abril 16, 2026

El fin de la economía mundial como la conocemos

El fin de la economía mundial como la conocemos

MSIA Informa

En el contexto del discurso desaforado de Blinken, valdría la pena analizar otras realidades contrapuestas. Por ejemplo, un artículo aparecido en la revista Político Europe, del 16 de septiembre dio a conocer una evaluación sombría sobre las finanzas mundiales, realizada por la directora del Banco Central Europeo (ECB), Christine Lagarde, ante la reunión de los banqueros centrales de Jackson Hole, realizada del 24 al 26 de agosto pasado. Según Político Europa, Lagarde “hizo sonar las campanas de duelo por el dólar y predijo el fin de la economía mundial como la conocemos – ¿Sabrá algo que nosotros no sabemos?” Ante un auditorio repleto con la élite de los banqueros predijo como si nada el derrumbe del orden financiero internacional.

Hay escenarios posibles en los que podemos ver un cambio fundamental en la naturaleza de las interacciones económicas mundiales, dijo. El mundo, agregó, podría entrar pronto en una era en la que las regularidades del pasado ya no sean una buena guía para el funcionamiento de la economía.

La revista señaló que apenas en abril Lagarde expresó preocupaciones explícitas sobre la fragilidad de la moneda verde, cuyo dominio internacional, dijo, ya no debería considerarse como algo preexistente.Por favor más realismo en EuropaTambién podemos examinar dos artículos del experto alemán en temas estadounidense y secretario general del Grupo lemán de la Comisión Trilateral, el doctor Josef Braml (autor del libro “The Transatlantic Illusion”, aparecido en 2022, C.H Beck Verlag): Uno fue publicado en el sitio de noticias de internet “WATSON” el 19 de agosto, y el otro fue un artículo más largo escrito para el ZTAS, revista de Foreign and Security Policy, aparecido el 23 de mayo de este año.

En el primer artículo, Braml afirma en esencia que, ya que la guerra de Ucrania está muy lejos y no afecta la conciencia del pueblo estadounidense promedio, además de no tener ninguna influencia directa en el resultado de las elecciones estadounidenses, y a la luz de que Estados Unidos se volcará a Asia concentrándose en su principal competidor, China, esto tendrá consecuencias mayores para la seguridad de Europa.

Esto es por lo que Braml sostiene que Europa tiene que asumir una responsabilidad más grande en la seguridad del continente: “Dado el decreciente apoyo interno al compromiso con la potencia mundial en el viejo continente, a los europeos no les queda otra opción que la de tomar en sus manos más responsabilidad para la seguridad del continente.”

Añade que, según una encuesta de CNN de agosto de este año, el 55 por ciento de los votantes estadounidenses (en especial entre los votantes republicanos) piensa que el Congreso estadounidense no debería dar más ayuda financiera para Ucrania. Siete de cada diez republicanos no quieren más recursos financieros (59 por ciento). Entre los votantes jóvenes, el 35 por ciento del grupo entre 35 y 49 años no quieren más financiamiento y entre el grupo de entre 50 y 64 años este porcentaje es de 39 por ciento.

Asumir más responsabilidad en Europa

Significa, según Braml, que los europeos tengan que pagar la mayor parte del equipo militar y las municiones de Ucrania. Pide una política de inversión más efectiva en el sector militar, por ejemplo, tener en Europa una compra común de sistemas de armas igual que el proyecto germano-francés “Future Combat Air System (FCAS) que haría a Europa más soberana. Esto podría extenderse a máquinas de transporte y espaciales usando sistemas como la “Air Combat Cloud,” y el fomento de la tecnología de drones europea. Al asegurarse de una cooperación europea en materia de defensa, Europa fomentaría su propia diplomacia.

Foto: MojpeEn un segundo ensayo, escrito en junio de 2023 para el ZTSA

Braml describe una perspectiva estratégica amplia para el futuro de Europa: La historia ha probado la inconsistencia del Consenso de Washington, (política neoliberal que se originó en los años 1990 del siglo pasado, impulsada por el FMI, etc.) por ello, dice Braml, “la política neoliberal de mercados integrados y abiertos es desafiada internacionalmente por Pequín,” ya que China no será parte de un orden mundial dominado por Estados Unidos.

