “¿Décadas de guerra?”, Karaganov reflexiona sobre la necesidad de comprender las causas de la escalada de los conflictos, para poder avanzar en una política más activa de salvaguarda de la paz. Por ende, lo que es necesario, en su opinión, es un ajuste de La “política interna, externa y militar” y un nuevo “paradigma de desarrollo para nosotros y para el mundo”.
Entre los principales retos confrontados por Rusia y el mundo, Karaganov destaca: La forma moderna de capitalismo basada principalmente en la obtención de ganancias y en el consumo desenfrenado de bienes y servicios –innecesarios para la vida humana normal.
*Problemas globales como la polución, los cambios climáticos y la disminución de las reservas de agua dulce permanecen sin solución. Las llamadas “soluciones verdes” propuestas buscan solamente consolidar el dominio de los privilegiados, tanto en las sociedades como globalmente. “Se estima que el 20-30% de la población mundial, concentrada principalmente en América del Norte, Europa y Japón, consumen el 70-80% de los recursos extraídos anualmente a la biosfera y esta brecha sigue creciendo. En paralelo, hay también un aumento de la desigualdad social y, en los países desarrollados, la clase media ha disminuido en los últimos 15-20 años y volviéndose significativamente menos visible”.
*Otro reto es la “degradación del hombre y de la sociedad”
“La difusión de tecnologías digitales que deberían promover la educación de masas es cada vez más responsable por el embrutecimiento general y convierte a las masas manipulables, así como niega en gran escala la defensa de los valores humanos básicos en la sociedad. Al mismo tiempo, las elites europeas perdieron completamente la capacidad de pensar estratégicamente. Lo que presenciamos es un declive intelectual de las elites en los Estados Unidos y, para distraer a las personas y a sí mismos de los problemas no resueltos, los políticos están fomentando el interés en la inteligencia artificial (IA)”.

*La fuente más importante del aumento de las tensiones globales en los últimos 15 años
Según Karaganov, es “la redistribución del poder del viejo Occidente hacia la Mayoría Mundial”. En ensayos anteriores, él ha observado que la pérdida de 500 años de la hegemonía de Occidentes es la “causa de raíz del odio rabioso de Occidente hacia Rusia y los intentos resultantes de aplastarla. Apunta hacia una serie de errores geopolíticos cometidos por el Occidente, entre ellos, el rechazo de la integración de las elites rusas al Occidente, en las décadas de 1980 y 1990. El resultado fue que Rusia se tornó una adversaria, con su enorme potencial militar natural e intelectual, constituyendo el núcleo estratégico del “no-Occidente”, pero frecuentemente citado como el Sur Global, o más apropiadamente, la Mayoría Mundial.
*Con una mezcla de arrogancia y ganancia
El Occidente y los EUA se involucraron en una serie de conflictos innecesarios –Afganistán, Siria, Irak, etc.-que, previsiblemente, perdieron, arruinando el aura de su dominio militar y desperdiciando billones de dólares. Al retirarse del tratado de antimisiles balísticos (ABM) de 1972, Washington reavivó un sentimiento de auto-preservación en Rusia, el cual fue acompañado por el programa de Moscú para modernizar sus fuerzas estratégicas.
*Otra fuente importante de tensión en el sistema mundial es un cambio, semejante a una avalancha, en el equilibrio global de poder:
“El Occidente, principalmente Washington, está destruyendo sus posiciones económicas y financieras anteriormente privilegiadas, convirtiendo en armas de guerra los lazos económicos y usando la fuerza, en su intento de demorar su propia decadencia y perjudicar a los competidores con una serie de sanciones y restricciones a la transferencia de tecnología y de bienes de alta tecnología, golpeando así las cadenas de producción…La impresión sin control de dólares y, ahora, de euros, acelera la inflación y aumenta la deuda pública. Al intentar mantener su status, los Estados Unidos están socavando el sistema globalista que crearon, pero que dio oportunidades de ascenso casi iguales a competidores esforzados y más organizados en la Mayoría Mundial”.
