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El verdadero peligro de la Reforma Electoral de AMLO

Mary Sandoval*

En mi artículo La reforma electoral, la destrucción de la democracia expliqué que todos sabemos que López ganó de manera democrática en julio del 2018, con un porcentaje de aproximadamente 53% de los votos computados, y él mismo había felicitado al INE, porque supo organizar las elecciones. Empero, ya con la investidura, se acabó el encanto democrático, y ahora quiere
destrozar a esa dependencia con una Reforma Electoral, muy a su modo.
En el mismo artículo hice mención de que esa reforma, busca eliminar al INE democrático, que no sólo es cambiarle el nombre, sino significa convertirlo en un ente controlado por el gobierno federal. A la vieja usanza priísta, cuando era la Secretaría de Gobernación, quien controlaba no sólo la política interior del país, sino también los comicios.
Ahora, quien realmente llevaría todas las riendas como árbitro electoral sería el partido oficial del presidente, o sea, Morena.
Ahora bien, para que pase una reforma constitucional, se debe contar con la mayoría calificada, o sea 334 de 500 diputados y 87 de 128 senadores, y Morena no lo alcanza ni sólo ni con sus partidos satélite. Pero aquí viene el detalle que el mandatario mexicano va a aprovechar al máximo:

Que se modifiquen las leyes secundarias para que se aprueben las iniciativas.

¿Por qué lo digo?

Para que se aprueben esas modificaciones, solo se requiere del 50% más uno, así que si la reforma electoral no se aprueba, se hará lo pertinente con esas leyes secundarias.
¿Cuáles son esas leyes secundarias?
Como ya lo platiqué, si Morena o el presidente no puede modificar la Constitución, sí puede modificar las leyes secundarias; para hacerlo, basta con la mayoría simple. Ésa ya la tiene, aún sin el PRI.

Recuerde, estimado lector, que las leyes secundarias se crean una vez aprobada la reforma constitucional.
Entonces, esas leyes secundarias que se van a modificar, por parte del gobierno de López Obrador, son las de la reforma electoral del gobierno de Peña Nieto, aprobadas en mayo del 2014.

Éstas son:
Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral, orgánica del Poder Judicial de la Federación y Federal de Responsabilidades de los servidores públicos:

¿Entienden el por qué al presidente le urge que se apruebe la reforma electoral?

Si en la Cámara de Diputados hay 500 diputados, de ellos, 200 son plurinominales, éstos son los que se eliminarían. En el caso de la Cámara de Senadores, de 128 senadores, 32 son plurinominales, éstos se eliminarían. Fíjense bien, si se quitan esta cantidad de legisladores en cada una de las Cámaras, el partido Morena ¡tendría la mayoría calificada! Así también desaparecerían partidos políticos que sobreviven porque tienen legisladores plurinominales: en este caso el Verde Ecologista, PT, MC.

¿Entienden el por qué al presidente le urge que se apruebe la reforma electoral? O, en su defecto, las modificaciones a las leyes secundarias de la reforma electoral del gobierno de Peña Nieto?

Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales

Un detalle muy importante, las funciones del IFE, ahora INE, tendrá las siguientes atribuciones:

Modificaciones a la sazón de AMLO

Recordemos que las atribuciones que tenía la extinta Comisión Federal Electoral, al depender de la Secretaría de Gobernación, eran tener el control total de las elecciones y del registro de los partidos políticos; así como de la interpretación y aplicación de la ley electoral.
Un detalle más por mencionar: Se encargaba de la distribución de la distribución se los distritos electorales, del número de candidatos en las listas de los pluri y uninominales. También se encargaba de dictaminar los tiempos en radio y televisión para la promoción de las campañas electorales.
Ahora, ya tiene más claro, apreciable lector, ¿por qué López Obrador busca que se apruebe la reforma electoral, o en dado caso, modificaciones a esta ley secundaria? Está claro que López, el que se da golpes de pecho de demócrata, pero que en realidad es un virulento dictador,  busca y sueña con regresar a la época del oscurantismo político-electoral.

En redes sociales, algunos han comentado, en tono de broma, que quien pueda presidir el INEC, sea el siniestro Manuel Bartlett Díaz, con enorme experiencia en caídas de sistema, para favorecer ahora al presidente y a Morena. Tal y como, en el pasado, lo hizo con el PRI.

Ley General de Partidos Políticos
De acuerdo a esta ley, un partido político es una entidad de interés público con personalidad jurídica y patrimonio propio, que cuenta con registro ante el INE. Los mexicanos tienen el derecho de afiliarse al partido político de su elección, y queda prohibido que intervengan organizaciones civiles o de cualquier tipo, organizaciones cuyo objeto social sea distinto al de un partido político, y cualquier forma de afiliación corporativa.
Pero vayamos al punto que considero es neurálgico, en el Capítulo Dos de la ley, el referente a la Distribución de Competencias en materia de partidos políticos. se menciona lo que el INE tiene de atribuciones con respecto a los partidos políticos (Artículo 7).

Otra cosa, si se está buscando eliminar a los plurinominales

Los partidos como el Verde Ecologista, PT y MC, desaparecerían y, a su vez, esas prerrogativas a las que tendrían derecho, se irían a las arcas del gobierno, más no a las del INE.

Mucho se juega en las elecciones del 2023, donde se elegirá gobernador en el Estado de México y Coahuila; y en las del 2024, donde se elegirán presidente de la República, se renovará el Congreso de la Unión (ambas cámaras), y nueve gubernaturas, entre ellas la de CDMX.

Ahora bien, estas elecciones ya las ve perdidas el mandatario mexicano y toda su runfla de lacayos del
partido Morena, por eso le urge al presidente que se apruebe la reforma electoral, en donde destruirá al INE más que desaparecerlo; y si no pasa, modificar las leyes secundarias, pero las de la reforma electoral de Peña Nieto del 2014.
El verdadero peligro de la reforma electoral de AMLO radica en lo siguiente:

Una reforma electoral propuesta desde el poder no puede tener otro objetivo más que mantener el poder a toda costa. Quien tiene el poder no busca modificar las reglas para perderlo con más facilidad (El Financiero, 7 de noviembre del 2022, Macario Schettino: Defender el futuro).

En conclusión, López Obrador no sólo quiere el carro completo en las elecciones del 2023 y 2024; él va más allá, busca perpetuarse en el poder, y controlar todo y a todos.

*Egresada de la licenciatura en pedagogía por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
Una de mis pasiones es el periodismo de opinión
Mi Twitter: @iztalccihuatl /Mi blog: La Centinela Política
Comulgo con dos magníficas frases de Gabriel García Márquez: Ser periodista es tener el privilegio de cambiar algo todos los días y La prensa es la artillería de la libertad.

Reforma electoral de AMLO, insiste en desaparición del INE

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