Los geoestrategas estadounidenses están convencidos de que China es un contra polo que puede ser contenida con el uso de una Gran estrategia. La capacidad técnica de China ha tenido un gran choque en Washington. Y, para contener la modernización económica china, Estados Unidos promueve una “estrategia de desacoplamiento” sin tomar en cuenta a Europa.

Braml subraya que Estados Unidos quiere que sus aliados de “Asia y de Europa hagan más para respaldar la contención económica y militar de China, lo cual es un dilema para Alemania y Europa.

El problema, sin embargo, es que muchos países de la SEAN son escépticos en cuanto a desacoplarse de China, y también en Europa hay escépticos al respecto de ser parte de una estrategia y de una coalición estadounidense contra China.

Braml muestra que dos tercios de los 190 países del mundo comercian más con China que con Estados Unidos. Para los empresarios alemanes, China es muy importante ya que la industria automotriz exporta mucho: VW, BMW, Mercedes. Muchos en Alemania no comparten las mismas preocupaciones en materia de seguridad de Estados Unidos. Además, Europa necesita materias primas, como las tierras raras y los metales industriales de China.

Recalca que las relaciones comerciales se han convertido en armas

Es decir, se han vuelto objeto de ambiciones geoestratégicas. Los recursos geoeconómicos se usan como armamento en la rivalidad geoeconómica. Predice que “la rivalidad chino-estadounidense tendrá un efecto negativo en las organizaciones multilaterales y en terceros países como Alemania.”

Aunque Alemania depende de ciclos multilaterales, Estados Unidos parte del “derecho del más fuerte” (por ser la potencia militar más grande del mundo). En la lucha por las esferas de influencia tecnológicas y políticas, Estados Unidos aumentará la presión sobre terceros países y los pondrá ante la elección de hacer negocios con Estados Unidos o con China.

De ser necesario, se utilizarán las armas económicas como el dólar estadounidense o las sanciones secundarias para obligar (¡) a los estados europeos a ceder su interés económico ante China.

Braml declara también que el rumbo proteccionista de Biden hacia su rival chino, con su plan “Buy American”, amenaza (¡) los intereses de la industria europea, es decir, Estados Unidos discrimina a los productores extranjeros al subsidiar la E-Mobility interna, que podría conducir en algún momento a una guerra comercial transatlántica. También muchos fabricantes europeos de automóviles y de partes automotrices están interesados en el mercado estadounidense, y con la “Inflation Reduction Act” de Biden se ven obligados a relocalizar su producción en Estados Unidos. Ya que la guerra Rusia-Ucrania fue acompañada de precios de la energía altos, los subsidios estadounidenses podrían conducir a un movimiento para alejarse de la base industrial de Europa.Según Braml, los responsables de Europa deberían estar preparados para condiciones mucho más duras del mercado estadounidense que las que fueron dictadas por el presidente Trump:

Estados Unidos, con el liderato de Biden, utilizará el poderío económico y militar como una ventaja competitiva -esto preocupa en particular a los países más vulnerables de Europa. Estados Unidos exigirá en el futuro ‘concesiones económicas’ en respuesta a la política militar y de seguridad. Los europeos, por su parte pueden argumentar que ellos por décadas han financiado el consumo, la economía, el ejército y la seguridad, así como rearmado a Estados Unidos con reservas monetarias que ellos ganaron en su comercio y con sus ahorros. Estados Unidos se ha permitido su exorbitante armamento porque el crédito externo está dispuesto a renunciar a su propio consumo e inversión, y es por ello que financia el creciente endeudamiento del gasto privado y estatal de Estados Unidos (¡).

El consejo de Braml es que Europa incremente el Fondo de Defensa Europeo para mejorar la capacidad defensiva de Europa y conservar su base industrial. En las siguientes dos décadas serán necesarios muchos recursos para reforzar la soberanía de Europa en el sector militar y aeroespacial, a fin de evitar involucrarse en la rivalidad chino-estadounidense.

Fotos: Pixabay/Mojpe

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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