mayo 01, 2026

Despecho poético: Los textos literarios de Julio Ricardo continúan destilando bilis amarilla contra Adelfa; ahora ya sin ningún pudor

Despecho poético: Los textos literarios de Julio Ricardo continúan destilando bilis amarilla contra Adelfa; ahora ya sin ningún pudor

 

Bolivar Hernandez*
El escritor Julio Ricardo posee un talento literario extraordinario, y goza de gran reconocimiento entre la comunidad donde vive, al punto de haber ganado varios premios de poesía entre los Juegos Florales de su ciudad natal.
Este laureado poeta tiene un gran renombre y admiración entre ciertos grupos literarios afines a su corriente, y también ha concitado algunos conflictos con otros grupos de literatos y poetas; y todo se dirime en las páginas del periódico donde publica con frecuencia en el suplemento dominical, empleando con sutileza la ironía o el sarcasmo para exhibir la ignorancia o la escasa calidad literaria de sus detractores.
Julio Ricardo tiene una personalidad atractiva entre las mujeres aspirantes a escribir novelas o poesía, “es muy guapo”, dicen sus alumnas del taller de poesía que coordina en Bellas Artes.
Entre ese grupo de chicas que están en el taller de poesía de Julio Ricardo, destaca Adelfa por su talento y dedicación a la poesía española, es una brillante estudiante de Letras Hispánicas en la Universidad Iberoamericana.
Él estimuló la producción poética de Adelfa, al grado de patrocinar financieramente la edición de un par de libros y plaquetas de ella, y también logró que Adelfa ganara una jugosa beca del Fonca de la Secretaria de Cultura.
También Julio Ricardo se enamoró perdidamente de Adelfa, e iniciaron una relación amorosa pero no viviendo bajo el mismo techo, o sea que cada quien vive en su hogar. Este fue un acuerdo mutuo por cuestiones familiares, y sobre todo por las objeciones de los papás de Adelfa, ya que les incomoda bastante la diferencia de edades, él 60 años y ella, 40.
El éxito editorial de Adelfa fue súbito y también la fama pública, subió como la espuma, al grado que ella empezó a viajar al extranjero invitada por universidades estadounidenses, en especial las universidades de California.
Julio Ricardo imploraba viajar con ella y disfrutar también de ese boom del cual él se sentía responsable, y deseaba sacar dividendos literarios de eso, y poder leer sus poemas. Pero Adelfa fue tajante:
Quiero viajar sola y enfrentarme mi carrera literaria sin muletas o estorbos, esto le supuso a Julio Ricardo un golpe demoledor a su ego.
Y ahí se marca un parteaguas entre ellos dos, y con su relación amorosa.
El colmo fue que…
Adelfa fue invitada a una estancia de un año en Berkeley, California, para impartir un curso sobre letras españolas.
A Julio Ricardo le dio el soponcio, y casi se infarta al conocer que su criatura literaria rompía con su amado mentor.
Inicia entonces una campaña de desprestigio de su exnovia en todos los sitios posibles y, sobre todo, en su periódico, en el suplemento dominical.
Pretendiendo ser sutil y delicado en manifestar su gran despecho y su herida narcisista, optó por dedicarle todas sus colaboraciones periodísticas y sus nuevas obras impresas a Adelfa, “con profundo cariño y aprecio“.
Inclusive, Julio Ricardo alterna la poesía con la novela corta para narrar historias en las cuales su amada Adelfa, se muestra como un ser mezquino y despreciable. Sin mencionarla por su nombre, sino con otros apelativos esquivos.
Adelfa suplica que sus amistades busquen a Julio Ricardo y le imploren piedad con ella. Y le pidan que le baje dos rayitas a su despecho.
Ha transcurrido casi una década
Desde que Adelfa se libró de su mentor y le dijo en su cara que la dejara libre, ya que ella deseaba caminar y crecer sola en el mundo literario nacional e internacional.
Julio Ricardo sufre por todo de lo que se entera alrededor de los éxitos de Adelfa, le enferma demasiado saber que el éxito de ella no le sea reconocido a él.
Los entripados de él son constantes por la fama creciente de la sorprendente joven literata y tan talentosa.
Sabemos que hay palabras que matan simbólicamente, más aún si éstas son dichas o escritas con maestría o con elegancia y pulcritud en el manejo del castellano.
Adelfa nunca volvió dé Berkeley, California; ahora es profesora titular de la carrera de letras hispánicas; y se casó con un profesor de antropología de origen británico.
Los textos literarios de Julio Ricardo continúan destilando bilis amarilla; ahora ya sin ningún pudor.
¡Hasta pronto desobedientes que creen que una buena pluma, no necesariamente en la mano de un buen sujeto, puede ser usada con elegancia y no herir hasta lo indecible!
*La vaca filósofa.
Foto: Pixabay

About The Author

Soy binacional México-guatemalteco, 77 años. Antropólogo, psicoanalista, periodista, ecólogo, ciclista, poeta y fotógrafo.

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