Los mandatarios asistentes a la reunión del G-7 realizada en Italia, tuvieron un pobre papel ante los problemas más apremiantes del planeta.
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No obstante, al no entenderse en el candente tema, el aborto no fue mencionado en la declaración final del grupo, pese a la furia del presidente de Francia, Emmanuel Macron dirigida contra la primera ministra italiana, Georgia Meloni, que se impuso en la defensa de la vida.
La batalla maltusiana para hacer reinar el aborto, ahora naturalmente incorporado al programa de la post modernidad denominado genéricamente “woke”, -un conjunto de despropósitos atentatorios a la verdadera dignidad humana-, fue rechazada con contundencia por el electorado europeo en las pasadas elecciones del 7 de junio, sin embargo en el G-7 no se leyó cabalmente el grito de las urnas, ni por la mayoría de los gobernantes europeos, ni por los otros participantes.

Y es que en la realidad el grupo del G-7 es un auténtico boliche que acaba de recibir un spare
Tres pinos caídos y derrotados –Olaf Scholz (Alemania), Emmanuel Macron (Francia) y Rishi Sunak (Reino Unido)-; otros dos se balancean, Justin Trudeau (Canadá) y Fumio Kishida (Japón) y Joe Biden (EUA), desorientado casi no puede sostenerse.
De pie, solo la italiana Georgia Meloni, tal diferencia ha sido marcada en la lucha contra el aborto, y en aspectos de la geopolítica mundial, aunque por el momento ha reforzado su fidelidad a las acciones belicistas de la OTAN en la guerra Ucrania-Rusia.

