junio 23, 2026

El “Proyecto Democracia” del Pentágono

El “Proyecto Democracia” del Pentágono

Lorenzo Carrasco y Silvia Palacios

El ofrecimiento hecho a Brasil para ser socio extrarregional de la OTAN fue infructuosa, lamentó la jefa del Comando Sur, general Laura Richardson, ante el Aspen Security Fórum en julio pasado, donde también admitió sin rodeos que el interés real estadounidense es el control de los recursos estratégicos no solo de Brasil sino de todo el Hemisferio Occidental.

De la misma forma es ejemplar el intento del secretario de Defensa de Estados Unidos, general (r )Lloyd Austin III, de disfrazar esta pretensión de dominio con un discurso en defensa de la democracia. Altanero, en su paso por Brasilia, exigió del país el “control civil” de las Fuerzas Armadas, postura lamentable la de un general retirado del Ejército, por cierto, vinculado al complejo de seguridad nacional, parte del núcleo de poder que conforma el denominado “Deep State” (Estado profundo).

La mención del  “control civil” de las FFAA, corolario de su discurso en la Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas (CMDA), realizada del 25 al 28 de julio en Brasilia, y ante los más de 20 ministros de Defensa presentes, varios de ellos militares activos de alto rango, no es original del general Austin: se trata, en realidad, de términos acuñados décadas atrás cuando se inició el proyecto del virtual desmantelamiento de las FFAA de Iberoamérica a partir de la Guerra de las Malvinas en 1982.

Trabajaremos juntos para construir instituciones de defensa transparentes, efectivas y administradas por civiles (…) Una disuasión confiable requiere de fuerzas militares y de seguridad que estén listas, capaces y bajo un firme control civil. Y requiere que los ministerios de Defensa sirvan a sus ciudadanos con transparencia y sin corrupción, apuntó. (Para ver discurso íntegro) **

Dejando a un lado los eufemismos retóricos

Las palabras del general Austin quieren decir lo siguiente: “control civil” porque para nuestros intereses “democraticos” es más ventajosa la presencia   “civil” que  piensa tan sólo en términos políticos inmediatos y las más de las veces es fácilmente manipulable para cumplir las exigencias del poder financiero y sus cabildos asociados, a un estamento militar que piense el país a largo plazo. Eso lo pueden bautizar con el nombre y apellido de “disuasión confiable”.

El mismo discurso de protección y mantenimiento de “la democracia” fue el pretexto para los bombardeos que el Pentagono lanzó  a partir  de 1990 contra regimenes “autocráticos” en el contexto del llamado Nuevo Orden Mundial, invadiendo y devastando países a diestra y siniestra, Irak, Libia, Yugoslavia, Sudán, Afganistán y Siria, algunos de los cuales tenían niveles de vida y educación relativamente altos, y ahora los encontramos totalmente destruidos. (Austin conoció de cerca tal proceso cuando cumplió una misión de comando en Irak y en Afganistán).  ¡Así que no osen hablar de democracia!

En su discurso, Austin, recordó que el “espíritu” de la democracia en el continente  “está expresado en la Carta Democrática Interamericana. Y continuaremos trabajando para cumplir plenamente su promesa”. Mención muy significativa ya que la Carta fue aprobada en 2001 por la Organización de Estados Americanos (OEA), en la que se estipula entre otros aspectos que, “cualquier alteración o ruptura inconstitucional del orden democrático en un país del Hemisferio constituye un obstáculo insuperable para la participación del gobierno de ese Estado en el proceso de las Cumbres de las Américas” y que la democracia debe ser la forma de gobierno de todos los países de las Américas.

La cláusula democrática fue impuesta en la época en que la política oficial de EUA era aislar a las Fuerzas Armadas de la vida institucional que les corresponde, al grado en que en varias naciones se había logrado su debilitamiento casi al punto de la aniquilación, otras fueron castigadas, sometidas al desprestigio y maniatadas.

Foto: PublicDomainPictures

La política hemisférica de los Estados Unidos

Que por décadas fue negligente, ahora se fundamenta en la repulsa a China y a Rusia, nuevamente rotulados de regímenes “autocráticos” contrarios al Occidente “democrático”.

La jugada es muy clara: traer al Hemisferio un nueva Guerra fría para contrarrestar el avance de la presencia económica de China en América del Sur, principal socio comercial de casi todos los países. Hostilidad redoblada por la creciente presencia diplomática de Rusia en la región. Al contrario, los Estados Unidos no tienen nada que ofrecer, excepto discursos por la democracia, el libre comercio, la economía verde y los derechos LGBT+, hecho patente en la reciente fallida Cumbre de las Américas, celebrada en Los Ángeles.

