Bolivar Hernandez*
En estos tiempos posmodernos, la amistad se ha distorsionado tanto en su concepción, que se le llama amigo a cualquiera; cuando en realidad se trata de simplemente conocidos.
En el lenguaje cotidiano hay términos que se van desgastando por su uso constante, eso sucede con los términos de “amistad y amigo”, para llegar a significar algo distinto a lo que originalmente se referían.
Quien ha contribuido más a la devaluación del término amigo, es el cantante brasileño Roberto Carlos, que hace muchos años popularizó una canción de su autoría: Quiero tener un millón de amigos. Era un deseo absurdo del cantante, por simple lógica.
Facebook también ha propiciado la distorsión del concepto de amigo, al incluirlo como un apartado importante en los perfiles de sus usuarios. La famosa red social alienta el reclutamiento de “nuevos amigos“ con mucha insistencia. Diariamente propone al usuario una oferta de conocidos y desconocidos, para aceptarlos como “amigos“.
Facebook establece como límite máximo de 5 mil personas, y muchos los han reunido en su página. Esto es imposible de manejar en la realidad y también en el campo de lo virtual.
Es una falsa ilusión de ser reconocidos y creerse el centro del universo. Un egocentrismo exagerado e irreal.
La razón del porqué Facebook lo hace sistemáticamente, es el simple interés de los datos de los usuarios para fines comerciales y de otros tipos. Esta es una información privada y personal que se comercializa con las empresas mundiales dedicadas al comercio y a otros menesteres. Ahí interviene el famoso Algoritmo, que selecciona y distribuye personas por afinidades y preferencias.
En donde es más clara la treta es en los sitios de búsqueda de parejas, amigos o relaciones sexuales:
Tinder, Match, etcétera, porque los usuarios se someten a un largo cuestionario en el cual se desnudan totalmente, y ofrecen voluntariamente información íntima y privada, con el fin de encontrar pareja o amigos con derechos.

Los filósofos griegos
Desde la más remota antigüedad la amistad ha sido un tema de interés de los filósofos griegos y romanos. Aristóteles y Platón abordaron el tema de la amistad, el primero en forma realista, y el segundo desde un punto de vista más idealista.
Aristóteles
Este filósofo establece que en la amistad existen tres maneras de ser:
1.- Por placer
Este estilo es muy propio de los jóvenes que buscan amigos para disfrutar de los placeres de la vida. Ambos buscan lo mismo y obtienen lo que desean. Son relaciones cambiantes y rotativas, se cambian de amigos como si fueran “ropa interior”. Los jóvenes tienen muchos amigos e intereses comunes para la diversión y el placer.
También hay personas adultas que se comportan igual que los adolescentes, porque tienen amigos para el disfrute de sus placeres juntos.
2.- Por utilidad
Este tipo de amistad se basa en él amor a otros porque les son útiles a sus intereses particulares. Y estas amistades utilitarias duran el tiempo necesario en que se proporcionan benéficos mutuos. No son relaciones recíprocas, porque siempre uno de ellos se queja que reciben menos de lo que realmente se merecen. Hay muchos reproches y quejas entre estos amigos utilitarios.
En las relaciones de amistad por utilidad se dan encuentros entre contrarios:
- Ricos y pobres. Cada uno busca un interés particular en el otro. Pero es una relación desigual.
- Sabios e ignorantes. Cada uno busca su propio interés en el otro. Pero es una relación desigual.
3.- Por virtud
Para los filósofos esta es la verdadera amistad, es la que se sustenta en lograr beneficios mutuos. Es recíproca y no reclama nada al otro. Uno le desea el bien al otro. Es una relación virtuosa donde no cabe el mal ni el rencor al otro. Puro amor. La amistad virtuosa se cultiva a lo largo de los años, y permanece solidariamente en pie. Esta es la amistad de los mejores hombres.
Dice el dicho popular, “A los amigos los conoceremos en la enfermedad y en la cárcel“. Es decir, no hay abandono del amigo en desgracia. Entre ellos existe la igualdad y la fraternidad, nunca la superioridad .
Otro refrán antiguo dice: “Los amigos se cuentan con los dedos de una mano y sobran dedos”.
La verdadera amistad es virtuosa por donde se le mire, es puro amor desinteresado. Lo único que se desea es el bien del otro, siempre. Sin envidias de ninguna clase.
Los conocidos
Ese extenso repertorio de personas que uno va encontrando por la vida, en la escuela y en el trabajo, y en la calle. Son los cientos o miles de conocidos que uno tiene en la agenda o en el directorio personal.
Son relaciones superficiales e intrascendentes, que pueden ser de carácter utilitario también.
El ser muy conocido por muchos es un espejismo total, nadie de ellos, esos conocidos, saben quién es uno a ciencia cierta.
En México, puedo decir que fui un hombre “muy conocido”, por los puestos públicos de alto nivel que ocupé en la Administración Federal. Y tuve infinidad de “amigos “, que más bien eran amigos de los puestos que desempeñé por décadas.
Una vez que renunciaba a los puestos de trabajo de esas altas jerarquías, aquellos amigos de mis puestos, desaparecieron de mi vida por arte de magia.
Esos conocidos míos tuvieron la gentileza de darme regalos no solicitados por mí, y que eran obsequios ostentosos e inútiles. Eran presentes, producto de la adulación al funcionario.
A lo largo de mi dilatada existencia tengo la dicha enorme de contar con una decena de buenos amigos, solidarios y generosos conmigo.
Durante el desarrollo del combate de un cáncer terrible que padecí, ahí estuvieron todos ellos, a mi lado.¡Eso no lo olvidaré jamás!
Rindo culto a la amistad verdadera, a esa la virtuosa y dichosa. Algunos amigos míos se han marchado ya de este mundo, ¡los llevo en mi corazón por siempre!
*La vaca filósofa.

