mayo 31, 2026

El loco viaje de mi hija y mi nieto en bicicleta, hasta el fin del mundo

El loco viaje de mi hija y mi nieto en bicicleta, hasta el fin del mundo

Bolivar Hernandez*
Hace algunos años, mi hija La Tata me comunicó que se iba a ir en bicicleta desde México hasta La Patagonia, el fin del mundo. Un trayecto de más de 10 mil kilómetros atravesando más de una docena de países latinoamericanos, con climas diversos y con carreteras en mal estado. La aventura de mi hija parecía una odisea imposible de alcanzar.
Era esa aventura algo difícil de parar, por más comentarios en contrario que se le hicieron de parte de amigos y familiares, mi hija no cedió ni un ápice en su empeño de hacer esa travesía a todas luces muy riesgosa para una mujer sola.
Ella decidió bloquear en Facebook a todos los que le sugerían desistir del viaje.
Esta historia tiene otros aspectos importantes a considerar
La Tata no iría sola, sino que también se llevaba con ella a su hijo, El Toti, de 12 años, un niño aún.
Pues bien, llegó el día de la partida.
Ese domingo de diciembre nos reunimos amigos de La Tata y del Toti, en el Jardín Hidalgo de Coyoacán, y también los familiares del lado materno, que son muchos.
Abrace con cariño a mi hija y a mi nieto, y les deseé buen camino y buenaventura en esa expedición insólita.
En esta primera etapa por suelo mexicano, mi hija y mi nieto irían acompañados por una docena de ciclistas entusiastas.
El plan general del viaje era circular solamente y, de preferencia, por caminos o carreteras secundarias, no por autopistas que son transitadas por camiones de carga , y que son un peligro por las corrientes de aire que provoca la velocidad en que van.
La primera etapa sería la señal de lo que vendría después, mi hija y sus acompañantes decidieron atravesar por el Paso de Cortés, un punto alto entre los volcanes El Popo y el Iztaccíhuatl, y llegar, por ahí, a Puebla de Los Ángeles.
Durante el recorrido por Centroamérica y por Sudamérica
Mi hija y mi nieto, ya solos, optaron por desviarse de la ruta para ir a conocer sitios arqueológicos, ríos imponentes, cascadas y cataratas, desiertos, playas, y todo aquello que tuviera algún valor turístico.
El viaje, lleno de vicisitudes de por sí, era modificado en el acto por cualquier interés súbito por algo digno de admirar.
Mi hija y mi nieto iban con una carga excesiva en cada bicicleta, unos 50 kilos cada uno; llevaban casas de campaña, una cocina portátil, trastos, cubiertos, sacos de dormir, ropa de verano y ropa de invierno, repuestos y herramientas para arreglar desperfectos de las bicicletas.
La estrategia consistía en llegar a cualquier sitio y buscar alojamiento en los cuarteles de bomberos o de policía, a veces si se podía y muchas otras veces, no.
Siggy Nowak en Pixabay
El motivo del viaje
Se supone que la motivación del viaje era que mi nieto quería conocer los pingüinos en su estado natural, allá en Ushuaia, en La Patagonia argentina.
Yo le decía a mi hija y a mi nieto que en el zoológico de Chapultepec había pingüinos de varias especies. Y que no era necesario hacer ese tremendo viaje, por ese deseo de mi nieto.
No hubo poder de Dios para cambiar de opinión.
El viaje duró dos largos años, los mismos que yo padecí, día a día. A veces comían y otras veces no, morían de sed en el desierto, o morían de frío en la montaña. Se enfermaron del estómago y de las vías respiratorias también.
Nunca tenían dinero suficiente y había que enviar remesas muy seguido.
Por fin llegaron a Usuahia, en La Patagonia
Y el Toti salió en búsqueda de los pingüinos, animales salvajes que atacaron a mi nieto con mucha agresividad, no son tan lindos ni tan simpáticos como los dibuja Walt Disney.
Mi hija, en el fin del mundo, me dijo que deseaba volver en bicicleta a México; ahora regresando por Brasil. Le dije que era una locura eso, y que vendieran todas sus chivas y que volvieran de nuevo a México en avión. ¡Y así fue!
Como padre de una hija aventurera sufrí muchísimo ese viaje loco de mi hija con mi nieto.
Obviamente, la fama envuelve la vida actual de mi hija y de mi nieto, han sido docenas de entrevistas, reportajes, reseñas las que les han dedicado en los medios de comunicación de varios países a este par de mexicanos aventureros.
*La Vaca Filósofa
Foto: Siggy Nowak en Pixabay

About The Author

Soy binacional México-guatemalteco, 77 años. Antropólogo, psicoanalista, periodista, ecólogo, ciclista, poeta y fotógrafo.

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