El enemigo invisible: El peligroso cóctel climático que dispara tanto infecciones estomacales como virus respiratorios.
Ivette Sosa
El inicio del otoño en este 2026 ha sorprendido a la población con temperaturas inusualmente altas. Este fenómeno meteorológico, conocido formalmente como “veranillo” o “verano tardío” (y popularmente asociado al veranillo de San Miguel), es provocado por el dominio de sistemas de alta presión o anticiclones.
Estas condiciones generan cielos completamente despejados y actúan como un escudo dinámico que impide la entrada de los primeros frentes fríos al territorio nacional.
La anomalía del “verano tardío”: ¿Por qué el otoño no llega a México?
Sin embargo, el panorama actual no es ordinario. La prolongación de este calor extremo más allá de su periodo habitual —que usualmente dura desde unos pocos días hasta un par de semanas— está directamente vinculada al calentamiento global.
La presencia del fenómeno de El Niño en el Océano Pacífico, caracterizado por el calentamiento anómalo de sus aguas, altera la circulación atmosférica global, inhibe la humedad y consolida domos de calor locales que elevan drásticamente la sensación térmica durante la transición del equinoccio.
¿Más calor que en verano? La trampa de la percepción térmica
Muchos ciudadanos perciben que el calor actual supera al registrado en los meses de junio o julio. Científicamente, esto se explica por la inercia térmica de los océanos: Las masas de agua tardan más tiempo en absorber y liberar el calor, alcanzando su temperatura máxima hacia el final del verano e inicios del otoño.
Al combinarse con episodios de alta humedad acumulada, el cuerpo humano experimenta una sensación de sofocamiento mucho mayor, a pesar de que el calendario dicte que el verano ya concluyó.

El doble riesgo sanitario: Entre bacterias y virus respiratorios
Esta transición climática atípica impone un reto severo para la salud pública en México, ya que el organismo debe enfrentarse a dos frentes epidemiológicos simultáneos:
- Padecimientos Gastrointestinales: El calor extremo prolongado y la humedad ambiental aceleran la descomposición de los alimentos y favorecen la rápida proliferación de bacterias.
En este contexto, el lavado frecuente de manos y la desinfección de alimentos siguen siendo las principales defensas para evitar infecciones estomacales agudas.
- Enfermedades Respiratorias: Por otra parte, la marcada amplitud térmica (tardes muy calurosas seguidas de mañanas o noches frescas) destempla el cuerpo y debilita el sistema inmunológico.
Esto facilita el contagio de virus respiratorios, los cuales históricamente comienzan su repunte estacional en esta época del año en México, llegando a superar a las enfermedades gastrointestinales conforme avanzan los meses fríos.
Medidas de protección indispensables
Para mitigar el impacto de este clima de transición en el cuerpo, los especialistas recomiendan adoptar dos hábitos básicos de prevención:
- Vestir en capas (técnica de la cebolla): Utilizar prendas ligeras como base y llevar ropa abrigadora adicional. Esto permite adaptarse de manera flexible a las fluctuaciones drásticas de temperatura a lo largo del día.
- Hidratación constante y continua: Beber agua simple de manera regular para contrarrestar la pérdida de líquidos por sudoración y mantener las mucosas respiratorias protegidas.

