Nidia Sánchez*
Ricardo Pérez Quitt es dramaturgo, director, investigador, historiador, creador imparable, observador meticuloso. Nos permite acceder a sus pensamientos, a su trabajo, a su vida. Él es nuestro invitado de hoy.
Nací cuando había luz eléctrica, con escenarios que se mueven. No me tocó la transición de la energía eléctrica, creo que no lo hubiera aceptado tan fácilmente.
El teatro -dice- ha defendido siempre su naturaleza viva, es una transición de las bellas artes. Me recuerda a Casa de muñecas, me voy de la casa, la liberación de la mujer. La contemplación contemporánea.
Los jóvenes de ahora están acostumbrados a la tecnología. Soy una persona que todavía consulta el diccionario, y en eso hay un aire de nostalgia, asevera.
Sobre el teatro vivo, sostiene que no te puedes equivocar, como los cirqueros en el trapecio, aumenta el grado de dificultad.
La nueva dramaturgia, el teatro de una manera robótica, el teatro televisado es otro ritmo, otro momento. Soy un dramaturgo del siglo pasado, de los años 50´, me ha costado mucho esto. No quiero pensar de una manera lapidaria, el teatro tiene que regresar a su esencia viva.
Reflexivo, comenta a diarionoticiasweb.org que ahora se puede escribir un texto y hacer una convocatoria en distintos puntos geográficos. Antes se construían escenografías en el cine. Una es la realidad convencional y otra la teatral.
Nos está pasando ahora en la realidad misma, la vida se va construyendo como la estamos viviendo, no podemos construir un tercer acto. La vida, casi estoy seguro, va a recuperar lo presencial. El tiempo también se impone. Un paisaje hecho pintura no es igual, no está vivo, es una observación.
Ya no hay aquella expresión
Rechaza hablar sobre las nuevas herramientas de actuación, donde veo textos de jóvenes de 17 a 25 años, hay monosílabos, ya no hay aquella expresión.
El teatro es una representación, las luces, el director, todo el esfuerzo de una puesta en escena es un espectáculo, es un cambio que los jóvenes ven con mayor naturalidad. Shakespeare caería muerto al ver el teatro zoom. El teatro tiene que sobrevivir a las implementaciones de su tiempo.
Sobre la tecnología, Pérez Quitt comenta:
Este es el periodo más difícil que conozco en la vida, y no solo en el teatro, donde es necesario implementar una serie de estrategias. No hay nada como el ser humano, aun con las diferencias de temperamentos, estamos en una era tecnológica que ha dado un avance a grandes zancos.
Imagino que ocurrió algo parecido tras el invento de la luz eléctrica, antes de eso, los actores estaban acostumbrados a las candilejas, a las sombras fantasmagóricas, parte de una gran teatralidad. Con la electricidad las técnicas estratégicas del teatro se actualizaron, ahora hay mucho teatro zoom, ha mejorado mucho, es solo que el teatro es un ente vivo y ha sobrevivido porque es presencial.
El teatro es de espíritu joven
No lo han podido aniquilar, ni cuando apareció el cine. Es algo más reducido, considero que son cuestiones generacionales, sostiene el entrevistado.
Los jóvenes ya no quieren escribir. Los personajes se fueron despersonalizando, antes tenían nombre, hoy solo son números; el que ríe, el que llora. El teatro ha sido cambiante, el que hoy se escribe, mañana ya exige otra cosa, todos los días está cambiando todo, refiere.
Teatro robotizado no existe una tendencia como tal. En lo cotidiano hacemos compras de manera electrónica, estar encerrado y ver desde casa nuestra practica social con Facebook, no tenemos una vida privada por la robótica, tenemos una filiación. Muñecas y muñecos robóticos como parejas de compañía, eso no sustituye al humano.
Acota que los jóvenes están haciendo el teatro de su tiempo. Dejar un testimonio de su tiempo como Shakespeare, Moliere, Arthur Miller. La nueva dramaturgia mexicana, Carballido. No hay nada tan fuerte como el contacto frente a frente. Estamos ávidos de calor.
Cuando era niño salía de la escuela, jugaba con otros niños y todos comíamos en casa. Existía espiritualidad en las vecindades, ahora cierran las puertas y dicen: si quieren algo que me hablen.
