Arturo Ríos Ruiz
El PRI, descalabrado por la intervención determinante del presidente del país, al imponer contra todo a un Félix Salgado, despedazado por sus inquietudes sexuales, que lo exhibieron en todo el país y allende las fronteras, cerró el escándalo con la imposición de su hija Evelyn. Y que, al final de cuentas, dejó, en el autollamado Toro, el destino de la entidad. Priistas connotados, ayudaron en todo.
Se avecina el cambio de dirigencia en el tricolor y surge con aliento el petlateco Alejandro Bravo Abarca, quien coordinó la campaña de Héctor Astudillo Flores, y fue Jefe de la Oficina del Ejecutivo en ese sexenio, durante el cual, también fue consejero nacional en su vida partidista.
Alejandro se manejó con una discreción asombrosa en el alto cargo, cauteloso y con los hilos bien distribuidos en la entidad, manejando sus actividades con una parsimonia que lo caracteriza de herencia paternal.
Su padre, Celestino Bravo
Que fue alcalde de su natal Petatlán, siempre recordado por su amabilidad a flor de ojos, se ganó con facilidad admiración y respeto y así educó a sus hijos, también reconocidos por la misma razón.
Alejandro también gobernó su natal ciudad, al igual que Zihuatanejo; amén de haber sido diputado y otros cargos de responsabilidad que lo encumbraron notoriamente y ahora, con su expertis, intenta redimir un PRI que fue entregado a Morena, por quienes lo controlaban.
Un enredo curioso porque esos mismos, lanzan ahora al petatleco.
En lo personal, recuerdo a Alejandro niño, llevando la cola de la novia, mi esposa, allá en la tierra del Padre Jesús de Petatlán, de su trato de filigrana para un servidor como edil de Zihuatanejo y de los encuentros sobrios de atención de su parte al encontrarnos. De ahí mi sincera simpatía.
Él, en espera de que el Comité Ejecutivo Nacional del PRI emita la convocatoria para renovar su dirigencia en Guerrero, para arrollar a otros contendientes. Por ahora, sólo le compite Mario Moreno Arcos, apaleado perdedor con Evelyn.
Empero, su trayectoria política y fuerte identidad partidista, le dan (a Bravo) las prendas necesarias para ser un prospecto viable a dirigir a un PRI que luchará por recuperar lo perdido en Guerrero. Así concibe el atinado columnista Jesús Lépez Ochoa del Sol de Acapulco y no se equivoca.
Por lo pronto se asoma ya el apoyo para Alejandro Bravo Abarca, de Flor Añorve Ocampo y del diputado Esteban Albarrán; ella presidente de la Mesa Directiva del Congreso de Guerrero y él, exdirigente estatal del PRI. Ambos con influencia en las zonas de Tierra Caliente, La Montaña y buena parte del centro es la entidad.
Alejandro, tiene penetración notoria en Chilpancingo, Acapulco, Costa Chica y Costa Grande; y con momios muy favorables, ¡seguro él será!