*El Occidente empezó a demonizar a Rusia y a China y a lanzar una campaña de propaganda semejante a la de tiempo de guerra, demonizando a los competidores y cortando sistemáticamente los vínculos humanos, culturales y económicos
Al construir una imagen de “enemigo universal”, se creó una situación política y psicológica en que Occidentes está “deshumanizando” a los rusos y, en menor grado, a los chinos. “La deshumanización abre camino para la guerra. Parece hacer parte de los preparativos para la guerra con Occidente”.
En este contexto, de acuerdo con Karaganov, Europa experimenta una caída económica, una creciente desigualdad, más problemas de migración, una creciente disfunción de sistemas políticos relativamente democráticos y una degradación moral. Esto será acompañado por un aumento del nacionalismo y el continente volverá a su estado habitual de inestabilidad. La inevitable retirada de Estados Unidos, que está perdiendo interés en la estabilidad del continente, solamente agravará esta tendencia.
*De acuerdo con Karaganov, asistiremos a un colapso mayor de gobernanza global con una estructura de la Organización de Naciones Unidas (ONU) cada vez menos funcional y un sistema de seguridad europea arruinado por la expansión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Mientras la Alianza de Atlántico Norte se transformó en un bloque que cometió varios actos de agresión y está ahora librando una guerra en Ucrania, surgen nuevas organizaciones como los BRICS, la Organización de Cooperación de Shangai (SCO), la Iniciativa Franja y Ruta y la ruta marítima del Norte. Al mismo tiempo, asistimos al colapso de la iniciativa de Washington en cuanto al antiguo sistema de control de armas, que desempeña un papel limitado, pero útil, en la prevención de una carrera armamentista.
*El retiro de Occidente, especialmente de los EUA, de su posición dominante en la economía cultural y política global
Sin embargo: “Los estadounidenses, al mismo tiempo en que reculan lentamente hacia el neo-aislacionismo, vivirán durante muchos años en el paradigma mental de dominio imperial y, si se permite, incitarán un conflicto en Eurasia…La clase política estadounidense permanecerá, por lo menos por más de una generación, dentro de ls estructura de teorías de (el geopolítico británico Halford) Mackinder. Y los EUA intentarán impedir el ascenso de nuevas potencias, principalmente China, pero también Rusia, India, Irán, muy en breve Turquía y los países del Golfo. De ahí su política de provocar e incitar un conflicto armado en Ucrania, los intentos de arrastrar a China hacia una guerra con Taiwán y de exacerbar las divergencias entre China e India. Incitar conflictos en el Mar de China Meridional y en el Mar de China oriental y torpedear un reacercamiento inter-coreano y fomentar el conflicto en Transcaucasia y entre los estados del Golfo Pérsico e Irán. Y, además de esto, en la vecindad entre Rusia y China, siendo Kazajistán la posición más vulnerable”.
A cierta altura, afirma claramente que, respecto a la guerra en Ucrania, dentro de uno o dos años, la operación militar especial en Ucrania habrá finalizado con una victoria decisiva, para que las élites estadounidenses existentes y las élites compradoras correlativas en Europa lleguen a aceptar la pérdida de su dominio y concuerden con una postura más modesta en el futuro sistema internacional.
*Un gran desafío para el mundo es una “nueva carrera armamentista cualitativa y cuantitativa”
La cual está en curso y está minando la “estabilidad estratégica” de todos los lados. Surgen nuevos tipos de armas de destrucción masiva, no cubiertas por un sistema de limitaciones y prohibiciones. Esto incluye la revolución de los drones, así como el trabajo en los EUA para “miniaturizar las armas nucleares”, lo que corroyó la estabilidad estratégica “de arriba hacia abajo. Hay más señales de que la carrera armamentista está siendo llevada hacia el espacio sideral. Misiles furtivos de precisión de largo alcance amenazarán las comunicaciones marítimas más importantes, los canales de Suez y de Panamá entre otros, y los estrechos de Bab el-Mandeb, Ormuz, Singapur y Malasia”. Además, la creciente aplicación de la Inteligencia Artificial en el campo estratégico militar implica más peligros.
Concluye que, Rusia necesita de una nueva política exterior y de defensa y de nuevas prioridades para su desarrollo interno, para la sociedad y para todos los ciudadanos responsables.
*MSIA Informa

