Mary Sandoval*
Sin lugar a dudas, el hecho de que el presidente López Obrador haya adelantado dos años el proceso de sucesión presidencial, provocó un sinfín de acontecimientos, que más que velar por la democracia, busca asegurar una cosa: Que posiblemente el partido de Morena, o el abstencionismo, sean los grandes ganadores de las elecciones presidenciales del 2024.
Según los resultados de encuestas, que dicho sea de paso, no estuvieron del todo claras en el sentido de cómo se aplicaron, de los 4 finalistas, el que quedó eliminado fue Enrique De la Madrid Cordero; pasaron a la siguiente etapa Xóchitl Gálvez, Beatriz Paredes y Santiago Creel, quien recién se bajó del barco y ofreció todo su apoyo a la política hidalguense, Xóchit.
En mi artículo La elección emocionista, señalé lo siguiente: La campaña de Xóchitl y de la oposición, sólo se ha dedicado a responder con comicidad, ingenio, victimismo, emociones y actitudes “teatrales” (eso sí, procurando que se vean “naturales”). No vemos propuestas serias, y lo que es peor, sólo apuestan al emocionalismo, y el mantenimiento de dádivas.
¿Ello beneficia o perjudica al partido de López Obrador y su runfla de sinvergüenzas? Sin duda, beneficia al presidente y el partido en el poder, pues, desde el Palacio Nacional, AMLO, con el poder de la investidura, es el gran operador político para su propia sucesión.
Hay un serio peligro para que Morena y López Obrador sigan conservando el poder
Alguien me hizo el siguiente comentario:
Estoy escuchando a Ciro, en la parte en la que participa Epigmenio Ibarra, este señor me genera repugnancia, pero hay que escucharlos para ver qué se traen entre manos; y con relación a algunos de sus comentarios, concluyo que esta bola de inútiles le están apostando a la división del Frente; saben que Xóchitl no es la candidata favorita del PRI y del PAN. Epigmenio mete cizaña, arguye que a nadie del PAN se le debe olvidar que ella hizo declaraciones donde dijo que fue militante de la liga marxista y que apoyó los programas sociales de AMLO y que siempre dice que no pertenece al PAN.
Por otro lado está el PRI, que también tiene sus figuras aunque saben que no ganarán, pero si harán ruido (dando a entender que el PRI no le va a dejar el camino libre al PAN). Pero todo va encaminado a seguir tirándole a Xóchitl. Obviamente, su intención es que los partidos la dejen fuera. Espero que los partidos ni la ciudadanía caigan en su juego, porque si empieza a haber división, nosotros vamos a valer y los de MORENA se van a salir con la suya.

No hay duda que el voto duro de los partidos de la Alianza Va por México, se impuso en este ejercicio del FAM, en el que no se compite contra Morena, sino contra los mismos de la Alianza. El resultado, no va a ser igual el año que entra, es probable que gane Morena.
Cuestiono: ¿Los partidos de la Alianza Va por México realmente tomaron en cuenta a las organizaciones civiles? El FAM no es PRI-PAN-PRD, es un movimiento más grande, que hace uso de los membretes a cambio de un respaldo que ellos, hasta el momento, no merecen.
Se supone que este Frente lo integran los partidos políticos de oposición y organizaciones civiles que, juntos, elegirán al candidato presidencial, pero, ¿esto se logrará realmente o no?
Ello, cuando desde un principio, el proceso de selección sólo fue una farsa impuesta por los partidos políticos de oposición hacia las organizaciones de la sociedad civil, para que les dieran su respaldo en el proceso. En la realidad, los partidos usaron a las organizaciones para recuperar la credibilidad perdida como organización política desde hace tiempo.
Haciendo memoria…
Los partidos políticos hacían toda clase de cosas para obtener recursos y subsistir; pero, en el sexenio de Ernesto Zedillo (1994-2000), se hicieron las modificaciones en materia electoral para que los partidos políticos recibieran prerrogativas del presupuesto federal, y de ahí en adelante, los ciudadanos ya no son considerados para nada.
El ciudadano ya no es importante para el partido político, sólo son vistos como botín del cual pueden sacar pingüe provecho.
Los baños de pueblo, las promesas y el maiceo sólo se dan en campaña. Una vez en el poder, sus trajes de casimir y/o sus zapatos de tacón, les impiden a los políticos, regresar a ver a los ciudadanos en las regiones y zonas lodosas, con falta de servicios, con hambre y pobreza extrema; con inseguridad y delincuencia.
Conclusiones
Es de todos conocido que las elecciones del próximo año serán las más grandes en la historia, porque estarán en juego varios cargos públicos, entre ellos presidencia y Congreso de la Unión; también, se ha dicho que este proceso, adelantado por López Obrador desde el 5 de julio del 2021, ha provocado que el partido en el poder y la oposición, hagan sus precampañas de forma ilegal. Por el bien de México y nuestra democracia, esperamos que las elecciones del 2024 sean un proceso democrático transparente, libre de trapacerías y de deditos que muevan la cuna.