En realidad, el “Establishment” angloamericano está profundamente preocupado por los acuerdos político-militares entre Brasil y Rusia establecidos en la visita oficial del presidente Jair Bolsonaro a Moscú en febrero del presente; el acontecimiento fue un gran paso concreto hacia el retorno de una política exterior independiente -tan valorada dentro y fuera del país- para zafarse de la camisa de fuerza marcada por la soberanía limitada que le fuera puesta durante el llamado Nuevo Orden Mundial.

Inmediatamente después de terminada la Guerra de las Malvinas en 1982, y habiendo sido destruido el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) por los EUA al intervenir en favor de Inglaterra, Washington emprendió la construcción de un nuevo orden de seguridad hemisférica, ya no sustentado en la Guerra fría, sino en un régimen de soberanías limitadas en el que las FFAA fueron obligadas a guardar en el armario sus proyectos de tecnología de vanguardia y de desarrollo. Para ilustrar, Brasil abandonó el concepto del “binomio seguridad y desarrollo”.

Para este propósito fue creado y promovido el Diálogo Interamericano (DI), una especie de Comisión Trilateral hemisférica protegida por opulentos magnates del sistema financiero y bancario, personajes del Departamento de Estado y una multitud de académicos e intelectuales domados del Establishment.

Dentro de este proyecto, años antes, se había presentado el conocido “Proyecto Democracia”, cuya existencia secreta salió a la luz pública en el Congreso norteamericano a raíz del escándalo Irán-Contras que descubrió el oscuro mundo de las operaciones clandestinas protegidas y supervisadas por el Consejo de Seguridad Nacional en complicidad con el Departamento de Estado y el Pentágono ; era una telaraña de sucios negocios que involucraba a la mafia del narcotráfico en el intercambio de drogas por armas, destinadas a grupos paramilitares especialmente en Centro América.

En 1983, una rama del Proyecto Democracia se oficializo bajo el nombre de National Endowment for Democracy (NED) Fundación adscrita al Congreso de EUA, tenía a su disposición vastos fondos para financiar actividades en pro de la democracia, del libre comercio y ataques a las fuerzas armadas de Iberoamérica. Desde entonces, y hasta hoy, patrocina por todo el mundo a grupos civiles, partidos políticos, institutos, revistas, periódicos, o sea, un ejército de paladines de la democracia y del libre comercio.

Promoviendo la democracia, el NED ha sido protagonista de las “revoluciones coloridas” en las ex repúblicas soviéticas. En Ucrania su intervención fue definitiva para incitar a las manifestaciones que culminaron en la  “Revolución anaranjada” de 2004 y el golpe “EuroMaidan” de 2014. En esta última, su madrina fue nada menos que Victoria Nulan, actual subsecretaria de Relaciones Exteriores del Departamento de Estado, quien en una reciente visita a Brasil afirmó que Washington pone las manos en el fuego confiando en el proceso del sistema electoral brasileño.

Por su parte, el Dialogo Interamericano adoptó un programa que bajo el manto del cuidado de la democracia y del “control civil” de las Fuerzas Armadas, ocultaba la imposición del modelo neoliberal que destruyo a las grandes empresas estatales estratégicas, además de levantar la bandera del indigenismo, el ambientalismo, la soberanía limitada. Si bien el Orden Mundial en la época no había arribado a la totalidad del programa identitario y LGBT+, el DI sí proponía legalizar el consumo y la producción de drogas, especialmente de la marihuana. Más tarde se adhirió plenamente a esas exigencias.

Los miembros prominentes del Diálogo Interamericano que colaboraron directamente para desmantelar las capacidades de las Fuerzas Armadas fueron: Raúl Alfonsín en Argentina, quien virtualmente las disolvió, dando el mismo destino a sus programas de alta tecnología;  Fernando Henrique Cardoso en Brasil, de quien la Fundación Ford se pavoneó de ser éste una de sus “grandes inversiones” políticas; y, más recientemente, la chilena Michelle Bachelet, mentora del actual gobierno de Chile y de su proyecto constitucional para destruir los cimientos y las instituciones del Estado, abriendo paso a la instauración de un Estado plurinacional identitario.

Sin embargo, es cada vez más patente que esa trampa de control ha perdido credibilidad, y la realidad es otra; pero el ministro de Defensa, Lloyd Austin se empeña en hacer tamañas advertencias con la finalidad de neutralizar lo que ha quedado de las Fuerzas Armadas del subcontinente para evitar que ante la crisis estratégica  global, siendo uno de los pilares del Estado nacional, ellas asuman un papel preponderante para reconstruir las naciones.  **https://br.usembassy.gov/pt/discurso-do-secretario-de-defesa-dos-eua-lloyd-j-austin-iii-na-15a-conferencia-de-ministros-da-defesa-das-americas/

Fotos: 12019 / PublicDomainPictures

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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