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La fragmentación geopolítica y la creciente competencia entre países están reconfigurando la globalización. Junto con un impulso a la adaptación, esto está llevando a repensar las cadenas de abastecimiento mundiales.
Desde la pandemia, hemos visto a las empresas mitigar los riesgos de las cadenas de abastecimiento por medio de onshoring (abastecimiento local), nearshoring (abastecimiento en países cercanos) y por la diversificación de abastecedores.
A medida que los bloques geopolíticos y económicos en competencia se consolidan, la preferencia por la adaptación en detrimento de la eficiencia económica podrá aumentar los costos de producción, a menos que haya grandes ganancias de productividad. Las empresas con fuerte poder de fijación de precios protegerán mejor sus márgenes de ganancia.
Entre los abastecedores, aquellos con mayor diversificación geográfica -o que consiguieran diversificar sus propios abastecedores- parecen estar bien colocados. Vemos empresas enfocadas en afianzar relaciones sólidas en toda su cadena de valores. Por ejemplo, vimos empresas dentro de algunas cadenas de abastecimiento compartir algunos de los costos de relocalización.
Cita BlackRock que “La intensa competencia entre países, así como preocupaciones políticas internas, está conduciendo a la multiplicación de programas industriales, al aumento de las inversiones en sectores estratégicos como la tecnología, las infraestructuras, la energía limpia y la defensa. (…)”.

Divergencia demográfica
A medida en que las poblaciones de las principales economías envejecen, las empresas de esas economías habrán de enfrentar una escasez de mano de obra. Los gobiernos también pueden optar por aumentar los impuestos a las sociedades, para financiar una serie de servicios, tales como beneficios de pensiones para trabajadores retirados, ejerciendo presión sobre los costos de las empresas que operan en esos países.
Observamos empresas que utilizan tecnología -y la automatización en particular- para hacer frente a la escasez de mano de obra y proteger los márgenes de ganancia. Sin embargo, no pensamos que los beneficios de productividad resultantes serán suficientes para absorber toda la presión de los costos. Esto podría incentivar a las empresas a transferir TI o producción a economías con mano de obra más abundante, limitando así la relocalización que esperamos debido a la fragmentación geopolítica, pero aumentando la reconexión de las cadenas de abastecimiento…
El mensaje que Larry Fink (politólogo, empresario y financiero estadounidense) y sus escuderos parecen transmitir al Olimpo de los negocios globalizados es:
Dejen de lado la retórica verde y fíjense en el mundo real.