Alguna vez en una reunión de dramaturgos preguntaron:
¿Cómo hacen para escribir?; ¿Cómo es su proceso creativo?; ¿Cuenta el estado de ánimo? Alrededor de la mesa estaban Tomás Urtusástegui (+) y Víctor Hugo Rascón Banda (+), quienes respondieron que lo hacían en un espacio agradable; pensé: me alegro de no haberlo hecho primero, porque yo escribo cuando algo me molesta, no necesito una inspiración, lo veo en lo cotidiano, cómo vive la gente, cómo maltratan a la mujer, al hombre, los cambios políticos, es como cada quien interpreta la vida. Alguna vez fuera de un mercado vi cómo golpearon a una persona indefensa, no pude hacer nada, fui un cobarde. Eso me molestó tanto. La capacidad de un poeta no es escribir tal como es la vida.
Es algo innato en cualquier creador, él lo hace porque tiene una necesidad interna, una de las primeras necesidades de un escritor, pintor, depende del perfil de cada creador. Todos hemos llorado en soledad, es un dolor real, y en el escenario es una capacidad técnica de la creatividad de gran plasticidad que en la vida real no es el mismo ritmo que en el teatro, debe de tener talento para poder desarrollarlo, contemplación de la vida.
Hay una paradoja en el teatro
Representamos mucho la muerte, y no sabemos qué es, representamos poco el nacimiento, que sí lo conocemos.
Dice no estar contra la tecnología, se debe conservar la parte viva. Las tecnologías ayudan a crear atmósferas. En el cine no hay nadie atrás, en el teatro tienen presión arterial, es un juego de defensa corporal.
He sido testigo de un colapso, sigo pensando que no soy lapidario, hay cosas muy extrañas, cada vez se adoptan más animales, los humanizan, las personas le tienen miedo al compromiso. La gente grande, los abuelos, eran una autoridad, enciclopedias andantes, no estoy generalizando. Hay muchos asilos porque los hijos están más ocupados. Nos educaron que eran obligaciones la parte económica, el amor, la compasión.
Enfatiza que el teatro es de humanismo, en la tragedia griega se tenía un gran efecto de catarsis, solo era la contemplación, eso hace también la poesía, los comportamientos humanos.
Una emoción se dirige a los espectadores con los personajes, el teatro del absurdo es una manta o un cristal en la pantalla en el cine o la televisión. Los actores tienen vida, pulso cardiaco que no tienen la novela, el cuento, el cine, mientras que el teatro es algo vivo. He leído muchas novelas, si hay un asalto bancario lo recreamos en la pantalla mental, solo apreciamos de lejos, y en el teatro se está identificado con lo que se está viviendo, arguye Ricardo Pérez Quitt .
Puntualiza que la humanidad ha llegado al punto de televisar los bombardeos, que las personas veían y hasta se preparaban con tiempo como ocurrió en la guerra de Irak. Debido al comportamiento humano, tiene que llegar un segundo renacimiento; estamos atrapados en la decadencia. Lo más importante de la vida es la vida. Solo pensamos en el dinero, en lo material.
Las bellas artes han salvado a la vida, a la humanidad. Un concierto es capaz de tocar las fibras más sensibles. La razón por la que estamos así, tiene que ver mucho con quienes nos gobiernan, solo hay que ver su propaganda, lo que dejan en el buzón. Cuáles son sus propuestas: Hay más apoyo a la mujer maltratada. Es una lectura muy tonta. Lo que tienen que hacer son programas para erradicarla.
Remera que cuando era niño, mi papa me llevaba a Puebla, ahora hay tantos puentes. Se ha olvidado el sentido de comunidad, nos estamos acostumbrando a la violencia, a los hampones, y los niños ven eso.
La familia siempre ha sido la fortaleza de la sociedad poderosa. Si no estoy feliz, tiene que ver mucho eso (cómo nos sentimos), son los pequeños modelos de control. Con el Covid vi cómo morían muchos amigos; ahora se están divorciando más. El único camino es la educación y el arte.
El mundo pende de un hilo, del modelo económico
Indica que los grandes artistas, dramaturgos, poetas, por más que hablen de no guerras, a partir de la mente y del espíritu. Los que suben el nivel de vida los que hacen los grandes cambios nos ha fallado mucho en la cultura, hay gente muy atinada, han sido excepciones y no están los que deben estar. El camino debe empezar justo con la educación.
El teatro entrará en crisis, y a pesar de lo que pueda ocurrir, el teatro vivirá mientras el hombre exista, asevera.
Sobre el entrevistado, Ricardo Pérez Quitt


Estudió dirección de escena en la Escuela Nacional de Teatro del INBA, donde ha sido maestro. Becario del fideicomiso “Salvador Novo” del Centro Mexicano de Escritores en 1975-1976. Viajó a Europa para continuar preparándose en la Real Academia de Arte Dramático, en Londres. Escribió 7 piezas de teatro para jóvenes. “Cuando las aves se acercan al sol” una de ellas, fue dirigida por Marta Luna y Fernando Soler Palavicini.